Se enterraron hasta el cuello en protesta contra General Motors

Lun, 09/06/2014 - 08:09
Para 11 trabajadores de la compañía General Motors con sede en Colombia 2011 no fue un año positivo.

Rafael Ángel, que cumplía labores de soldador de planta de Colmotores durante  tres años
Para 11 trabajadores de la compañía General Motors con sede en Colombia 2011 no fue un año positivo. Rafael Ángel, que cumplía labores de soldador de planta de Colmotores durante  tres años y medio, fue despedido por la empresa sin previo aviso. Reclama que su despido fue injustificado y por esto, tanto él como diez exempleados de la empresa automotriz decidieron reclamar ante la Embajada de Estados Unidos. Completaron un año viviendo en un 'cambuche' instalado a las afueras de la representación diplomática. No fueron escuchados y días después estos exempleados se cosieron la boca y entraron en una huelga de hambre indefinida hasta que la multinacional los atendiera y les devolviera sus puestos de trabajo. Cuentan que en los últimos cuatro años General Motors los despidió, supuestamente, por haber sufrido enfermedades profesionales. Por ejemplo, Rafael Ángel tuvo una grave tendinitis en las dos manos, y fue despedido hace más de dos años. Tiempo después, ya eran 68 los extrabajadores que se habían acogido a la huelga.  Fue a mediados de 2012 cuando el Servicio Federal de Mediación y Conciliación de Estados Unidos (FMCS) intervino para buscar una solución al conflicto laboral. Por su parte la empresa, en un comunicado dirigido a los medios de comunicación, manifestó que en sus años de presencia a nivel nacional ha sido respetuosa de las normativas locales en cuanto al manejo laboral. "GM Colmotores es una empresa respetuosa de la ley que jamás ha puesto en riesgo la salud y el bienestar de ninguno de sus colaboradores, por lo que podemos asegurar que ningún trabajador ha sido despedido por razones de salud”. Enterrados uno  GM copia Se enterraron en busca de soluciones.  Aunque desde el 2012 los manifestantes habían decidido descoserse la boca y seguir ubicados a las afueras de la embajada, este lunes dos de ellos optaron por enterrarse hasta el cuello. Dieron los mismos argumentos de hace cuatro años: despido injustificado por parte de GM y falta de atención al caso por parte del Ministerio de Trabajo. Hasta el momento, un agregado de negocios de la Embajada de Estados Unidos les dijo que iba a llevar el caso hasta la matriz de la compañía. Mientras esto pasa, Manuel Ospina, quien ya fue trasladado al Hospital Santa Clara de Bogotá, y Carlos Trujillo, que permanece enterrado, decidieron que este es el único camino para que la automotriz los reintegre a labores. Estas personas dicen que necesitan un reentrenamiento que les permita volver a sus trabajos, pese a sus limitaciones físicas.Por otro lado exigen una indemnización por los años que llevan sin laborar y una pensión por invalidez en el caso de quienes ya no pueden trabajar debido a su enfermedad. Según las asociaciones sindicales, la mediación del Ministerio del Trabajo y otras instancias nacionales no han dado ningún resultado, y tampoco ofrecen garantías en una futura  negociación.
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