Salvavidas con premio

Mar, 07/02/2012 - 13:10
Catalina Velasco ha tenido suerte con los últimos alcaldes de Bogotá. Pasó de ser funcionaria, cuota de María Emma Mejía, en la Secretaría de Educación en el gobierno de Lucho Garzón, a ocupar
Catalina Velasco ha tenido suerte con los últimos alcaldes de Bogotá. Pasó de ser funcionaria, cuota de María Emma Mejía, en la Secretaría de Educación en el gobierno de Lucho Garzón, a ocupar durante algunos meses la Dirección de Planeación. Luego debutó con Samuel Moreno en la Secretaría de Hábitat, cargo que aspiraba a repetir con Gustavo Petro. Sin embargo, el grupo de la Universidad Nacional, liderado por la influyente secretaria de Planeación, María Mercedes Maldonado, la vetó para que formara parte del gabinete.   Entretanto, su esposo, Eduardo Noriega, fue nombrado secretario General de la Alcaldía y se creía que con esto Catalina buscaría otros escenarios laborales. No obstante, la Presidenta de la Empresa de Energía de Bogotá, Mónica De Greiff, vieja amiga de Noriega por su militancia en el samperismo, decidió tirarle un jugoso salvavidas a Velasco: creó para ella la vicepresidencia de relaciones con la comunidad y atención al cliente, cuyas funciones que ya estaban establecidas en la entidad. De acuerdo a los planes de Petro, Noriega estaba planillado para representarlo en la junta directiva de las tres entidades de servicios públicos del Distrito, con lo cual Velasco le terminará reportando a su marido.
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