Cientos de casas se desplomaron en la ciudad de Mashiki, sur del Japón, durante uno de los sismos que han sacudido a la isla en las últimas horas. Pero hubo una construcción que centró la atención del mundo por un detalle conmovedor: de los escombros fue rescatada, sin un solo rasguño, una niña de tan solo ocho meses de edad.
Mientras esta historia recobraba la esperanza, se conoció en los últimos minutos la noticia de otro sismo, esta vez de 7.0 grados, con una profundidad de apenas 10 kilómetros, que obligó a las autoridades a decretar una alerta de tsunami.
El milagro de Mashiki ocurrió en horas de la noche. Una familia, conformada por madre, abuelos y un hermano, estaban en el primer piso de la casa cuando la tierra comenzó a estremecerse. Todos salieron del edificio dejando atrás a la bebé que se había quedado en la segunda planta.
Su familia pensó que ella había muerto. Sin embargo, los bomberos encontraron evidencia de que alguien había sobrevivido y estaba entre los escombros. Después de varias horas de trabajo, los socorristas encontraron ilesa a la niña, que por cosas de la buena suerte, fue llevada por el mismo movimiento telúrico debajo de una mesa, que la resguardó.
Varios videos de la televisión nipona dejan ver el momento del rescate: una cadena de socorristas bajan a la niña, puesta en un porta bebé, desde la cima de los escombros. Un enfermero la recibe en sus brazos y sale corriendo para que la bebé sea atendida por especialistas.
