El tránsito entre Medellín y Bogotá continúa interrumpido tras el deslizamiento de grandes proporciones que sepultó un tramo clave de la autopista en jurisdicción de San Luis, específicamente en el corredor Santuario - Caño Alegre.
A pesar del refuerzo de maquinaria y de los compromisos anunciados para habilitar el paso durante el fin de semana, ya se completa una semana de cierre total.
Las labores avanzan favorecidas por mejores condiciones climáticas. Sin embargo, el balance oficial indica que apenas se ha evacuado cerca de una tercera parte de los 60.000 metros cúbicos de tierra que cayeron en el kilómetro 50.
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El Invías confirmó que el tránsito permanece restringido no solo para vehículos, sino también para peatones. Asimismo, descartó por ahora cualquier esquema de transbordos para transporte de pasajeros o de carga, hasta que se cumplan las condiciones técnicas y de seguridad requeridas.
La entidad reiteró que la prioridad es salvaguardar la vida de los usuarios y de los habitantes cercanos a este corredor estratégico que comunica a Medellín con el Magdalena Medio y el centro del país.
Impacto económico para el transporte de carga
El cierre obligó a desviar la movilidad por la ruta alterna Medellín - Cisneros - Puerto Berrío, trayecto que incrementa la distancia y los tiempos de viaje.
Según el gremio transportador, cada recorrido puede implicar sobrecostos cercanos al millón de pesos. Anderson Quiceno, presidente de la Asociación de Transportadores de Carga, explicó que el desvío representa 100 kilómetros adicionales, alcanzando 515 kilómetros, y puede sumar entre dos y cinco horas más, dependiendo del peso del vehículo.
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Mientras continúan las labores de remoción, la reapertura sigue condicionada a la evaluación técnica del terreno, sin una fecha confirmada para restablecer la circulación en esta vía fundamental del país.
