Las vías de Transmilenio quedaron cubiertas de vidrio. Las taquillas fueron saqueadas y hasta los uniformes de los empleados del servicio público fueron robados por jóvenes. Algunos estudiantes de colegio se subieron a los buses y hasta las colegialas, con faldas puestas, acosaban a los conductores desde los techos. Los jóvenes que hoy son buscados por la Policía Metropolitana de Bogotá lanzaron piedras. Hubo quienes aprovecharon para hurtar a los demás manifestantes e intentaron robar las cámaras de los fotógrafos que cubrían la revuelta.
La Policía Metropolitana de Bogotá brinda una recompensa por los jóvenes implicados en los disturbios. Por cada uno se ofrece 20 millones de pesos. Los rostros de 52 vándalos están expuestos en un afiche que la policía colgó en las estaciones de Transmilenio y en tres mil volantes que fueron entregados a los ciudadanos. Desde que se hizo público el afiche se han entregado ocho jóvenes que tendrán que responder ante la fiscalía por los daños causados en las estaciones.



