¿Por qué se celebra el ‘Día de las velitas’?

8 de diciembre del 2017

Oficialmente, empiezan las fiestas navideñas en Colombia

¿Por qué se celebra el ‘Día de las velitas’?

El día de las velitas es la inauguración oficial de las fiestas decembrinas en Colombia. Se viene encima el mes de los muchos: mucha comida, mucha fiesta, mucho alcohol, muchos regalos. Y muchas deudas. Luego a adelgazar en enero.

Colombia es al país del mundo en el que más se celebra el día de las velitas. Inicialmente está ligado con la Inmaculada Concepción de la Virgen María, una festividad católica que conmemora la elección de Dios para que María fuera la madre de Cristo.

La Bula Inefabilis Deus, pronunciada por Pio IX, el 8 de diciembre de 1854 dice que: “(…) Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles”.

La celebración empieza desde el 7 de diciembre, cuando en casas, barrios, y municipios, se encienden velas. El significado de ese ritual, que con el tiempo se ha desacralizado, y ahora la celebran todos, independientemente de si son católicos o no. En ese sentido, lo que se hace la noche de las velitas es festejar la llegada de lo que, para muchos, es el mes más feliz del año.

En cuanto al significado histórico, además de la Inmaculada Concepción, el día de las velitas está relacionado con el Janucá, una celebración judía que conmemora la victoria de los Macabeos contra los griegos seléucidas. Después, para purificar el templo, encendieron un candelabro que no se apagó durante 8 días. Para ellos eso es un milagro. Como la religiosidad occidental es una mezcla de tradiciones, las costumbres del Janucá se fusionaron con los de la Inmaculada Concepción. Con el tiempo la celebración dejó de ser meramente religiosa.

Velitas, faroles de fabricación artesanal, y pólvora de colores son los aspectos comunes y más destacados de la fiesta. También hay música, comida, y algunos –que no la ven como algo religioso– se ‘enrumban’: eso, inevitablemente y en muchos casos, significa la primera de las tantas borracheras de diciembre.

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