El escenario es la naturaleza, limitada a los jardines y específicamente ligada y centrada en juegos visuales y formas que aluden a relaciones geométricas efímeras de jardines urbanos; esos que tenemos en casa o vemos a través de ventanas y verjas en distintos espacios habitables, así como en avenidas y calles de la ciudad. Son espacios que cambian de dimensiones y transitan de manera imaginaria por un escenario intencional, con elementos orgánicos que la artista bogotana Margarita Gutiérrez (1951) inscribe en formas concretas.
Para Gutiérrez, egresada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, árboles, hojas y flora, son imágenes geométricas que varían en color y forma y se sobreponen para crear una poética visual, entendida como distintos tiempos e historias de la imagen final que recoge su nueva secuencia titulada Jardines urbanos. Es la invención de una flora inexistente, evocadora de la naturaleza y sorpresiva en sus resoluciones, que recurre a todo tipo de círculos y rectángulos, en los que fracciona el espacio y desde donde surgen juegos rítmicos lineales, trabajados sobre una geometría base.
¿Y qué se propone con ello? Posiblemente dar una visión renovadora de lo que a diario vemos pero no observamos detenidamente y que se presenta a manera de reflexión, en 32 pinturas al óleo sobre lino, de pequeño formato y nueve telas de grandes dimensiones impresas digitalmente, así como una instalación que desde el 7 de marzo y hasta el 4 de abril exhibe en la Galería LaLocalidad (sic), de Usaquén.
La artista dice “Pienso que nuestros verdes son de todos los colores. ¿Será una manera de proponer una reflexión sobre nuestro actual caos con el mundo en que vivimos? Cada quien se hará su pregunta, pues la propuesta genera estados de pensamiento”.

Es una nueva manera de la artista para afrontar su retorno, después de tres años de ausencia de las galerías. Ahora, Gutiérrez, quien ha exhibido ininterrumpidamente en galerías y museos del país y bienales y salones internacionales, desde 1976, en su trabajo más reciente deja vislumbrar el testimonio de una obra basada en la abstracción, que da cuenta de lo urbano, en obras de factura cuidadosa y minuciosa.
El historiador y crítico de arte Eduardo Serrano, curador de esta exposición afirma “La artista es, en esencia, una esteta consumada, y por lo tanto su producción hace gala de cuidadosas consideraciones formales y cromáticas de donde deviene su atractivo. No hay duda, por ejemplo, que el colorido de su producción es singular y refinado, que sus formas son sinuosas y elegantes, que sus composiciones permiten vislumbrar las más preciadas virtudes del diseño, que sus dibujos son de una pulcritud y una fluidez extraordinarias siendo su línea pura y sugerente, y en fin, que sus valores como producciones plásticas son dignos de admiración y reconocimiento.”

