Síndrome de La Habana, ¿teoría conspirativa o realidad?

11 Enero 2022, 02:32 PM
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KienyKe.com dialogó en exclusiva con un funcionario del gobierno de los Estados Unidos, especialistas en armas y una víctima para entender de qué se trata el Síndrome de La Habana, el cual estaría afectando únicamente a funcionarios norteamericanos.

La sospecha de la existencia del síndrome de La Habana comenzó a aparecer con claridad a partir del año 2016, cuando varios diplomáticos estadounidenses en ese país confirmaron tener síntomas relacionados con vértigos, mareos, dolores de cabeza, pérdida de audición y ansiedad.

Mientras para algunos especialistas hay más certezas que dudas sobre esta enfermedad, otros creen que se trata solamente de un mito conspiracionista. Para los primeros existen patrones recurrentes, los cuales comprobarían que se trata de un ataque contra diplomáticos de Estados Unidos a través del uso armas sónicas por radiación de microondas dirigidas.

Incluso, algunos especialistas han afirmado que se trata de una réplica de ataques con microondas hechos por parte de la antigua Unión Soviética durante la Guerra Fría, en contra de funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Moscú. Para ese entonces, habían indicios de que a las personas afectadas les sangraban hasta los ojos.

En diálogo con KienyKe.com, un alto funcionario del gobierno de los Estados Unidos, quien no quiso revelar su identidad, contó en detalle los casos que se han presentado alrededor del mundo.

Los casos han aumentado dramáticamente en los últimos tres meses. Hay un ataque en Asia, un ataque en la embajada de Bogotá y, como siempre, los casos que hay en China y naturalmente en Cuba”, señala.

Sin embargo, según el funcionario, desde las denuncias hechas durante la administración de Donald Trump, nadie se ha tomado seriamente los casos registrados, sino solamente la Agencia Central de Inteligencia (CIA), por sus siglas en inglés.

“Lo que me preocupa a mí, más que nada, son estos, supuestamente, expertos que están saliendo por todos lados en la prensa diciendo que no es una cuestión psicológica sino más bien histeria colectiva o sugestión”, resalta.

Incluso, califica de “absurdo” que el Departamento de Estado haya concluido en su investigación que aquellos síntomas se debían a la presencia de grillos en los oídos de los funcionarios diplomáticos.

Son los rusos que están detrás de todo esto”, afirma enfáticamente.

“Tal vez en las investigaciones del gobierno americano por medio de la CIA y el Departamento de Estado, hay un nivel tan sensible, tan delicado y tan secreto que no pueden revelar lo que está pasando. Tal vez, incluso, están tomando acciones clandestinas que no están en el ojo público”, agrega.

El Síndrome de La Habana relatado en primera persona

 

Esteve Salisbury, periodista norteamericano, especialista en Conflictos Armados y Asuntos Militares, y quien sirvió como intermediario durante el Proceso de Paz entre las Farc y el Gobierno colombiano en La Habana (Cuba), es una de las víctimas de este supuesto ataque sónico.  

Según relató a KienyKe.com, comenzó a sentir los síntomas a partir de sus viajes a La Habana durante las negociaciones del Proceso de Paz en Colombia.

“Empecé a sentir un dolor y una incomodidad en mis oídos que no cesaba y no sabía qué era. Fui a donde un doctor de oídos en Bogotá y pensé que posiblemente era como cera”, afirma.

A partir de ese momento, Salisbury no ha dejado de escuchar ruidos en sus oídos, los cuales se hacen más intensos en su oído izquierdo.

Es un sonido como cuando canta una rana, como insectos haciendo ruidos en el oído”, explica.

Desde la fase final de las negociaciones de paz en Colombia comenzó a experimentar, además, vértigos, dificultad para dormir y dolores de cabeza constantes.

Al igual que el alto funcionario de los Estados Unidos, Salisbury cree que se trata de un ataque ruso en contra de los estadounidenses.

“Estamos ahorita viendo posibilidades y suposiciones frente a la hipótesis de que los rusos estarían experimentando con tecnología sobre diferentes armas o instrumentos de sonido y funcionamiento de energías”, afirma.

Esto es un ataque específicamente contra unas personas como blanco”, agrega.

Además, menciona que pudo haber sido blanco de estos ataques por no ser diplomático de Estados Unidos y para probar este tipo de armas.

“Yo no tenía cargo diplomático, no trabajaba para Estados Unidos, no trabajaba para el gobierno, no representaba a Estados Unidos, por eso ellos podían verme a mí como un blanco ideal para probar estos supuestos instrumentos”, asegura.

Según indica, los doctores le dijeron que padecerá esos síntomas toda su vida. Lo único que le queda es esperar a que las investigaciones arrojen resultados para saber de qué se trata con certeza su problema.

Y es que según el Ingeniero Electrónico y Experto en Cibernética y Psicotronica, Paul Diaz, este tipo de ataques se realizan con frecuencias muy bajas que son imperceptibles para el oído humano, pero que afectan de gran manera a las personas.

Una vibración puede destruir una puerta de acero. La vibración en realidad es la que hace todo porque descompone las microondas”, asegura.

Síndrome de La Habana, ¿una teoría conspirativa?

 

El Coronel retirado José Obtulio Espejo Muñoz, especialista en Derecho Internacional de Conflictos Armados y exjefe de Comunicaciones de la Asociación Colombiana de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares (ACORE), califica como un “mito” este extraño fenómeno que han sufrido algunos funcionarios de embajadas norteamericanas.

El Síndrome de La Habana hace parte de un mito muy cercano a teorías conspirativas. Hasta el momento no existe certeza de la existencia de este tipo de arma”, afirma en entrevista con Kienyke.com.

Para el coronel retirado, los casos registrados, en contra de funcionarios estadounidenses en varias partes del mundo, no son prueba suficiente para aseverar que se estén desarrollando armas electromagnéticas. Los casos no sirven como pruebas, si no se tiene certeza de la existencia de dichas armas.

“Lo curioso es que las armas cuando son de gran éxito, como se supondría que es esta arma, inmediatamente genera un mercado importante”, indica.

Además, cuestiona que durante las negociaciones de paz en La Habana el supuesto ataque solo haya afectado a un estadounidense y no a todos los negociadores que estuvieron durante cuatro años instalados allí.

“Curioso que solo afecte a funcionarios estadounidenses y que ahorita que se habla de la presencia de espías rusos y espías cubanos en Colombia, precisamente, funcionarios de la Embajada de Estados Unidos estén manifestando que también ese Síndrome de La Habana tuvo lugar en Colombia”, advierte.

Asimismo, es enfático en afirmar que, de ser cierto, los expertos en seguridad norteamericanos ya habrían diseñado un arma inhibidora para contrarrestar este tipo de ataques y así evitar afectaciones en funcionarios diplomáticos.

“Como es un arma que utiliza más el espectro electromagnético, porque se supone que es a través de ondas electromagnéticas, a través del sonido que genera ese impacto, existen también inhibidores de señal. Frente a un uso de tecnología de este tipo, seguramente los científicos militares estadounidenses hubieran diseñado dos puntos de inhibidor de esa señal que de alguna forma la cortara, como sucede con los teléfonos móviles”.

“Ya existen dispositivos que fácilmente aíslan la señal de un entorno, que inclusive puede afectar varios kilómetros cuadrados. Entonces, no es de extrañar que sí existe el arma, pues existe también una contramedida por parte del gobierno de los Estados Unidos, teniendo en cuenta que es allí en donde se dan los mayores desarrollos tecnológicos en relación con la producción y fabricación de todo armamento”, agrega.

Si bien no hay certeza sobre la existencia de esta arma que estaría afectando a funcionarios diplomáticos de Estados Unidos, lo cierto es que alrededor del mundo se constatan síntomas extraños en decenas de personas. Desde Australia, China, Cuba, Colombia y algunos países europeos se han reportado afectados sin todavía dar cuenta de lo que realmente está pasando.

La única esperanza que les queda a las víctimas es la seriedad con la que el gobierno norteamericano liderado por Joe Biden atienda este fenómeno que fue ignorado durante la presidencia de Donald Trump.

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