Motel para perros

Motel para perros

5 de Junio del 2012

Las paredes están decoradas con afiches eróticos, pero a diferencia de los moteles para humanos, en donde aparecen hombres y mujeres en poses sugestivas, en Procanes las imágenes son de perros apareándose: grandes, pequeños, de todas las razas y colores de pelo, disfrutan del acto sexual mientras son grabados en video y fotografiados por el dueño del lugar, Luis Botero o los enfermeros.

Procanes es una casa-finca de ocho habitaciones ubicada en las afueras de Medellín. Los cuartos no tienen colchones de agua, jacuzzi o televisores con videos pornográficos, solo unas camillas que les dan apariencia de consultorios. El dueño dice que a los perros no les importa si se aparean en la mitad de un patio o debajo de una mesa, es más, ni siquiera les interesa con cuál perra van a tener cachorros.

En un principio, hace 25 años, el motel estaba ubicado en el centro de Medellín. Parecía una residencia de la ciudad. Era una casa antigua de piso de madera, con ventanas de madera y un letrero inmenso en letras rojas que decía: Motel Canino. Durante dos décadas, miles de perros desfilaron en cuatro patas, dos patas, y unos sobre otros, hasta que las autoridades pidieron el traslado del lugar. Hace ocho meses, los ladridos cambiaron de sector a una zona campestre.

La niñez de Luis Botero estuvo rodeada de vacas, caballos, cerdos y perros que se apareaban. El acto sexual siempre fue natural para él. Su padre trabajaba en la monta de animales, es decir en el proceso de reproducción. Siendo adulto, siguió los pasos del padre y abrió el primer motel para perros en el país. Aunque no era un sitio romántico para animales, le pareció atractivo el nombre. Los primeros clientes llegaron por curiosidad, pero, a medida que los años pasaban, descubrieron que el sitio era una buena forma de reproducir sus animales con ejemplares de buena casta. El lugar solo es para caninos. Botero dice que los felinos son agresivos y la gata, después del acto, quiere despedazar al macho.


Todas las instalaciones del lugar están adecuadas para recibir perros de todas las razas.

Cuando una perra entra en celo, es decir la época de ovulación, el dueño, en complicidad con el motel, busca el mejor semental para la perra. Entre un catálogo de 200 machos se escoge la raza, el tamaño, el color del pelo y de los ojos para cruzar a la hembra. Cuando se escoge al mejor dotado, se fija la fecha, el lugar y la hora del encuentro de los ingenuos animales.

El cortejo generalmente empieza sobre la camilla de una de las habitaciones de motel, pero hay clientes que solicitan el acto sexual en las casas para mayor comodidad de las hembras. Como en toda presentación canina, los dos ejemplares se huelen mutuamente, en ese momento el macho se da cuenta del celo de la perra y siente la excitación. Cuando el perro es primerizo se torna ansioso y el dueño del motel o las enfermeras deben intervenir para que todo culmine con un embarazo.

Los mejores machos para el acto sexual son los que tienen experiencia, los primerizos son ansiosos y no saben tratar bien a las perras. Algunas huyen ante la ansiedad del macho, y la habitación se convierte en una correría de un perro excitado, una hembra asustada y unos enfermeros intentando atrapar a los animales. Otro inconveniente es la agresividad de algunos perros que en el afán de sexo, muerden a las hembras.


El motel se ha convertido en un lugar ideal para quienes no han podido sacar crías de sus perros.

Como en todas las especies, el macho no puede ser veterano, la edad ideal es de tres a cinco años, traducido a la edad humana sería de 21 a 35 años. En algunos casos, aunque lo intenten con las perras, no tienen una erección. Como los hombres, también pueden sufrir de impotencia. En esa pugna entre el sí de la hembra y el no del macho, Botero le suministra al perro un estimulante sexual. Suele suceder con los perros viejos que la esperma no sea capaz de fecundar.

Cada semana llegan entre cinco y diez parejas de mascotas. Algunas llegan bañadas, peinadas y perfumadas, generalmente las que acuden por primera vez. Cuando todo ha culminado y la perra ya tiene una camada germinante en el vientre, el dueño paga la cuota, 100 mil pesos si es un cruce de razas comunes como un French Poodle, Shih Tzu o Schnauzer; hasta un millón de pesos si se trata de razas exóticas o escasas. El valor cubre el acto sexual con embarazo garantizado, video del acto, fotos y atención en el parto.

Más que un motel, Procanes es un sitio de monta de perros con un nombre llamativo. “La gente piensa que va a encontrar el mobiliario de una residencia pero en tamaño más pequeño. Esto es un motel porque se viene a practicar el sexo y los animales disfrutan en cualquier lugar”.