Anonymous, los rebeldes de la web

20 de junio del 2011

¿A quién atacan y qué buscan estos jóvenes que han logrado bloquear desde la página de Master Card hasta la de la Presidencia de la República?

Anonymous, los rebeldes de la web

“Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.
Marcos 5:9.

El miércoles 20 de julio, fecha en que se conmemora la Independencia de Colombia, los cibernautas se encontraron con una situación inédita. En la página oficial de Facebook del presidente Juan Manuel Santos aparecía un mensaje que decía:“We are Anonymous, somos legión, no olvidamos, no perdonamos, aquí estamos”. Al tiempo, en la red social Twitter, en la cuenta del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, aparecía un trino con el siguiente mensaje “We are Anonymous #20dejulio #RevolucionColombia #VivoIndependencia”; las cuentas de los dos políticos más importantes del país habían sido hackeadas.

Semanas antes, importantes sitios web como las páginas del Senado de la República, el Ministerio de Defensa, Ministerio del Interior y la Policía Nacional, entre otras, también habían sido colapsadas en una acción que las autoridades determinan como ataques cibernéticos.

Las identidades de los responsables aún son una incógnita. Lo que sí está claro es que los Anonymous no descansarán hasta que su objetivo se cumpla: tumbar la denominada “Ley Lleras”. Geraldkurt, colaborador de Kien&Ke, realiza el siguiente artículo para dar un panorama del poder que tienen estos nuevos personajes que han puesto a pedir auxilio hasta aquel hombre de mano dura y corazón grande.

Anonymous puede ser cualquiera. Esa es una de las premisas que se deben tener en cuenta para tratar de comprender uno de los fenómenos sociales más complejos de los últimos tiempos. Desde que la vida se ha ido trasladando cada vez más a escenarios virtuales, han aparecido con mayor frecuencia comunidades y redes sociales que tienen una sede física y que sirven, entre otras cosas, para comercializar ciertos productos: un ejemplo claro de ello es Facebook. Estas redes sociales dependen de la identificación del usuario para poder hacer una catalogación de las personas que la están usando; Anonymous, por el contrario, no es una red social y se basa en el anonimato para poder funcionar. Pero ¿funcionar para qué? es lo que muchos se han venido preguntando desde que ganaran la atención de los medios de comunicación por sus acciones, que para varios sectores de la población fueron y son tildadas de actos criminales y hasta tipificadas como delitos informáticos.

A Kienyke le explicaron cuatro Anonymous de varios lugares del mundo que las acciones llevadas a cabo son protestas virtuales. Bloqueos al acceso de un sitio web. Uno de los más famosos ocurrió en diciembre del año pasado, cuando lograron denegar el acceso al website de Master Card durante dos días seguidos. La manera de hacerlo es saturar las peticiones que se le hacen al sitio para poder acceder. Por ejemplo: si el servidor en el que se encuentra alojada esta revista puede gestionar cierta cantidad de accesos por segundo, un programa conocido como LOIC (Low Orbital Canyon) podría hacer que la petición hecha por un solo internauta se multiplique de manera exponencial y, si ese programa es usado por miles de internautas, eso llevará a que el servidor se sature y no pueda garantizar el acceso al sitio en Internet. Esto es lo que se conoce como un ataque DDoS (Distributed Denial of Service), y es el tipo de ataques que Anonymous ha cometido desde que se empezó a articular esta red de cyber-activistas, como ellos mismos se definen.

Es por esta razón, por el tipo de ataques que no buscan robar información sino bloquear el acceso a un sitio virtual –como si manifestantes bloquearan una calle o plaza de una ciudad– por lo que los miembros de esta legión no se pueden considerar como hackers, aún cuando cabe la posibilidad de que muchos lo sean en otros ámbitos de su vida, como también podrían ser estudiantes, cajeros de banco, amas de casa, etc.

Para los miembros de Anonymous, su más grande motivación es la lucha por la libertad, algo que defienden a capa y espada. Consideran que las grandes corporaciones han ido restándole importancia al papel regulador que tienen los estados. Los anima una resistencia a todo lo que pueda significar caer en formas modernas de “esclavitud”. Una muestra de ello es el ataque que hicieron a Master Card y a Paypal a finales del año pasado en respuesta a la decisión de esas dos grandes compañías de evitar las donaciones a Wikileaks luego de que el escándalo del Cablegate se hiciera sentir con todo su peso a lo largo y ancho del mundo.

La policía española ha emprendido una cacería contra jóvenes que al parecer hacen parte del anónimo grupo, le incautan hasta los ventiladores de sus computadores.

La policía española ha emprendido una cacería contra jóvenes que al parecer hacen parte del anónimo grupo, le incautan hasta los ventiladores de sus computadores.

Todas las actividades que realiza Anonymous se coordinan de manera virtual a través de canales de chat habilitados para tal fin. Las propuestas, iniciativas, ataques y blancos de los mismos se discuten de manera abierta y horizontal en esas charlas virtuales. La coordinación se hace en tiempo real y sin que exista un líder que decida por los demás. Es democracia directa: lo que decide el apoyo de una idea es el peso de su argumentación. En resumen, es una imagen de lo que debería ser el ejercicio político ideal: discusiones argumentadas y una votación abierta en la cual cada voto tiene el mismo valor. Todo lo anterior puede sonar utópico y desordenado pero, como ellos mismos lo aseguran, es la mejor manera de actuar en un entorno que garantiza el pleno anonimato.

En el caso colombiano, Anonymous se ha dado a conocer a través de los medios de comunicación debido a ataques DDoS a páginas web emblemáticas como la de la Presidencia de la República, la del Senado colombiano y la del Ministerio del Interior y de Justicia. Estos ataques se han venido presentado y han arreciado enmarcados en la presentación del proyecto de Ley de Derechos de Autor en Internet o Ley Lleras, como se le conoce en el ciberespacio (vea aquí el texto completo del proyecto de ley). Este proyecto de ley, como lo han señalado varios expertos en cultura digital, podría llevar a que la reproducción de una obra o parte de una obra se penalice y que el libre intercambio de información se vaya limitando cada vez más.

Marchas contra las leyes, que pretenden penalizar los intercambios de contenido en internet, se han desarrollado en varios países del mundo, la comunidad cada vez es más grande.

Marchas contra las leyes, que pretenden penalizar los intercambios de contenido en internet, se han desarrollado en varios países del mundo, la comunidad cada vez es más grande.

Un caso que ilustra este riesgo es el de Justin Bieber. La fama de este joven cantante canadiense se empezó a gestar cuando su madre colgó en youtube varios videos en los que Bieber cantaba canciones de otros artistas. De existir una regulación tan agresiva como la que se propone en el marco de la Ley de Derechos de Autor, habría sido imposible que el joven canadiense saltara a la fama y se convirtiera en uno de los más grandes cantantes juveniles de la actualidad.

El sentimiento de muchos Anonymous es que leyes como la Ley Lleras en Colombia, o la Ley Sinde, para el caso español, están destinadas a favorecer a las grandes compañías del entretenimiento sin que exista un real interés en el autor. Por esta razón, los ataques en Colombia han sido contra esos blancos visibles y claramente identificables como un enemigo de la red de ciberactivistas. Las autoridades están pendientes de las acciones de la facción de Anonymous en Colombia y por tal motivo han extremado sus medidas de seguridad.

La de Anonymous es una guerra que hasta ahora comienza y que, sin lugar a dudas, durará mucho tiempo. Es la guerra de miles de personas que se consideran un solo ente, un solo rostro; el de Guy Fawkes, que se hiciera popular en la novela gráfica de Alan Moore y posterior película V de Vendetta y que Anonymous hace suyo utilizando máscaras con ese rostro cada vez que deben dar la cara. Es, como ellos lo argumentan, una resistencia basada en la libertad, una resistencia que trasciende fronteras y horarios, que no tiene sede ni líderes, y que puede ser cualquier vecino o el mesero que nos trae la cuenta en un restaurante. Anonymous es una niebla que flota en la atmósfera del ciberespacio.

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