La nueva esperanza del Pacífico

Publicado por: richard.ladino el Lun, 20/07/2020 - 14:03
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ONU Colombia
En medio de la pandemia 34 personas en proceso de reincorporación en Tumaco conformaron la Cooperativa Multiactiva Nueva Esperanza del Pacífico.
nueva esperanza del Pacífico
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Archivo Misión de Verificación de la ONU en Colombia

El municipio de Tumaco está ubicado en la costa Pacífica de Nariño, al suroeste de Colombia. Con poco desarrollo industrial y casi el 70% de la población viviendo de la economía informal, tres meses después de su llegada a este puerto la Covid-19 lo catapultó a tener la mitad de los casos registrados en el departamento, con 1.415 personas contagiadas a corte de los últimos días de junio, teniendo la mitad de población que la capital nariñense, Pasto.

En medio de estas dificultades, 34 personas en proceso de reincorporación habitantes del casco urbano de Tumaco conformaron la Cooperativa Multiactiva Nueva Esperanza del Pacífico, con la idea de adelantar diferentes iniciativas productivas que les brinden ingresos y, por qué no, generar empleo. Este grupo sabe que para eso deben superarse y capacitarse en diferentes temas, demostrando que “el que quiere, puede”.

Con el apoyo de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Colombia, pudieron acceder a formarse con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) en emprendimiento y comercialización de servicios rurales. Justo cuando iniciaban el curso se decretó el estado de emergencia en el país y tuvieron que suspender sus actividades, y con esto sus proyectos quedaron en el limbo.

El instructor del SENA, Will Enrique Sinisterra, no se dio por vencido y luego de conversar con el grupo y explorar opciones se decidieron por una sencilla herramienta a la que todos tienen acceso: WhatsApp. El curso que les dicta el profe Sinisterra dura 200 horas y es un curso especial complementario que les debe servir para cuando tengan listo su proyecto, de manera que a la par de la formulación de los proyectos, se capacitan para tener las herramientas de gestión adecuadas.

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“Debido a la pandemia nos hemos visto obligados a trabajar desde las casas y como es sabido, en Tumaco carecemos de muchas herramientas tecnológicas, en especial de un computador con acceso a internet.

Entonces, me pareció a mí lo más viable trabajar por WhatsApp y creé un grupo con todos mis aprendices y desde ese medio les envío todas las actividades, las tareas para que las realicen y estamos en constante comunicación. Para ellos es más fácil acceder a un teléfono inteligente que un computador con internet en sus hogares.”, dice el profesor Sinisterra.

Segundo Ordoñez, es el líder de la cooperativa y un aplicado alumno. Segundo ha estado motivando a todos sus compañeros para que no se detengan ante la contingencia, pues no hay tiempo que perder:

“Sea excombatiente o no lo sea, se ve uno en la necesidad de estudiar para poder avanzar. Nadie nació aprendido, todo hay por explorar. Cuando andábamos por allá en el monte, desconocíamos la tecnología. Yo a mis compañeros les digo, compre un celular avanzado y aprenda”, afirma.

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En la Cooperativa ya tienen un proyecto de cría de 370 gallinas ponedoras con el apoyo de la Misión de Verificación y la ARN, y posterior ayuda de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “Ahí estamos con ganas de avanzar. Hemos sentido el apoyo de las diferentes instituciones a nivel personal y motivación para que no nos dejemos llevar del estrés ni nos sintamos solos”, dice Segundo.

Este grupo quiere lograr cosas grandes, por lo que están trabajando un proyecto de comercialización de coco y cacao con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y están adelantando las gestiones correspondientes con la ARN para presentarlo ante el Consejo Nacional de Reincorporación (CNR).

Sobre el trabajo con personas en proceso de reincorporación, el profesor William cuenta: “mi experiencia como docente en un grupo de excombatientes ha sido muy enriquecedora, porque podemos descubrir que estas personas a pesar de que estuvieron en una situación muy diferente a la que hoy viven, tienen sentimientos y conocimientos, de los cuales uno puede aprender mucho.

Vengo desde el año pasado trabajando con excombatientes, antes lo hacía en El Charco y es muy bonito y enriquecedor trabajar con ellos. Creo que lo han recibido bien. Me siento muy contento con ellos, son respetuosos y la relación instructor-aprendiz ha sido cordial”, dice con satisfacción.

William nació y creció en Tumaco en medio de episodios violentos que azotaron al municipio por años. Tal vez por eso entiende que, en el camino hacia la paz y la reconciliación, todos juegan un rol. “El papel de los educadores es muy importante porque de una u otra forma no solo impartimos conocimientos, sino ética y valores que son muy importantes. La formación desde el SENA es completa y no solamente enseña teoría sino cosas integrales, para formar personas y profesionales”, afirma convencido.

“¿Dificultades? ¡Todas!”, dice William, “nos ha tocado reinventarnos. La conectividad a veces juega malas pasadas, y es difícil acceder a los aprendices cuando el internet se cae. Gracias a Dios hemos podido superar todo y nuestro grupo de trabajo va saliendo adelante y el conocimiento se esta impartiendo de la manera más adecuada en medio de la situación”.

Para Segundo, “todo va en uno querer superarse, ahora con lo del SENA para mí y para todo excombatiente lo más bonito es estudiar para dar un ejemplo a nuestros hijos. El que no estudia no se va a superar jamás”.

Este grupo de excombatientes sigue formándose para el futuro y trabajan para hacer realidad su sueño. El nombre de la cooperativa, entonces, va marcando su camino, ser la “Nueva Esperanza del Pacífico”.

Nadya González, Oficial de Información Pública, con la colaboración en reportería de Maria Victoria Rustán, Oficial de Terreno.