¿Por qué se piensa que Colombia no va por el mejor camino en materia económica?

¿Por qué se piensa que Colombia no va por el mejor camino en materia económica?

5 de Marzo del 2013

La propuesta de las locomotoras del presidente Juan Manuel Santos y la evolución de la “seguridad democrática” a la “prosperidad democrática” cautivaron a la opinión: la promesa tenía que ver con un crecimiento económico constante, de beneficio popular. Sin embargo, la suma de varios conflictos gremiales, estadísticas de estancamiento en sectores económicos, factores de coyuntura externa, descrédito en políticas de empleo y ambientes de inseguridad, parecen poner en entredicho el pronóstico de desarrollo sostenido que el gobierno defiende como exitoso. Para algunos economistas y voceros de grupos productivos la ruta vigente no está favoreciendo a los intereses del país, y por eso persiste el descontento, que la gente manifiesta en protestas y encuestas negativas. Otros expertos, en cambio, defienden los pasos lentos pero firmes que a mediano plazo mejorarían el panorama. Pero lo cierto es que en materia económica hay un clima de incertidumbre y desconfianza  similar al descrito por analistas y políticos en el artículo ‘Pecados en el poder’.

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En una opinión inicial, el director ejecutivo de Fedesarrollo, Leonardo Villar, aseguró que el país va por buen camino en términos económicos. “La inflación está controlada en un nivel muy bajo desde hace 50 años; el crecimiento es sostenido a pesar de que la economía global atraviesa por un momento negativo. En general el comportamiento de la economía es razonable”, destacó.

Según explicó Villar, las encuestas que conoce Fedesarrollo muestran que los consumidores, empresarios, industriales y sectores del comercio no manifiestan atravesar por un momento negativo. Además, destaca que la tasa de desempleo es la menor de los últimos años, aunque reconoce que hay elementos de preocupación como ciertos atascos respecto a la creación de nuevos puestos de trabajo en la formalidad.

Para el economista, la estabilidad nacional nos ha traído suerte para evitar sufrir un coletazo por efecto de la crisis económica en la eurozona, y la incertidumbre fiscal en Estados Unidos. A su vez destaca que esta Administración Nacional ha hecho esfuerzos importantes “por ordenar la casa”.  “Es una apuesta audaz para que haya resultados a mediano y largo plazo”, manifestó. Y sobre algunas voces que critican que no son visibles los resultados en obras de infraestructura, que son indicadores del crecimiento nacional, Villar replicó: “Se ha hecho mucho énfasis en los procesos de preparación de estudios, y esto genera una sensación de ansiedad. No negamos que es mucho lo que falta por hacer, y Fedesarrollo sugiere que debería aumentarse del 1% a más del 3% del PIB, la inversión en infraestructura”. Para su institución, el Gobierno actual se ha propuesto en tener mucho mayor cuidado en los estudios de las obras, para evitar renegociaciones y sobrecostos, pues esto último genera más daño y atrasos en las obras.

Las locomotoras ¿se vararon?

El modelo del presidente Juan Manuel Santos proponía que el cumplimiento de su promesa de la Prosperidad Democrática estaba determinado por el éxito de cinco locomotoras: infraestructura, vivienda, agro, minería e innovación. El director ejecutivo de Fedesarrollo, Leonardo Villar, ya expuso su opinión sobre la infraestructura y su predicción de resultados en obras a mediano y largo plazo.

Sobre la industria, reconoció que hubo una desaceleración que llevó a que a finales de 2012 el sector quedara estancado. “Esto podría responder a las dificultades de competitividad que enfrenta la industria, por motivos de infraestructura y por problemas cambiarios”.

En minería e hidrocarburos, que parecieran ser el gran tótem de la nación, hay serios problemas sociales que obstaculizan el camino. Además de la reciente huelga en el Cerrejón, que ya cumple más de 20 días, no hay que olvidar los ataques a las redes petrolera por parte de las Farc y el ELN. Además existen serias denuncias de un boom de minería ilegal y, como si fuera poco, las actividades de explotación que no están en la regularidad son una evidente amenaza contra el medio ambiente y ciertas poblaciones rurales.

Kienyke Cerrejón

La huelga en el Cerrejón, que casi completa un mes, y los ataques a la infraestructura minera, hacen tambalear la locomotora bandera del Gobierno. 

La siguiente locomotora, el agro, poco a poco se recupera de complicadas temporadas climáticas y se encuentra frente a una ruta de especialización productiva, tendiente a afrontar los compromisos de los TLC. El sector va a paso lento, por falta de recursos principalmente. KienyKe había publicado un especial en el que el director de la Sociedad de Agricultores de Colombia, Rafael Mejía, y el presidente de Fedegán, José Felix Lafaurie, diagnosticaban el estado del campo en Colombia, a razón de que su futuro es el principal tema de discusión en el proceso de paz que el Gobierno sostiene con las Farc. Los dos dirigentes del sector agropecuario enumeraron diversos factores que podrían estar afectando el aprovechamiento de la tierra, aunque destacaron que el sector no está en crisis porque es capaz de abastecer al país y sostener negocios de exportación a diversos países.

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Vivienda parece ser el caballo de batalla al que le apuesta la Presidencia, con el ambicioso proyecto que lidera el ministro Germán Vargas Lleras para entregar 100 mil casas gratis. Y en el tema de innovación han existido varias críticas a las gestiones del Ministerio de Educación y de las TIC porque sus proyectos no han tenido las repercusiones esperadas, o al menos no se han divulgado de manera adecuada.  “Hay factores que preocupan en economía, pero en términos generales el país va transitando hacia condiciones mejores. Aunque haya muchos riesgos, hay también muchas expectativas positivas a mediano plazo”, estimó Leonardo Villar.

Empleo, la piedra en el zapato

La tasa de paro sigue siendo un dolor de cabeza. El gobierno hace esfuerzos para, al menos, reducirla a un dígito, pero aún hay más de 2.7 millones de colombianos desempleados. El Dane recién informó que el índice de desocupación durante 2012 fue del 12,5%. Según dijo a KienyKe Fabio Arias, dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), “En años recientes, bajo el mandato de Juan Manuel Santos, la variable de desempleo no se ha modificado sustancialmente. Además la informalidad sigue siendo del 61%, lo que permite concluir que el gobierno ha hecho miles de anuncios para modificar la situación del empleo, pero no hay cambios”.

Kienyke Cafeteros

El paro cafetero movilizó a miles de colombianos para llamar la atención del Gobierno sobre la crisis en un sector de la economía. Agricultores denuncian que la devaluación condena al fracaso a su actividad productiva. 

A finales del año pasado, el ejecutivo intensificó su lobby ante el Congreso para aprobar una Reforma Tributaria que, aplicada desde el primero de enero de 2013, facilitara a las empresas abrir más plazas de trabajo sin que les implicara pérdidas. El director de Fedesarrollo estimó que se trató de un paso positivo que redujo los costos de contratación de mano de obra y abrió la posibilidad a miles de empleados de gozar de condiciones dignas debido a su afiliación a la seguridad social. Pero esta opinión no es compartida por la CUT. “La reforma es regresiva. Exonera al empresariado de pagar parafiscales: Sena, Bienestar Familiar y cuota patronal de salud. Estos eran pactos históricos y por eso nos parece incorrecto. Los empresarios se salieron de esa responsabilidad y eso los beneficia a ellos, pero para compensar el dinero que falte se trasladará su cobro a las capas medias”.

Arias recordó que existen promesas para formalizar prioritariamente a unos cinco millones de trabajadores en sectores como agricultura, transporte y construcción. “Hasta hoy, cuatro meses después, no ha habido ninguna modificación. Somos pesimistas frente al tema del empleo y su formalización”.

A esto sumó el rechazo de sectores obreros por su dificultad para sobrevivir con un salario. “Los ingresos, desde que entró en vigencia la apertura económica, van perdiendo representatividad en el porcentaje del PIB. Cada vez nos pagan menos a los asalariados. Y con la política de informatizar el trabajo, evidentemente perdemos más participación. Más del 50% de los trabajadores (un poco mas de 10 millones de los que laboran), ganan menos de un salario mínimo. El 80% gana menos de dos mínimos, por debajo de la línea de pobreza. Esta es situación desventajosa y por eso la economía no logra despegar”, sostuvo.

En su intervención, Arias aprovechó para criticar la que él ha llamado “cultura antisindical”, ya que considera que las organizaciones laborales son las que podrían ayudar en la lucha por condiciones de trabajo más equitativas. “Desafortunadamente el país tienen la cultura de pensar que en toda protesta o movilización están de por medio actores violentos. Nos han ‘satanizado’ con ese tema. Además siguen las amenazas, asesinatos de dirigentes y las constituciones sindicales no son permitidas en muchas compañías”.

Otros consultores económicos entrevistados por KienyKe subrayaron que el incremento de la percepción negativa sobre el desarrollo del país está estrechamente relacionado con otros fenómenos de coyuntura, que sumados producen una bola de nieve. Es decir, la desconfianza en problemas como la seguridad, el orden público, escándalos de corrupción y protestas sociales necesariamente influyen en que la ciudadanía piense que la economía y el país van por mal camino. Los verdaderos efectos los conocen, sin lugar a dudas, los ciudadanos de a pie.