El legado de Bolívar que sigue resonando en Suramérica

24 de julio del 2019

Liberó los territorios de lo que hoy son Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Panamá.

El legado de Bolívar que sigue resonando en Suramérica

El héroe latinoamericano Simón Bolívar, que nació el 24 de julio de 1783 y que murió en 1830 a los 47 años, dejó un legado que aún resuena en América Central y del Sur.

El nombre del carismático líder del movimiento de independencia latinoamericano aparece en los nombres de países, en monedas, en numerosos nombres de lugares y en estatuas de todo el mundo.

Su implacable lucha contra los conquistadores europeos y las ideas innovadoras inspiradas por los ideales de la Revolución Francesa, que amaban la independencia y la libertad, expulsaron a los colonizadores españoles del norte de América del Sur.

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Sus últimos años estuvieron marcados por el colapso de su gran sueño de una Sudamérica unida. Sin embargo, todavía se le recuerda como “El Libertador”, que sorprendentemente liberó un millón de kilómetros cuadrados en un tiempo de 11 años, específicamente, los países de Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Panamá.

“En la unidad de nuestras naciones descansa el glorioso futuro de nuestros pueblos”, dijo Bolívar, en una cita que resumía su sueño de una Sudamérica unida, similar al de George Washington con los Estados Unidos de América, en el norte del continente.

Sus primeros años

Bolívar nació en Caracas en el seno de una familia rica, uno de los pocos “criollos” que poseía grandes extensiones de tierra.

Sus dos padres murieron cuando aún era un niño: no recordaba a su padre, el coronel don Juan Vicente Bolívar y Ponte, y doña Concepción Palacios y Blanco, que murió cuando él tenía 9 años. Quedó a cargo de su nodriza, Hipólita Bolívar, y su tutor fue don Simón Rodríguez.

De 1804 a 1807, Bolívar viajó a Europa para estudiar en Madrid, donde conoció a figuras influyentes, incluido el líder francés Napoleón Bonaparte.

Logros 

Cuando regresó a Venezuela en 1807, vio el deseo de independencia en la clase popular, un deseo que había iniciado un año antes con el general venezolano Francisco de Miranda, quien llevó a cabo una serie de acciones destinadas a promover la independencia en la América hispana, pero que fracasaron, pese a su esfuerzo.

Pero fue en 1808 cuando el movimiento de independencia ganó un impulso innegable. En ese momento, Napoleón invadió España y encarceló al rey Fernando VII, lo que debilitó al Imperio Español.

El 19 de abril de 1810, el pueblo de Caracas declaró su independencia provisional de España, lo que significaba una lealtad nominal al rey Fernando, permitiéndole a Venezuela tener un gobierno propio, al menos hasta que el rey español regresara al trono.

Bolívar rechazó esta independencia parcial y comenzó una gira de fomento de la confianza en Europa, comenzando con Gran Bretaña.

Cuando regresó, los patriotas y los realistas todavía estaban en desacuerdo. El 5 de julio de 1811, la Primera República de Venezuela votó a favor por la plena independencia.

En 1812, el movimiento de independencia sufrió un duro golpe cuando un terremoto de magnitud 7,7 devastó las ciudades liberadas de Venezuela, matando a casi 20.000 personas.

Los sacerdotes españoles no perdieron tiempo en difundir propaganda religiosa, convenciendo a la población supersticiosa e ingenua de que el terremoto era una represión divina y una justicia poética para castigar al movimiento independentista.

El capitán realista Juan Domingo de Monteverde y Ribas reunió a las fuerzas españolas y realistas con las que capturó importantes puertos, incluyendo la ciudad de Valencia. Las acciones de Monteverde y Ribas causaron la caída de la primera república y le devolvió el control de Venezuela a los españoles.

La “Campaña Admirable” 

Tras ser derrotado por las tropas españolas en el fuerte de San Felipe, en Puerto Cabello, Bolívar se vio obligado a exiliarse en Curazao, condición en la que no duró mucho, pues unos meses después regresó a lo que hoy es Colombia, en un intento por unirse al movimiento de independencia que se encontraba allí.

Luego de ofrecer sus servicios al gobierno de Nueva Granada en Cartagena de Indias y de reunir a cerca de 200 hombres, Bolívar luchó valientemente contra las fuerzas españolas. Tras algunos reveces y contundentes triunfos, el líder revolucionario comenzó a ganar reputación como liberador, que fue creciendo poco a poco a lo largo de los territorios.

En 1813, el ahora ‘Libertador’ contó con las fuerzas suficientes para recapturar a Venezuela. Su valentía para conducir rápidamente sus fuerzas victoriosas a Caracas y establecer la Segunda República de Venezuela son recordadas todavía como la “Campaña Admirable”.

Sin embargo, mantener la independencia no fue fácil en un momento en que los colonizadores españoles todavía tenían superioridad militar.

Derrotado por el comandante español José Tomás Boves en la Segunda Batalla de La Puerta en 1814, Bolívar se vio obligado a abandonar Caracas, finalizando así la Segunda República de Venezuela.

En 1815, en su segundo exilio, Bolívar escribió la famosa Carta de Jamaica, donde narraba las luchas de la región por la independencia.

Cuando regresó presenció una lucha entre varios generales patriotas, una lucha que hizo que se olvidaran de su verdadero enemigo, el Imperio Español. Para retornar el orden, Bolívar ordenó la ejecución del general Manuel Piar en octubre de 1817, mandando así un claro ejemplo a los generales para que estos volvieran en línea.

En 1817, Bolívar volvió a invadir Venezuela y fue elegido presidente de la nación.

Derrotando a las fuerzas españolas en la batalla del Puente de Boyacá en 1819, el héroe de la independencia liberó el territorio que es la actual Colombia.

Mientras tanto, en España, los liberales españoles se rebelaron contra el rey Fernando VII, lo que permitió que el sueño de la Gran Colombia de Bolívar se hiciera realidad, con él como su presidente.

En 1821, Bolívar marchó a Ecuador y lo liberó de España. Al año siguiente se reunió con el liberador argentino, José de San Martín, quien decidió entregar a todo el ejército rebelde a Bolívar. En 1823, las últimas fuerzas españolas fueron derrotadas en Venezuela.

En 1825, liberó Alta Perú, lo que llevó a la creación de Bolivia.

Años difíciles 

Bolívar enfrentó tiempos difíciles desde 1825 en adelante, cuando surgió un faccionalismo violento en todo el norte de Sudamérica. En 1828 se proclamó gobernante absoluto para resolver el estancamiento político en las regiones liberadas.

En septiembre de 1828, gracias a su acompañante sentimental, Manuela Sáenz, sobrevivió a uno de los muchos intentos de asesinato. A ese episodio se le conoce como la “Conspiración Septembrina”.

Hasta su renuncia como presidente y su muerte en 1830, se enfrentó a levantamientos que se desataron en todos los territorios liberados.

Murió de tuberculosis el 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta, Colombia.

La reputación de Bolívar declinó en toda América Latina con el surgimiento de las facciones, pero a medida que los nuevos países crecieron, reconocieron que su memoria y su legado eran vitales para alimentar un sentido orgulloso de la nacionalidad.

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