La música vallenata despide a uno de sus grandes maestros. Náfer Durán, acordeonero, compositor y rey del Festival de la Leyenda Vallenata en 1976, falleció en Valledupar. Su partida cierra una trayectoria que hizo del acordeón una forma de contar la vida y preservar la memoria del Caribe colombiano.
Conocido cariñosamente como ‘Naferito’, el artista nació en El Paso, Cesar. Desde pequeño encontró en la música una compañía que lo acompañaría durante décadas. Su historia estuvo marcada por el vínculo con su tierra y por una vocación que convirtió las experiencias cotidianas en canciones.
¿Quién era Náfer Durán?
En 1976, Durán conquistó la corona del Festival de la Leyenda Vallenata. Para aquella presentación interpretó tres composiciones propias y una de su hermano Alejo, un repertorio que reflejaba tanto su identidad artística como la tradición musical de su familia.
Años después, en 1983, regresó al certamen y fue declarado fuera de concurso. Ambos episodios quedaron entre los momentos destacados de una carrera dedicada a interpretar los aires tradicionales del género.
Paseos, merengues, sones y puyas hicieron parte de su recorrido. Para él, tocar era una necesidad: el acordeón representaba un tesoro personal y una conexión permanente con sus recuerdos.
¿De qué murió Náfer Durán?
De acuerdo con la información conocida hasta ahora, el artista permanecía internado en la Clínica Alta Complejidad de Valledupar debido a complicaciones relacionadas con su estado de salud.
El hermano del fallecido 'Alejo' Durán venía enfrentando afecciones cardíacas, situación que durante los últimos meses lo llevó a recibir atención médica en distintas ocasiones.
Un legado que también se cruzó con Diomedes Díaz
Su trayectoria incluyó la grabación de Herencia vallenata junto a Diomedes Díaz, un encuentro que vinculó su nombre con otra figura fundamental de esta música. Esa colaboración forma parte de una historia construida entre composiciones, interpretaciones y una profunda dedicación al oficio.
Recordar a Náfer Durán es volver a una manera de entender el vallenato desde sus raíces. Su despedida invita a escuchar nuevamente su obra y a reconocer a los músicos que hicieron de las historias de sus pueblos un patrimonio compartido por generaciones de colombianos.
