Café Senderos, un emprendimiento nariñense con aroma a mujer

Publicado por: christian.sandoval el Dom, 17/10/2021 - 11:59
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El rol fundamental de la mujer rural en Colombia es innegable. Prueba de eso es la historia de Café Senderos, una empresa de mujeres nariñenses para el mundo.

“Café con aroma de mujer” es quizá una de las telenovelas con mayor cantidad de espectadores en la historia de la televisión colombiana. No obstante, en este caso esa expresión nos lleva muy lejos de las pantallas, a una historia campesina que se ancla en lo más profundo de la idiosincrasia colombiana. Un emprendimiento cafetero con “inspiración de mujer”.

Ese es, precisamente, el eslogan de Café Senderos, una productora de café nariñense inspirada, creada, administrada y respaldada por el poder y el trabajo de la mujer rural colombiana. Ahora bien, sí toca ponerle un nombre al asunto, ese sería el de Yuri Sirleny Rivas Bolaños, una emprendedora que decidió sacar adelante un proyecto que hoy por hoy sostiene toda una economía familiar femenina en dicha región del sur de Colombia. 

La mamá de Yury, Liliana Bolaños, es la principal productora y junto con sus hermanas, primas y hasta vecinas, participan de esta empresa que produce una variedad muy especial de café, con calificación de 84 puntos ante la Asociación Americana de Cafés de Especialidad (SCAA), para llevar su delicioso sabor y olor a todas partes del país. Un granito de arena en una región cafetera que, a pesar de generar gran parte de los cafés especiales del país, lucha por alcanzar un papel más protagónico en el mercado nacional. 

“Mi madre es productora de toda la vida y yo también. Cuando yo les cuento a mis clientes sobre el café, yo les estoy contando un café con historia campesina, porque en realidad es lo que se vivió, lo que se vive y lo que es”, cuenta Yury con emoción a Kienyke.com. 

De su madre, Yury cuenta que aprendió absolutamente todo lo que sabe. Desde que era chiquita, junto con sus hermanas, viéndola aprendió “cómo sembrar el arbolito, cómo se recolecta, cómo se procesa el café”. De ahí aquello de “café con inspiración de mujer”.

En la actualidad, ya certificada por la SCAA como catadora Q Arabica Grader, Yury es la cabeza visible de una empresa familiar dedicada a la producción, transformación y comercialización de café. Pero no de cualquier tipo, sino café nariñense, tanto tostado (ya listo para consumir) como verde. Café cítrico, con personalidad, con vida y con color, como todas aquellas mujeres que hacen parte de su producción. 

“Es café con inspiración de mujer porque la mujer es un eslabón muy importante en el campo, en la familia. Nosotras las mujeres también hacemos todos los procesos, sembramos el arbolito del café y lo sembramos con mucho amor, recolectamos el café con todo el cuidado, secamos el café, lo procesamos y en el caso mío yo también lo tuesto, me encanta tostar”, señala. 

Modestia aparte, esta marca del municipio nariñense de La Unión se especializa en las variedades de café Colombia y Caturra, cultivados a una altura de 1.750 metros sobre el nivel del mar y, según indican en su descripción de producto, son de cuerpo cremoso y presentan todo tipo de notas frutales: mandarina y frutos rojos, así como miel y lima. 

En ese sentido, Café Senderos es una mezcla de los “sabores cítricos jugosos” que señala Yuri caracterizan a los cafés de Nariño, al tiempo que tienen ese toque de amor, paciencia y cuidado; esa mano que solo la mujer rural es capaz de darle “porque sabe que es un fruto... que es un fruto de su esfuerzo”.

Una lucha con aroma a mujer rural 

 

Café Senderos.

Una de las características a tener en cuenta para hablar de Café Senderos es que no se trata solamente de una empresa para ganar dinero, sino que en realidad es un emprendimiento que lleva marcado en su ADN un profundo compromiso social con las mujeres de su comunidad. Iniciando por supuesto desde el círculo más cercano de Yury, su fundadora. 

Solo para hacernos una idea de la importancia de este tipo de iniciativas, de acuerdo con la ONU, “las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43 por ciento de la mano de obra agrícola” en el mundo y por lo tanto su papel en la autonomía alimentaria de las naciones es supremamente fundamental. 

En toda esa marea rural, según el último censo agropecuario del DANE, Nariño juega un papel protagonista, si se tiene en cuenta que es uno de los departamentos más productivos junto a Antioquia, Valle del Cauca, Tolima, Cundinamarca y el Meta. Solo entre estos suman un 48,2% de la producción agrícola nacional. 

En medio de ese panorama, “el trabajo de la mujer siempre ha estado, pero no ha sido, tal vez, valorado”, asevera Yury.

“No ha sido valorado, pero hay varias marcas de café que involucran a la mujer, por lo que siento que ahorita las mujeres están en una lucha con bastante competencia. Aunque igual, los mercados están, hay espacio para todos, pero la lucha está allí porque hay bastantes marcas de café y de café especial”, precisa. 

Sin embargo, más allá de una ganancia desmedida, de una competencia depredadora, lo que se respira entre las caficultoras nariñenses, y en general en el gremio cafetero de este departamento, es solidaridad, apoyo y mucho orgullo de lo que producen. Café Senderos no es la diferencia, pues al priorizar el procesamiento y venta de café tostado, en conexión directa con las fincas cafeteras, empoderan al campesino con un producto de valor agregado y lo alejan de la fluctuación agresiva de la materia prima.

“Tenemos una buena materia prima y podemos ofrecerla, pero también podemos tener otra alternativa de cómo vender nuestro producto y así beneficiar también al productor. La idea es que los productores puedan vender mejor el producto por medio del café tostado, en vista de que siempre son los más afectados en el tema de los precios”, señala Yury, una mujer que bajo una sonrisa tímida esconde una fortaleza admirable. 

Y el tema no se queda ahí. Bajo la sombrilla de Café Senderos, productores y productoras de zonas cafeteras del Cauca, Valle y Huila, se están empezando a atrever a ofrecer sus perfiles de café. Sin anotar que Yury, como analista certificada, realiza todo tipo de consultorías y capacitaciones a mujeres campesinas para mejorar sus procesos de producción de café. 

Al final, Café Senderos es eso… un sendero. Un camino de lucha, de empoderamiento y de resistencia, que funciona gracias a todas esas manos de guerreras campesinas, cultivadoras, procesadoras y vendedoras de uno de los cafés más deliciosos del país. 

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