El ABC de las drogas sintéticas y su polémica en Colombia

El ABC de las drogas sintéticas y su polémica en Colombia

31 de Enero del 2013

En el anteproyecto del nuevo Estatuto Nacional de Drogas, según lo anunciado por la ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, será definida la cantidad permitida en la dosis mínima para las drogas sintéticas. En la actualidad está permitido portar hasta 20 gramos de Marihuana y un gramo de cocaína. No obstante, no existen regulaciones penales unificadas para los derivados de tipo anfetamínico y otras sustancias psicoactivas, que ante el vacío jurídico, prácticamente son permitidas en pequeñas cantidades sin castigo.

La propuesta

Uno de los expertos que conforman la Comisión Asesora de Política de Drogas, que acompaña al Ministerio de Justicia en la elaboración del Estatuto Nacional, hizo algunas aclaraciones a KienyKe sobre las pretensiones del gobierno en este tema. Daniel Mejía Londoño, director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes, precisó que no es idea del gobierno la despenalización de las dosis mínimas de drogas sintéticas, porque sobre ese tema ya se había pronunciado la Corte Constitucional. “Lo que la ministra de Justicia anunció es que va a implementar el mandato de la Corte a través de un marco regulatorio, que es lo que faltaba. La Policía no sabe hasta ahora si meter o no a la cárcel a alguna persona que consuma estas sustancias así sea en pocas cantidades. El gobierno busca solucionar el hueco legal existente”, aclaró el especialista.

En síntesis, la despenalización ya existe, pero no está aclarada. “No queremos legalizar el narcotráfico. El nuevo estatuto nos permitirá definir las cantidades permitidas para el porte de dichas sustancias. Sigue siendo penalizada la producción y comercialización de las mismas”, expuso. Además, según informó, el anteproyecto no pretende permitir que se incentive el consumo, sino “que se regule, se controle y se aborde el problema como tema de salud pública”.

Con expertos, el Ministerio de Justicia trabaja en identificar las drogas sintéticas que se nombrarán y regularán en el estatuto. Se sabe que son muchas, y que incluso permanentemente surgen nuevas versiones, y por ello la controversia sobre hasta qué punto la regulación permitirá que productos letales queden, sin problemas penales, en manos de cualquier consumidor, o qué conflictos podrán encontrarse con asuntos farmacológicos.

Ante esta inquietud, KienyKe consultó con Óscar Darío Bohórquez Marín, magister en drogodependencias y coordinador de postgrados en farmacodependencia de la Fundación Universitaria Luís Amigó, y María Villarreal, terapeuta de la organización Narconón, para definir cuáles son las drogas sintéticas que quedarían reguladas en el Estatuto, y más importante aún, cuál daño producen en el consumidor.

Las permitidas en dosis mínimas

Varias sustancias, incluyendo al licor y el tabaco, son perjudiciales para el ser humano, pero algunas de ellas por convención social requieren un control mucho más estricto, como la Marihuana y Cocaína. La funcionaria de Narconón, María Villareal, recalca que el consumo de marihuana, aunque sea considerada una droga blanda, “ocasiona graves daños progresivos porque sus residuos se almacenan en el organismo, ocasionan inhibiciones de funciones del cuerpo y varios estudios confirman que es una droga que produce tumores cerebrales”. Con respecto a la cocaína, la experta declara que “produce daños progresivos en el consumidor, con lesiones al sistema nervioso e inmunológico, haciendo que el paciente se vuelva vulnerable a contraer enfermedades”.

Drogas sintéticas

¿Cuáles son las drogas sintéticas?

Son las sustancias ilícitas elaboradas en laboratorios,  en su mayoría ilegales, a partir de sustancias químicas y que no se extraen de productos naturales, como sí sucede con la marihuana. Algunas tienen propósitos clínicos, pero muchas otras terminan siendo de consumo recreativo.

En este grupo están las anfetaminas, que son estimulantes del sistema nervioso y que en numerosas versiones son legales y empleadas en medicamentos en especial antidepresivos, adelgazantes, calmantes y para controlar el estrés.

También están las metanfetaminas, que aunque en contadas oportunidades tienen funciones terapéuticas, suelen tener efectos más fuertes sobre el cerebro y sistema nervioso humano. Su elaboración es mayoritariamente ilegal y se vende en presentaciones para ser ingerida o inhalada. “Es completamente perjudicial. Establecer una dosis detonaría el mercado y un vendedor puede promocionarla como inofensiva, pero es sumamente peligrosa”, advirtió Villareal.

Óscar Bohórquez identifica en las drogas sintéticas tres clases: Estimulantes (como las anfetaminas), depresoras y alucinógenas. Productos como el éxtasis suelen estar elaboradas con sustancias que mezclan propósitos estimulantes con otros alucinógenos o depresivos. Esas combinaciones son más letales aún.

Para muchos la pregunta sería si el gobierno va a nombrar en una lista las sustancias que se incluirán entre las permitidas en el uso personal. Esto, debido a que muchas pueden ser sumamente letales para la vida.

“Para ser claros, cuando el Estatuto propuesto busca determinar topes en las cantidades de drogas sintéticas, lo que le interesa es incluir las sustancias que sean pastillas, líquidos o polvos, que no se hayan clasificado antes, y determinar hasta donde es legal su uso como dosis personal”, expuso Bohórquez.

El Gobierno, seguramente, excluirá de la lista de lo permitido a la escopolamina, ya que su uso es necesariamente delictivo. Además podrá determinar restricciones también al uso y porte de ciertas sustancias sedantes o hipnóticas y las metanfetaminas.

Sintéticas y mortales

Tanto Villareal como Bohórquez coinciden en el peligro, a corto, mediano y largo plazo, del consumo de drogas sintéticas.  Además predicen que el Estado, al tiempo de intentar regular las cantidades en las dosis mínimas, debe presentar un plan de contingencia porque podría adelantarse la edad de consumo de drogas en menores de edad, y sin prevención podría detonarse el número de consumidores.

“A corto plazo el consumo de cualquiera de estas sustancias genera daños musculares, taquicardias, insomnios, dolores de cabeza. A mediano plazo efectos síquicos relacionados con ansiedad e irritabilidad. Y a largo plazo daños alimenticios, lesiones en órganos del cuerpo, estados de depresión, alteraciones cardiacas y nerviosas, y las consecuencias sociales que conocemos”, describió Bohórquez.

En la actualidad, a una persona que se le encuentren dosis de drogas sintéticas, o excesos de lo permitido con cocaína y marihuana se le intenta judicializar por microtráfico. Los vacíos legales permiten que muchas veces el individuo resulte libre. Los expertos alertan de la necesidad de intensificar campañas educativas desde la escuela para evitar la caída de menores en el consumo de drogas. Además, advierten, que la infraestructura en salud es vulnerable y no soporta la atención adecuada a un número creciente de adictos. El gobierno le apunta a fortalecer este escenario y enfrentar a las drogas por la vía de la salud pública, más allá del camino penal.