El hotel del poder en Colombia

16 de septiembre del 2012

Este es el verdadero centro de relaciones sociales de poder, ubicado a pocos minutos a pie de la Casa de Nariño, el Congreso y las altas cortes. Un lugar frente al que Uribe y Santos no tienen diferencia.

Hotel-Ópera

Hotel-Ópera

Lo único que une a Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos es el Hotel de la Ópera. Cuando el pasado viernes 20 de julio el presidente Santos instaló el Congreso, horas antes las bancadas de la Cámara y del Senado del Partido Liberal, Conservador y de la U se congregaron de manera separada para medir fuerzas y elegir a los nuevos presidentes, tanto del Senado como de la Cámara de Representantes. El lugar fue uno solo: El Hotel de la Ópera.

¿Pero a qué se debe qué este lugar esté por encima de hoteles como La Botica, el Tequendama y el Continental, todos ubicados en el centro de Bogotá?

Transcurría la mitad del año de 1994. El centro de Bogotá no gozaba de la mejor de las reputaciones y tanto las basuras en la calle como la inseguridad eran una constante.

Una mañana, la pareja colombo-italiana Camilo Ayerbe –colombiano– y Laura Lombardi –italiana– recorrían el centro histórico de La Candelaria, en la capital. Estos empresarios que se convirtieron en uno de los primeros importadores de vinos al país con la empresa Cava Mayor tenían en mente apostarle a la creación de un Hotel que se pudiera convertir en un punto de encuentro para las cabezas visibles de las tres ramas del poder y sirviera también a los turistas que llegaban a la capital del país.

Hotel Ópera

El espacio seleccionado había sido la esquina de la calle 10 número 5-72. El proyecto comenzó en noviembre de 1994 y tres años después, en 1997, el hotel se llamó La Ópera, en homenaje a las presentaciones musicales que se celebran en el Teatro Colón, situado justo al lado oriental. Dos casonas que conforman la esquina se habían restablecido, una es de estilo republicano y la otra colonial.

El 19 de noviembre de 1997 arrancó en funcionamiento el hotel. La restauración había estado en manos del reconocido arquitecto Álvaro Barrera, quien también hizo lo propio en el Hotel Santa Clara de Cartagena, quien se encargó de adecuar las 42 habitaciones Standard, Junior Suite, Standard Deco y Standar Colonial con las que cuenta el céntrico lugar que va desde 331 mil pesos en adelante.

La primera casa, la colonial, que se erige de occidente a oriente, era la más descuidada por los principales dueños. Allí funcionaron las caballerizas de la guardia personal de Simón Bolívar, ya que el libertador vivió frente al Hotel en donde hoy se ubica el Palacio de San Carlos.

Luego se convirtió en una tienda en donde las personas compraban bocadillos y meriendas que consumían antes de entrar al Teatro El Colón. Luego funcionó una sede de la Universidad Distrital y sus últimos dueños fueron una familia de 10 hermanos, de los cuales ninguno quería hacerse cargo de la casa.

Hotel Ópera

En los inicios del funcionamiento del hotel, las personas que trabajaban en el Centro de la ciudad no reconocían el lugar como un sitio para descansar. Se fue dando a conocer por el Restaurante Scala, en el que las personas hacían fila hasta de 40 minutos para entrar. Las especialidades del Scala son sus vinos, pastas y comida mediterránea. En el mismo lugar, pero en la parte más alta, está localizado el restaurante El Mirador, nominado a los premios La Barra Makro del año pasado entre más de 300 restaurantes de hoteles de toda Colombia.

El lugar ha servido para que allí se congreguen bancadas del Partido de la U, Partido Conservador y Partido Liberal, pero también pasan días de descanso artistas como Andrés Cepeda, Juanes, y el reconocido jurista ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia Alfredo Gómez Quintero. Diseñadores como Esteban Cortázar, el ex primer ministro Tony Blair y hasta la cantante de cumbias peruana La Tigresa de Oriente se han hospedado en el hotel.

También sirvió para que la primera campaña el ex presidente Uribe Vélez realizara las mayores alianzas regionales en todo el país, así como para que el presidente Juan Manuel Santos configurara su campaña. El lugar se convirtió en un fortín para sus movimientos en todo el país. El día que se posesionó como presidente envió una carta de agradecimiento al hotel por el respaldo para que allí se hospedaran importantes personalidades y delegaciones.

Sin duda alguna, los 6 mil metros cuadrados del hotel de la Ópera, que tienen la solemnidad de una catedral y la calma de un convento, son un verdadero centro de poder, en donde no sólo se maneja estricta confidencialidad por parte de sus más de cincuenta trabajadores, quienes ven como se realizan los pactos de amplia trascendencia política en el país y más neurálgicos, y se cierran jugosos negocios.

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