Gael García Bernal: un “extranjero” que fue profeta en su tierra

Gael García Bernal: un “extranjero” que fue profeta en su tierra

1 de Febrero del 2014

“Me crié pensando que los actores eran la gente más divertida del planeta. Además de divertidos me parecían inteligentes. Me decía: ‘los actores hablan de cualquier tema y con una seguridad, una certeza y una ironía tan apasionada…’ Y luego me di cuenta de que su especialidad es hablar de lo que no saben”. Así relata Gael García Bernal sus orígenes en la actuación, refiriéndose a su crianza en un hogar conformado por una pareja de actores.

De esta manera se inició el conversatorio del joven actor mexicano con Roberto Pombo, director de El tiempo, en el Hay Festival de Cartagena.

Contó que en algún momento prefirió no ser actor pero fracasó. Quiso ser médico, antropólogo, sociólogo, pintor y hasta futbolista. Pero siempre llevaba la idea de actuar debido a sus incursiones eventuales en el grupo de teatro del colegio. En su mente adolescente consideraba, incluso, la idea de tener dos profesiones, la medicina y la actuación. Se imaginaba –muy teatralmente- la situación de estar fijando una cita para una cirugía con sus colegas doctores: “¿El viernes a las 6:00? No, no puedo. Tengo función”. Le encantaba la idea de ser un médico “canchero”, como llaman en Argentina, diciéndole al paciente: “Este es tu diagnóstico, tómate esto y ven a verme en el teatro…”

Gael nació en Guadalajara. Su padre es de Sinaloa y su madre de Michoacán. La familia se mudó luego a Ciudad de México. La gran urbe lo abrumó, por lo que siempre se sintió un extranjero. “Esto lo extrapolo a lo que siempre he hecho en cine y en teatro… Nunca he interpretado un personaje de Guadalajara”.

Afirma que la extranjería es uno de los principios básicos para poder interpretar un personaje. El actor debe enfrentarlo desde esa perspectiva. “Aceptarte como extranjero, como alguien que no es de ahí. Dar un pasito para atrás y tener esa visión para poder generar empatía emocional y no necesariamente explicaciones lógicas… Hay que mantener  la visión de que uno viene desde fuera por salud mental. A veces resulta sorprendente ver cómo puedes entrar y empatizar con un personaje”.

Puede decirse que el punto de partida de Gael como actor profesional fue una prolongada huelga de la Universidad Autónoma de México, en donde estudiaba filosofía, en 1999. Decidió retirarse y volver a su papel de extranjero, esta vez en Inglaterra. Fue mesero, lavó platos y realizó los demás oficios que desempeñan los jóvenes aventureros en Europa. Estando en la tierra de Shakespeare decidió un día lanzarse a otra aventura: tratar de ingresar a una escuela de teatro, con la suerte de que fue admitido en la Central School of Speech and Drama, tras una muy selectiva audición. Ese fue su ingreso al teatro. La meta en ese momento era convertirse en  actor y conseguirse una novia actriz con quien viajar alrededor del mundo, presentando obras.

La entrada al cine llegó dos años después cuando lo llamó el director Alejandro González para ofrecerle un papel en una película. La oferta era tan tentadora que Gael aceptó a ciegas. Ni siquiera quiso conocer el libreto. Además, la filmación coincidía con las vacaciones de verano, lo cual le caía como anillo al dedo. El título de la película: “Amores Perros”, de la cual nadie sabía ni esperaba nada.

Gael Garcia, Kienyke

“Amores Perros” llegó para sacar al cine mexicano de su postración (solo seis películas se produjeron ese año) y para despertar y revitalizar el cine  latinoamericano. Una producción que causó mucho ardor en la sociedad mexicana. “Es una película que saca rostros, paisajes, situaciones que nunca antes habíamos visto en el cine, filmadas con una velocidad, un pulso, una entraña y una fuerza que hasta la fecha es impactante… Veníamos de un cine que apelaba a una cierta refinación que era excluyente y no siempre conectaba”.

Siguiente paso: “Y tu mamá también”. Fue durante esta filmación que Gael aprendió sobre cine, siguiendo cada paso de la producción, tal vez porque no tuvo que hacer un gran esfuerzo para interpretar su personaje. “Había muchas cosas que eran inmediatas. El personaje lo conocía muy bien porque yo era chamaco todavía. Mi contexto social y familiar de alguna manera se parecían al de Julio, el personaje. Los ratos de aburrimiento en la Ciudad de México me eran muy familiares, lo mismo que el plan de irse a la playa y embaucar gente…”

A pesar de sentirse extranjero en su tierra Gael permanece anclado en México. “Cuando me preguntan donde vivo y contesto que en México, me responden: ¿Todavíaaaa?”. Hollywood no lo seduce, a pesar de las historias exitosas de mexicanos como Anthony Queen, Salma Hayek, Pedro Armendáriz, entre otros, que realizaron el sueño de conquistar la meca del cine. Se considera privilegiado de poder trabajar sin necesidad de irse a USA y cree que el cine latinoamericano goza de mayor libertad que el gringo, el cual está sujeto a las normas impuestas por el mercadeo y la productividad.

García Bernal clasifica a los actores en varias categorías. “Hay actores buenos y malos. Y a veces los malos aparecen como genios en algunas películas… También hay actores limitados y actores con múltiples posibilidades. Y otra clasificación: actores que piensan en torno a los personajes y actores que piensan en hacer buenas películas o buenas obras de teatro”. Y aquí sitúa al actor como ficha fundamental del equipo y del proceso creativo: “A Cristiano Ronaldo le encanta meter goles. Vive para hacer goles. Pero de verdad le interesa que gane su equipo? Hay actores que solo piensan en los personajes y hacen personajes increíbles pero en películas que no trascienden. En cambio hay películas que trascienden en donde justamente los personajes son parte de una intención, una propuesta, una búsqueda. Y ahí es en donde todos ganamos.”

Este tapatío hincha de los Pumas, nacido bajo el signo del caballo del horóscopo chino, quiere seguir diciendo que su profesión es la de actor, aunque a ratos siente la tentación de situarse detrás de cámaras como director.

El conversatorio terminó y Gael se mostró esquivo para posar en fotos al lado de sus fans porque cree que “toda relación que comienza con una foto es una mala relación. La memoria tiene que estar sustentada por una experiencia. Tienes la foto pero no conociste la persona. Con la foto se acabó la relación. Prefiero un saludo, ahí sí se establece una relación”.

La despedida, espontáneamente, fue un mensaje de aliento al inconformismo de los jóvenes que sueñan con tener la actuación como modo de vida: “No les voy a decir que sigan sus sueños porque ese es el lugar común, sino que dentro de los sueños, cuestiónenlos. No sigan los sueños, cuestiónenlos. Como buenos alumnos, tengan objeciones y váyanse por ahí”.