Fue madre cuando tenía solo cinco años

Fue madre cuando tenía solo cinco años

21 de Agosto del 2014

El caso de Lina Medina es una de esas anomalías fisiológicas que hacen pensar que todo es posible. Cuando tenía cinco años, le creció tanto el abdomen que los brujos de su pueblo, en Perú, pensaron que tenía una serpiente adentro.

Tiburcio, su padre, preocupado por la salud de su hija, la llevó a cuestas durante dos días por los 70 kilómetros de valles, montañas y desiertos desde su pobre caserío de Antacancha, al noreste del país inca,  a la ciudad más cercana, en busca de un profesional de la salud.  (Lea también: Madre e hija en una misma celda)

“¡No es un tumor, es un bebé de ocho meses (de embarazo)!”, le dijo impactado el médico Gerardo Lozada a Tiburcio luego de revisar los exámenes clínicos de Lina y antes de llamar a la policía, que se llevó preso al padre como único sospechoso de una presunta violación infantil, reveló El Excélsior de México. Lina Medina

Un mes después, el médico le puso su nombre al pequeño Gerardo, pues lo ayudó a nacer por cesárea precisamente un Día de la Madre: el 14 de mayo de 1939, en Lima. Lina cumplió cinco años y siete meses  cuando se convirtió en madre de un bebé que pesó 2,7 kilos y midió 48 centímetros de estatura. Un hecho histórico para el mundo de la medicina. (lea también: Mujer buscó al asesino de su hijo y lo encontró) 

Hoy, a sus 80 años, Lina Medina sigue siendo la madre más joven del mundo, un récord que  carga como una cruz por una pubertad precoz -sin causa aparente- y que certificó la Academia Americana de Obstetricia y Ginecología en Estados Unidos.

Lina había presentado síntomas desde tiempo atrás, pero sus familiares no le pusieron atención. Comenzó a menstruar a los dos años y ocho meses y su madre la mandaba a lavarse en un río cercano cada vez que eso ocurría.

Esta noticia se disparó como pólvora en plena Segunda Guerra Mundial. Su caso, que en principio se convirtió en el milagro de Los Andes, se volvió en un circo sin público.  La compañía estadounidense Seltzer les ofreció 1.000 dólares semanales, pero después desistió de la idea. Además, el entonces presidente peruano, Óscar Benavides, emitió una ley para tener la custodia de Lina y Gerardo, prometiéndoles una pensión de por vida. Sin embargo, nunca cumplió. Lina Medina

Gerardo, el hijo de Lina, el hijo del Dios Sol, como fue llamado en el país inca –por creer que había sido concebido sin relaciones sexuales–, murió a los 40 años víctima de una rara enfermedad en la médula ósea.  Hasta los 10 años, Gerardo creyó que su mamá era su hermana.

Mientras que  Lina, quien por 75 años ha mantenido un silencio inquebrantable, nunca ha revelado el nombre del padre de su fallecido hijo. El expediente por la supuesta violación de Lina se cerró por falta de pruebas. Su padre recobró la libertad a los pocos meses de ser arrestado.

Varios años después, el endocrinólogo  Juan Falen, adscrito al Instituto de Salud del Niño,  dijo que “La pubertad precoz de Lina le desarrolló antes de tiempo los caracteres sexuales y la capacidad de reproducción, pero mental y cronológicamente continuó teniendo la misma edad. Por eso es que chicos como ella son a menudo víctimas de abusos sexuales”, explicó la agencia inglesa Reuters.

60 años después del extraordinario parto, en 2002, el ginecólogo José Sandoval trató de que el Gobierno peruano ayudara a la precoz madre, como una forma de resarcir la letra muerta de una ley que le prometió una pensión vitalicia para ella y su hijo. Sin embargo,  la mujer hasta el momento no ha recibido su primera mesada.

“Aún estamos a tiempo de reparar el daño que le hizo el Estado condenándola a la miseria´, dijo el ginecólogo José Sandoval, quien viajó a Antacancha, desempolvó la historia de Lina, la escribió en un libro y hasta acudió al Palacio de Gobierno para recordarles la deuda pendiente”, reveló El País de España.

Lina, quien se casó a los 33 años y tuvo otro hijo en 1972, vive con su esposo Raúl Jurado en un pobre suburbio de Lima, conocido por su alta peligrosidad como Pequeña Chicago. En los 80  las autoridades locales tumbaron su casa para construir una autopista. No le pagaron ni un solo centavo de indemnización.

Acosada por los periodistas, Lina, según su marido, “creció prudente e introvertida”. Su comportamiento  fue consecuencia de una época en la que la virginidad era un asunto importante de moralidad.

Han transcurrido casi 80 años del parto de la madre más joven de la historia y todavía se desconoce quién fue la persona que la violó. “Para mí eso no es lo más importante”, concluyó Lina recientemente al El Nuevo Diario de Nicaragua.

Lea también: Mujer buscó al asesino de su hijo lo encontró 

Madre e hija presas en una misma celda