Con el comandante Cely en el terreno

Con el comandante Cely en el terreno

3 de julio del 2011

El camuflaje y las botas beige ─que amarra con fuerza hasta que sus cordones queden tirantes─ dejan en evidencia que, cuando el Comandante de la Fuerzas Militares Edgar Cely pasa revista a la tropa, deja atrás sus oficios de escritorio o sus habilidades en las aguas marítimas o fluviales.  Cada semana recorre las diferentes regiones del país, y allí, cuando se confunde con los militares troperos, se vuelve un hombre de batalla.

Su silla en el avión, ubicada en primera fila, siempre está marcada con su nombre. Una persona se sube y le ayuda a quitarse su arnés, que en la parte de atrás tiene grabadas las letras “US”. Toma asiento, se quita su gorra de cuatro soles, pero no sus gafas de lentes transitions que varían de color de acuerdo con la luz. Siempre está acompañado de un grupo conformado por  seis u ocho personas entre prensa, expertos en operaciones, acción integral y su esquema de seguridad.

No da órdenes en voz alta, no grita a la tropa, como lo hacían sus antecesores. Es un hombre de manos gruesas y dedos cortos que saluda con amabilidad y combina las palabras pausadas con los movimientos de las manos. A la hora de mandar, tiene menos tics que los comandantes tradicionales, a los que están acostumbrados soldados y coroneles. Nunca antes un Almirante había estado al mando de las Fuerzas Militares.

Aunque nadie puede desconocer los 38 años de trayectoria de Cely en la Armada, su presencia no ha sido fácil de asimilar y ha dado para malas interpretaciones y mofas. Sin embargo, allí está, decidido a comandar las operaciones para que su tropa atrape o extermine al máximo jefe de las Farc, Alfonso Cano, con lo que lograría afirmarse en su cargo y enterrar cualquier especulación.

Cely y el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, han tenido que esforzarse demasiado para ser reconocidos por la tropa en momentos en que la ciudadanía está pidiendo resultados en la lucha contra los grupos ilegales, que de un momento a otro, parecieran haberse fortalecido.