El baile acuático que mereció un oro

El baile acuático que mereció un oro

1 de septiembre del 2018

Daniela Bravo Velásquez, es una ingeniera industrial que se desempeña como entrenadora de natación en la categoría ‘nado sincronizado’. Aunque ya no se dedica a la natación como profesional, participó en el Panamericano Master de Natación que se realizó en Orlando, Estados Unidos, donde salió victoriosa con medalla de oro.

Su pasión por la natación nació desde los 8 años de edad al ingresar al Centro de Iniciación y Formación para el Alto Rendimiento (CIFAR). Mientras estaba en clases para aprender a nadar se interesó por el nado sincronizado porque le “parecía muy lindo”, fue así como ingresó al Club Estrellas de Antioquia.

Los ejercicios que implicaba este deporte acuático y lo artístico que se veía, llamaron la atención de la pequeña que poco a poco se fue formando para hacer parte de las mejores en su categoría.

Repartir el tiempo entre su vida cotidiana y su vida deportiva no era tarea fácil. La disciplina y responsabilidad que caracterizan a Daniela, fueron los cómplices para que el tiempo de las demás actividades no se viera afectado y así poder continuar con sus proyectos.

De la piscina a la ingeniería

Aunque esta disciplina era su pasión, hubo algo más que llamó su atención al terminar el colegio. Su gusto por las matemáticas, la logística y lo empresarial la orientó a comenzar una carrera profesional que la alejó un poco del campo deportivo.

A los 18 años dejó de lado las piscinas para dedicarse por completo a su profesionalización como ingeniera industrial. Las múltiples ocupaciones hicieron que se fuera alejando del deporte que le llenaba el corazón. Sin embargo, al cabo de un tiempo, “algo me dijo: no, esta es tu pasión y lo puedes seguir haciendo. Entonces seguí como entrenadora y por eso nunca he dejado esas dos cosas que me gustan”, contó la medallista a Kienyke.com.

Panamericanos Master 2018

“La preparación fue un poco dura porque no teníamos muchos espacios de piscina, no contábamos con mucho apoyo. Con mi amiga Sara comenzamos a presentarnos a este campeonato y a buscar los recursos junto con nuestro entrenador Jair”.

La piscina, su amiga y compañera, y su entrenador, se habían convertido en las citas de los sábados y algunos días de la semana, en los que no importaba el cansancio por el estudio o el trabajo.

La competencia no sería nada fácil, por eso ella estaba dispuesta a darlo todo en aquel escenario flotante, y fue así que logró estar en la anhelada competencia en representación del país.

El campeonato que se llevó a cabo en Centro Acuático YMCA, se dividió en dos partes: comenzó con dueto técnico donde se destacaron por su rutina logrando una medalla como reconocimiento por mejor puntaje; el segundo puntaje fue logrado en la rutina libre en la cual mostraron todo su talento. En ambas lograron los buenos resultados que las dieron como ganadoras.

“No tenía muchas expectativas cuando iba para el campeonato porque no sabía cómo eran nuestros rivales. Al llegar allá vi que nuestra competencia era común, por lo que trabajamos duro para que se pudiera lograr. Cuando me di cuenta que ganamos estaba muy feliz. Las competidoras de Canadá eran unas mujeres muy grandes, entonces uno como ‘pues, !le gané a ellas!”

Al regresar a Colombia su familia y amigos del Club Estrellas de Antioquia la recibieron con orgullo. El legado de la experiencia para las niñas en formación y que vean en ella un ejemplo, es la mayor satisfacción como deportista.

“Me motiva aprender cada día más y hacer lo que me gusta, yo estoy siempre en el lugar y haciendo las cosas que me apasionan. El club al que pertenezco hace parte de mi vida, fue el que me formó y tengo mucho que agradecerle, por eso me motiva seguir ayudando y enseñándole a las niñas a que sean mejores deportistas.”

Con el orgullo en alto y la victoria sobre su cuello, Daniela continúa enseñándole a sus pequeñas aprendices el amor por este arte de combinar la gimnasia con la natación y la danza al ritmo de una música que no solo mueve el cuerpo, sino que hace vibrar el alma.