Al miedo hay que decirle ¡basta!

Al miedo hay que decirle ¡basta!

12 de Febrero del 2012

El miedo

La respuesta al miedo no es hacer como el avestruz y esconder la cabeza bajo tierra. La solución está en cada uno de nosotros y consiste en decir ¡basta, no me la calo más!

“El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”… Hobbes

“De todas las emociones que amargan al corazón humano –y son muchas–, la gran familia de la angustia, la timidez, la inquietud, el terror, la vulnerabilidad, es la que más me ha preocupado, y la experiencia me dice que no es una rareza mía.” Estas palabras contenidas en el libro de José Antonio Marina: “Anatomía del miedo un tratado sobre la valentía” debería ser leído por todos aquellos que hoy sienten miedo de que continúe el desmembramiento de nuestro país.

Sí hay miedo en los funcionarios públicos de perder su trabajo si manifiestan políticamente sus discrepancias con el régimen. Sí hay miedo, en los padres cuando sus hijos adolescentes salen por las noches y no saben si regresaran sanos y salvos. Sí hay miedo, al futuro y a las amenazas continuas de que se destapará aún más la olla de la violencia. Si hay miedo de no contar con una vivienda digna si no se obedece ciegamente al poder actual. Sí hay miedo de enfermarse porque no se sabe cómo y dónde curarse. Sí hay miedo, de quedarse sin empleo cuando el gobierno se antoja de expropiar bienes y servicios.

Pero la respuesta al miedo no es hacer como el avestruz y esconder la cabeza bajo tierra. La solución está en cada uno de nosotros y consiste en decir ¡basta, no me la calo más! Y un camino para lograr que empiece el cambio es manifestar cívicamente su desacuerdo con lo que hoy ocurre en el país y salir a votar el domingo por la esperanza de una mejor nación.

El miedo no resuelva nada, por el contrario hace que lo que nos causa miedo perdure. Sólo son valientes quienes sienten miedo y a pesar de ello no se dejan vencer por él, porque el amor a la vida, a la paz y a la concordia son mucho más poderosos que el temor que pretenden imponer aquellos que no tienen razón.