Monseñor Ordóñez: Procurador vitalicio y ¡Papa!

Monseñor Ordóñez: Procurador vitalicio y ¡Papa!

9 de Febrero del 2012

Soy Godofredo Cínico Caspa, maestro y escritor en la sombra de los magnos textos de Obdulio, Fernando, Uriel, Andrés Felipe y demás héroes de la gesta épica de la Seguridad Democrática. Además soy el apuntador, estafeta y alter ego de su dignísima y solemne eminencia Monseñor Alejandro Ordóñez, quien desde las altas esferas de su poder omnímodo heredado de Jehová, todo lo puede, todo lo penetra, todo lo procura…

Acojo con devota disciplina de can fiel a su collar y a su lazo, la multitudinaria tendencia nacional, el clamor de las masas y las voces de los paladines de la república que han propuesto (y se han quedado cortos como ya lo verán) la reelección en la Procuraduría de su reverencia el gran toche Ordóñez, el cachivenao primordial de Santander, que si tiene las calzonarias bien puestas y los ojos en bizquera expresión de sometimiento a la justicia del altísimo, y no a la parodia del derecho humano y de la burda y delincuencial Constitución del 91.

Con profundo amor patrio y en conexión directa vía satélite con los coros celestiales y las potencias beatíficas, en medio de mi más sublime exaltación conservadora y en olor, no solo de santidad sino de mi tradicional y clerical Pino Silvestre, adhiero de modo irrefutable, definitivo y adjetivado al máximo, a la reelección del devoto Alejandro, maestro de maestros en las artes de hacer de todos los colombianos funcionarios públicos para poderlos juzgar hasta la saciedad, a las amancebadas y las brujas, los machos cabríos y los súcubos del petro-leninismo y del polo-trotsquismo.

Debe, el cruzado, el Corazón de León de nuestros tiempos, continuar desde su sede mortal de la calle 17 de Bogotá, su labor de limpieza social, de exterminio del ñerismo ideológico marxista, y su defensa integral del bien y del evangelio uribista, desde su sagrada atalaya de la Procuraduría, ¡oh rey de reyes, oh pipitoria andante, oh cabrito de nuestras pasiones!

Pero, ante este hecho que desde ya parece cumplido y sellado por la voluntad de las Fuerzas Armadas que dan de baja asándolos hasta a los perros chandas que son auxiliadores de la guerrilla (como lo vimos en lindos videos y fotografías) quiero ir mucho más lejos, hasta el juicio final si es preciso, dónde seremos limpiados de las bárbaras acusaciones de la Corte y la Fiscalía. Y más lejos es proponer desde ya varias cosas en la cadena del irresistible ascenso del probo Ordóñez, como un Arturo Ui nativo.

Antes que nada, el senado no solamente debe reelegir al casto de castos, al barón rampante, al impoluto querubín bumangués, sino que debemos preparar desde ya toda una reforma (católica desde luego, no luterana como la de la Morales esa, la Fiscal del diablo) para dejarlo de manera vitalicia en el cargo.

Vitalicia por ahora, en la inmensidad de los tiempos del infinito Estado de Opinión que reconstruiremos con el uberrismo radical, porque con enormes sectores de nuestras corrientes 348, con la opinión azul de metileno, con la letrada y perfumada intelectualidad mística encabezada por el grial Galat, pretendemos y lo lograremos, llevar al Procurador al Tribunal Eclesiástico ( para que de una vez exonere de seudo delitos sexuales a todos los curitas con buena salud y a quienes se les reconocerá el derecho de pernada sobre los monaguillos) y luego elevarlo primero a la categoría de Arzobispo de Bogotá y posteriormente a la de Cardenal Primado de Colombia…

Aspiramos a que en cuestión de pocos años su eminencia esté en la baraja para relevar en el Vaticano a su Santidad Benedicto XVI, cuando el gran pastor alemán le entregue el alma a todos los Santos, incluido Pachito, el simpático orangután de nuestro parque zoológico en el auto defendido Nudo de Paramillo.

Para ellos, junto con las brigadas, divisiones y celestiales batallones y fuerzas especiales, estamos desde ya celebrando eucaristías reloaded y juntando a la feligresía y a la clientela que mora en el Capitolio, para que reelijan al manso hermano godo como primer paso hacia su exaltación histórica al infinito teológico.

Sin duda al garantizado humo blanco del senado colombiano, luego se le unirá el del cónclave cardenalicio para que por primera vez tengamos en Colombia un Papa, cuando Alejandro Ordóñez cambie su singular apellido lácteo y vacuno, por el de Su Santidad John Jairo I, primer pontífice del Sagrado Corazón y de la Virgen de Chiquinquirá y del Man de Buga (como diría mi amigo y discípulo, el curita barranquillero de la televisora que madruga para que Dio$ le ayude).

Un Papa nuestro, para gloria del Señor y de las fuerzas y de las manos biétnicas, blancas y sobre todo negras, que detentan el poder en éste, el país más feliz del mundo.

¡Sí! Un “Papa criollo” que mande a cerrar en Colombia los colegios públicos donde se imparte educación no católica y militarizar con la Guardia Suiza a las universidades nacionales nido de ciencias humanas peligrosas y de organizaciones anarquistas como la tal MANE.

Y para los contrarios a la fe, con la reelección de su eminencia, habrá fuete en el templo para todos. A golpes de sagradas escrituras y cruces, condenaremos a las mazmorras a los comunistas y no oraremos por sus almas, porque uno puede ser muy católico y amar el prójimo, pero pendejo, eso si no.

Este es el gran futuro que avizoro para el pastor de almas, el Gran Juez y su Tremenda Corte, el magnánimo absolutor que ejerce con vara de premio, zurriago, peinilla y báculo el Ministerio Público. ¡Jódanse, cachiporros y comunistas! Loor al pensamiento pre clásico, aleluyas para nuestra abovedada caverna de la cual –orgullosos– hemos salido a predicar en nombre de Laureano.

Y regresando de las esferas espléndidas, de los campos elíseos de nuestras fuentes teológicas, aterrizando en la mundana realidad, no puedo dejar de señalar, precisamente, la gran acción benéfica que Monseñor Ordóñez ha hecho por estos días cuando decidido, le ha metido mano al juicio al fraile ex senador Javier Cáceres (arrepentido del ateísmo rojo) quien –y que no nos tiemble el brazo– será absuelto de cargos y de las falacias que se le imputan y declarado libre de toda sospecha de paramilitarismo, aunque, valga decir, aquello es aún cosa que nos enorgullece.

Propongo desde esta tribuna pagana de Kien&Ke, para prevenir todo acto de los adversarios, constituir desde ya la figura jurídica de la absolución pre-pago para todas las huestes del uribismo y adláteres. Construyamos un nuevo orden, una nueva juridicidad que nos garantice que no se nos volverá a encanar y que seremos todos absueltos –empezando por el diácono Arias– inclusive antes de cometer delito alguno.