La primera prueba de un presidente no es ganar una elección. Es demostrar que entiende para quién gobierna.
Por eso la frase más importante de Abelardo de la Espriella no fue una promesa económica ni una advertencia política. Fue una declaración de principios: “Voy a gobernar para todos”.
Después de meses de campaña, el presidente electo entendió que Colombia no terminó dividida entre quienes ganaron y quienes perdieron. Colombia sigue siendo una sola.
Gobernar para todos significa escuchar a quienes lo acompañaron en las urnas, pero también respetar a quienes tomaron otro camino. Significa construir confianza donde hoy existen dudas. Significa demostrar que la Presidencia no pertenece a una mayoría electoral sino a toda la nación.
Las campañas se ganan con votos.
Los países se gobiernan con confianza.
