La delegación del Clan del Golfo (autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia, EGC) en el espacio de conversaciones con el Gobierno informó una suspensión temporal de los contactos. El anuncio se produjo después de que el presidente Gustavo Petro, en su visita a Estados Unidos, hablara de compromisos de captura contra cabecillas, entre ellos "Chiquito Malo", objetivo central para las autoridades.
¿Qué significa la "suspensión"?
La delegación presentó la pausa como una medida provisional para "realizar consultas", sin un cronograma público de retorno ni una declaración de ruptura definitiva del mecanismo. En este tipo de procesos, la medida puede interpretarse como una etapa para alinear posiciones internas, revisar condiciones de seguridad o pedir claridad sobre el alcance de lo anunciado por la contraparte antes de retomar intercambios formales.
El detonante, según lo reportado, fue el mensaje de Petro en EE. UU.: capturar en menos de dos meses a "algunos capos", incluyendo al máximo jefe conocido como "Chiquito Malo" o "Comandante Javier". Ese punto pone el proceso bajo tensión porque combina dos carriles que no siempre avanzan al mismo ritmo: el de la negociación y el de la acción operativa.
¿Cómo estaban los diálogos?
Antes de la pausa, el proceso venía acompañado de compromisos de implementación en territorio. Desde Doha (Qatar), en diciembre de 2025 se informó la creación de Zonas de Ubicación Temporal en Belén de Bajirá y Unguía (Chocó), y en Tierralta (Córdoba), con la idea de iniciar una ubicación gradual de integrantes desde el 1 de marzo de 2026.
En el mismo paquete se mencionaron garantías para desplazamientos y un componente de verificación con apoyo de la MAPP/OEA. La suspensión anunciada este 4 de febrero abre preguntas sobre la administración de esos tiempos si los canales técnicos quedan congelados por más de unos días.
La variable internacional y el pulso con EE. UU.
El episodio también se lee en clave internacional. En diciembre de 2025 se reportó el debate en EE. UU. sobre catalogar al grupo como "organización terrorista" y sus implicaciones para el proceso. Además, el inicio formal del espacio con el EGC fue planteado por el Gobierno como parte de su política de negociación con distintos actores armados, con acompañamiento y mediación internacional.
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En ese contexto, un anuncio de capturas aceleradas hecho desde territorio estadounidense puede funcionar como señal de cooperación, pero también como un factor que cambia expectativas dentro de la mesa.
Lo que queda abierto
En el corto plazo, el Gobierno enfrenta una decisión práctica: cómo sostiene los canales de conversación sin desordenar compromisos ya anunciados, mientras mantiene el enfoque operativo que comunicó en EE. UU. Del lado del EGC, la fórmula "pausa para consultas" puede terminar en un paréntesis breve o en una renegociación más amplia de condiciones, en un proceso atravesado por presión internacional y por la disputa de quién marca el ritmo de los anuncios públicos.
