Estiwar, el hombre detrás de los 'toxitours' en Bogotá

Publicado por: luis.cifuentes el Mar, 14/09/2021 - 18:16
Share
Creado Por
Luis Cifuentes
Gracioso, relajado, suelto y original, así es Estiwar Gamboa, un tiktoker bogotano que a través de sus redes sociales expone también una cruda realidad.

Se autodefine como ñero, resalta con orgullo esa categoría, aunque su uso peyorativo sea el mayoritario en la capital del país. 

“Ñero” es una expresión utilizada históricamente para designar a personas que habitan la calle y a jóvenes con determinadas características: viven en barrios populares, mantienen un determinado estilo de vestir y hablan de manera particular. 

Todas estas características las reúne Estiwar Peña, su inconfundible manera de hablar delata su identidad. Su original estilo confirma que es una persona única, al igual que su contenido en redes sociales. 

Sin embargo, detrás de su fama actual hay una historia de vida conmovedora; detrás de esos lentes oscuros se esconde el rostro visible del sufrimiento que pasan los jóvenes que se aferran a las drogas despojados de su propia voluntad. 

Nació en Bogotá, en el seno de una familia, paradójicamente, costeña. Su mamá es de Cartagena y su papá de Montería, aunque él se autopercibe completamente rolo. 

Se crió en el barrio 7 de agosto y allí ha vivido durante toda su vida, hasta el día de hoy. 

A sus 12 años, la curiosidad lo llevó a vivir una vida de adulto. Comenzó con el alcohol, después pasó al cigarrillo y luego se encontró con todo tipo de drogas. 

“Empecé tomando, después vino el cigarrillo y después la marihuana. Eso es una cadena de eventos en los cuales usted se ve envuelto con personas con las que usted no debe estar”, afirma Estiwar en diálogo con KienyKe.com. 

Pero hasta allá no llegó solo, personas más experimentadas que él lo condujeron a vivir esa realidad. La vida en la calle no se lleva a cabo en solitario, más bien en grupo, y son esas mismas personas alrededor quienes terminan por convertirse en el mejor remedio al abandono del hogar. 

Cuando usted siente que en su casa no hay apoyo, usted busca el apoyo en la calle y cuando usted busca el apoyo en la calle de pronto se estrella con quien no debe estrellarse, se asocia con quien no debe asociarse y ahí es cuando se empieza a ir un poco más profundo”, reconoce. 

Estiwar iba en descenso, la palabra límites no existía en su cabeza y mucho menos en sus manos. Fue probando todo tipo de drogas hasta llegar a la de menor calidad, incluso aspiró pegante. 

Él mismo considera que el bazuco es la puerta de entrada a la adicción incontrolable. Esta droga está hecha de los residuos que quedan luego del procesamiento de cocaína, provoca efectos alucinógenos cortos, pero dependencia prolongada. 

Comúnmente las personas de bajos recursos son asociadas con drogas, sin embargo, el mismo Estiwar advierte que en las “ollas” - así denominan popularmente a los lugares de expendio y consumo- ha visto a ejecutivos de traje y corbata que acuden para satisfacer sus adicciones. Es más, él ha sido testigo de cómo estas personas intercambian su vestimenta y sus joyas para adquirir más drogas

Su proceso para salir de ese pozo le tomó varios años, la adicción se convirtió para él en un largo viaje sin pasaje de vuelta. Fue internado varias veces en centros de rehabilitación, pero se demoraba más en llegar que en salir. Hizo parte de fundaciones para personas de bajos recursos en las que el proceso era más duro y sin acompañamiento psicológico. También probó en centros de costo medio en donde el proceso era más suave y contaban con psicólogos. Por supuesto, la desigualdad no escapa tampoco a los procesos de rehabilitación de quienes consumen drogas.

Esta enfermedad es tan punzante, tan grave, que esto es de varios intentos. Esta enfermedad tiene sus recaídas”, reconoce Estiwar. 

Seis meses le tomó poder dejar por completo las drogas, no obstante el proceso no termina ahí, más bien continua. Salir de las drogas se convierte en una prueba de resistencia constante que requiere de una fuerza de voluntad diaria y del apoyo de las personas más cercanas. 

Con su particular estilo, Estiwar reconoce que el escuchar los testimonios de otras personas que lograron salir definitivamente de las drogas fue  parte fundamental en su proceso. Por esa razón, él quiere ser el ejemplo de aquellas personas que alguna vez estuvieron en su misma situación y las redes sociales son sus mejores aliadas para ese propósito. 

Estiwar, la estrella de los 'toxitours' en TikTok

Empezó en TikToK a finales de  mayo de este año gracias a la recomendación de su esposa. Fue tanta la insistencia que decidió acceder a regañadientes. El primer día que descubrió la aplicación estuvo más de dos horas seguidas viendo contenidos. 

Vi mucho ñero en TikTok y a mi me gustó”, reconoce.

A partir de ese momento, se retó a sí mismo a ser reconocido en redes sociales y finalmente lo iba a lograr. Comenzó a hacerse viral con su sección “Cosas de ñeros”, desde allí dio a conocer las características más representativas de los ‘ñeros’: formas de expresarse, comportamientos, palabras y hasta nombres comunes que podrían servir para identificar a un ñero; “positivo para ñero”, dice él en sus videos. 

Su contenido se ha hecho viral, según él mismo reconoce, porque habla de lo que nadie habla: de los ñeros; de la cultura marginal de Bogotá. 

“El ñero es ñero por las condiciones y el barrio en el que creció”, agrega. 

Además, ha logrado diversificar sus contenidos. Se convirtió en precursor del famoso “Toxitour”, un viaje por los barrios y lugares más populares de la ciudad para probar comida callejera. Empanadas, papas rellenas, picadas, sanduches, arroz chino, jugos y hasta almuerzos. 

“Se atreven a hacer el tour o se marean”, dice en una de sus apariciones. 

Recorre estos barrios populares no solamente para comer a bajo costo, sino también con el objetivo de darlos a conocer.

El objetivo es darle voz a los que no tienen voz, a los que no pueden hablar, a la gente de la calle. Es publicitar a lo que nadie publicita, al chuzo de la calle que nadie lo publicita”. 

Se sostiene ofreciendo servicios de publicidad a negocios de comida más grandes, por eso ha dejado de hacer lo que siempre hizo, trabajar con repuestos de autos en el barrio 7 de agosto. 

Sin duda que su éxito se debe a que ha sabido visibilizar una realidad que todos ven pero nadie atiende: la vida en la calle, sus trabajadores, sus luchas, el abandono, la pobreza y hasta las adicciones. 

Pero finalmente, el mismo Estiwar dice una verdad que a muchos les costará reconocer:“Yo digo una cosa, todos los colombianos tienen un ñero por dentro y por eso mi éxito”. 

“Soy producto de las aguas residuales de la sociedad”, dice Estiwar sobre sí mismo. Hoy a sus 28, después de salir ese pozo, sueña con generar un pensamiento critico sobre la realidad social que se percibe en las calles de Bogotá. Y el canal predilecto para ese objetivo, son sus redes sociales desde donde ha logrado captar la atención de miles de seguidores.