En un mundo, que avanza rápido, y donde cada vez importan más los intereses individuales que colectivos, encontramos al equipo Samurai: un grupo de 17 jóvenes que desde hace un año decidió hacer la diferencia y contagiar al mundo con sus buenas acciones.
Este equipo es liderado por la joven Nury Estella Guzmán Vásquez, comunicadora social de profesión, y en servicio por vocación. Tiene 30 años y su pasión es ver surgir a las comunidades desde la unidad, el amor y la equidad.
“Me uní hace más de un año a un programa llamado ‘Transformadores de Vida’ que consistía en tres niveles: El primero era el básico que enseña a revisar tu ser, perdonar las cosas que aún duelen, revisar el pasado para sanar y quedar en paz contigo mismo. El segundo es el avanzado donde haces una liberación de tu odio y, el tercero, es liderazgo: te comprometes a ayudar a la comunidad”, cuenta Nury, líder del grupo.
Después de que ella pasa por este proceso crea el equipo Samurai, que también recibe la misma formación. Desde entonces, ha trabajado para la comunidad logrando beneficiar a diferentes barrios de Medellín.
El apoyo y la recreación a los niños es indispensable en la misión de los Samurai, pues ellos se ocupan de la población infantil. Debido a esto, su obra más reciente es la terminación del restaurante infantil del barrio Jerusalén, ubicado en el municipio de Bello.
“La Tribu o equipo Samurai hizo posible, con el apoyo de otras personas, que hoy 100 niños puedan disfrutar de un espacio en armonía, digno y en mejores condiciones. Consiste en realizar actividades estudiantiles, reunirse a comer o rezar la oración. Así mismo, este se convierte en un punto de encuentro para el libre esparcimiento y la diversión”, dice emocionada la líder del equipo.
“Felices y soñadores: dos palabras que definen a estos líderes en una sociedad que solo busca el consumo y lo económico,” finaliza Nury, dando así una voz de apoyo y aliento a quien lo necesite.
Después de que ella pasa por este proceso crea el equipo Samurai, que también recibe la misma formación. Desde entonces, ha trabajado para la comunidad logrando beneficiar a diferentes barrios de Medellín.
El apoyo y la recreación a los niños es indispensable en la misión de los Samurai, pues ellos se ocupan de la población infantil. Debido a esto, su obra más reciente es la terminación del restaurante infantil del barrio Jerusalén, ubicado en el municipio de Bello.
“La Tribu o equipo Samurai hizo posible, con el apoyo de otras personas, que hoy 100 niños puedan disfrutar de un espacio en armonía, digno y en mejores condiciones. Consiste en realizar actividades estudiantiles, reunirse a comer o rezar la oración. Así mismo, este se convierte en un punto de encuentro para el libre esparcimiento y la diversión”, dice emocionada la líder del equipo.
“Felices y soñadores: dos palabras que definen a estos líderes en una sociedad que solo busca el consumo y lo económico,” finaliza Nury, dando así una voz de apoyo y aliento a quien lo necesite.
