La extraña vida de Wendy Sulca

La extraña vida de Wendy Sulca

15 de enero del 2011

La teta de la mamá de Wendy Sulca sabe a ají. La cantante peruana asediaba a su mamá, Lidia Quispe, en busca de leche materna. El último día que tomó fue cuando su abuela, ya desesperada, puso ají en el seno de Lidia, y la niña la probó desprevenida. Fue amamantada como un elefante: se destetó cuatro años después de su nacimiento. Así se escribió La tetita, la canción que convirtió a Wendy en una estrella de la música popular del Perú, con más de cuatro millones de visitas en YouTube.

“Tetita”, “teti” o “silicona”, como la llaman sus compañeros de colegio, en medio de las bromas, comenzó su vida artística a los seis años. Su música pertenece al género popular huayno, con raíces incas. En su corta trayectoria musical ha lanzado al mercado dos álbumes, Papito por qué me dejaste, con el que ganó disco de oro en Perú, y Homenaje a mi padre.

Wendy recuerda que su mejor show fue en Arequipa, entre 2007 y 2008, donde fue recibida por sus fans con pétalos de rosas rojas y con un público que jamás ha vuelto a tener. En toda presentación está con su mamá, quien le prepara una infusión de hierbas antes de subir al escenario para hacer gárgaras para la voz. Ha compartido el escenario con artistas internacionales como Calle 13, el argentino Dante Espinetta, La Tigresa del Oriente y el ecuatoriano Delfín Hasta el Fin. Con él interpretó el tema En tus tierras bailaré, y se consagró de nuevo en YouTube con más de dos millones de visitas en 2010.

Su tendencia musical hacía el folclor es influencia familiar. Franklin, su papá, quien murió en 2005 a causa de un accidente, tocaba el arpa y fue con la primera persona que compartió un escenario, a los siete años. Y Lidia, su mamá, fue cantante de música folclórica y ahora es quien compone cada canción y melodía que interpreta Wendy. Es su mánager.

Sus papás dejaron Ayacucho y llegaron a la capital en busca de una oportunidad en el mundo artístico. Wendy nació el 22 de abril de 1996 en el barrio Pamplona Alta, un distrito ubicado al sur de Lima, catalogado como un nido de pandillas. Allá vive con su mamá en una casa humilde de dos pisos.

En un closet color crema guarda su ajuar de trece trajes con lentejuelas, brillantes, encajes, recortes de tela dorada, pedrería y todo tipo de apliques, como imágenes de la Barbie, fotografías de ella o bordados alusivos a la cultura peruana. Son tan excéntricos como los de Lady Gaga, su artista favorita, pero hechos en Perú. El primer traje que tuvo se lo hizo una tía y su mamá. Ahora los manda a hacer en un lugar llamado Arte Dorado, en Lima, y donde otros artistas populares encargan sus trajes. Paga por cada uno cerca de US$500 dólares. Su atuendo termina con tres pares de zapatos, plateados en su mayoría. Sus favoritos son unos que le regaló su tía, porque al dar cada paso una luz roja se enciende en el tacón.

Wendy no es millonaria, a pesar del disco de oro que ganó a sus doce años, por la venta de Papito por qué me dejaste, y su éxito en YouTube. Su fama la ha llevado, por el contrario, a ser una víctima de la delincuencia común. Un par de robos la han dejado sin algunos electrodomésticos y sin los ahorros de su mamá. También las extorsiones hacen parte de su cotidianidad. Es usual que llamen a su mamá en la madrugada a insultarla y pedirle dinero.

En 2010 fue catalogada por el diario El Comercio, de Perú, como una de las figuras más mediáticas de su país. Sin embargo, también ha sido el blanco de muchas críticas y burlas, pero asegura que las toma por el lado amable y piensa que puede aprender mucho de los comentarios de la gente. Sabe que sólo tiene catorce años, y su extraña fama todavía no se le ha subido a la cabeza.

Wendy Sulca estará en Bogotá el 22 de enero en el Festival Centro.