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Más allá de la seguridad, la economía o la política, el nuevo presidente dejó una aspiración más amplia.
Devolverle a Colombia el lugar que merece.
La frase habla de prestigio internacional.
Habla de crecimiento económico.
Habla de confianza.
Pero sobre todo habla de autoestima nacional.
Durante demasiado tiempo Colombia ha vivido concentrada en sus problemas.
La apuesta de Abelardo es que el país vuelva a pensar en sus posibilidades.
Que recupere liderazgo.
Que vuelva a ser referente.
Y que los colombianos vuelvan a sentirse orgullosos de lo que son capaces de construir.
Porque antes de transformar la realidad de un país, muchas veces hay que recuperar la confianza en él.
