Evie nació hombre pero se siente mujer. Escogió ese nombre porque lo consideró dulce, aunque en su cédula de ciudadanía de Indonesia diga que es hombre y se llama Turdi. Era muy buena chef y comenzó a trabajar en las cocinas de varios generales de alto rango en Yakarta. En 1969, en un coctel conoció a Ann Durham, la mamá de Barack Obama, quien acababa de llegar al país luego de su segundo matrimonio con el indonesio Lolo Soetoro. Durham quedó tan impresionada con su filete de ternera y su arroz frito que le ofreció trabajo en su casa. Al poco tiempo Evie también estaba encargada de cuidar al pequeño Obama, de ocho años, y a su hermana Maya.
Los vecinos que aún viven frente a la que fue la casa de Obama se acuerdan de ver salir a Evie de allí vestida de mujer y maquillada. “(Obama) era muy joven. Nunca lo dejé verme vestida de mujer, pero sí me vio poniéndome el pintalabios de su mamá y le daba mucha risa”, dice Evie. Ella no sabía que el pequeño al que cuidó hace tantos años es el presidente de Estados Unidos, hasta que lo vio por televisión y supo que se trataba de él.


