Un hombre humilde que se vuelve estrella de Rock

Publicado por: admin el Mar, 02/01/2018 - 09:53
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No cualquiera se sube al imponente escenario de la Quinta Vergara en el Festival de Viña del Mar. Monstruo le dicen a ese público que ha visto a los mejores cantantes del mundo. Y en 2008, el que ha
No cualquiera se sube al imponente escenario de la Quinta Vergara en el Festival de Viña del Mar. Monstruo le dicen a ese público que ha visto a los mejores cantantes del mundo. Y en 2008, el que hasta entonces era un desconocido se paró frente a ese monstruo, y lo hizo como el vocalista de una legendaria banda de rock: Journey. El desconocido era Arnel Pineda, un filipino  bajito, menudo y de pelo largo, que, por pura casualidad había cumplido el sueño de miles de personas: ser estrella de rock. Pero llegar hasta allá no fue un camino fácil.

Journey

Journey fue uno de los grupos más emblemáticos de la historia del Rock. Nació en 1973 por la unión entre Neal Shon guitarrista y Gregg Roile, tecladista, ambos exintegrantes de la banda de Carlos Santana. Con la incorporación de Steve Perry en 1978, la banda alcanzó fama mundial. Durante la década de los 80, cuando más alcanzaron más reconocimiento, llegaron a vender más de 80 millones de discos en todo el mundo. [single-related post_id="704396"] Escape su disco de 1981 y que contenía algunas de sus canciones más recordadas alcanzó el número 1 en la Billboard 200. Open Armas, Who’s crying now y Don`t stop believin, temas principales del disco son himnos de los 80 y de todo el Rock.  Parte de ese éxito contundente se debió a la poderosa voz de Steve Perry. Sin embargo, por diferencias creativas y personales, Steve Perry dejó la banda en 1987, momento en que Journey estaba en la cima. Desde entonces todos los músicos llevaron proyectos independientes hasta 1995 cuando volvieron con un nuevo disco. Sin embargo, las diferencias con el cantante seguían lo que hizo que Perry dejara la banda definitivamente. La pérdida de esa irremplazable voz puso a Journey contra las cuerdas. Fueron días en que, literalmente, no sonaron. Por mucho tiempo los miembros restantes de la banda buscaron llenar el vacío dejado por Perry. Y entonces llegó Arnel Pineda.

De mendigo a estrella de Rock

Arnel era un desconocido. Vivía en Manila, Filipinas. Tuvo una infancia difícil. Venía de una humilde familia de sastres. Sus primeros 12 años de vida, según lo cuenta él mismo, los pasó entre penurias hasta el punto que tuvo que, por la grave enfermedad de su madre, vender lo poco que tenían, los electrodomésticos, los muebles, sólo para que ella pudiera seguir viva. La cruda situación económica los obligó a vivir en al calle. Hambre, confusión, incertidumbre: así habla Pineda de esos días. De los 13 a los 14 años vivió en la calle, sobreviviendo sólo con la ayuda de amigos y conocidos. Dormía en los parques. Para conseguir comida cantaba en fiestas y reuniones. Empezó a salir de esa crisis cuando fue acogido por una familiar. A los 15 años formó su primera banda con la que ganó un concurso de rock en su país. Cantaba en bares y eventos. Y así pasó mucho tiempo hasta que en 1999, por su potente voz, llamó la atención del sello discográfico Warner que le grabó un disco solista. Así estuvo hasta 2005 cuando formó la banda Zoo. [single-related post_id="714000"] Grabaron una de sus presentaciones, en la que cantaban un cover de Journey y los subieron a Youtube. Neal Shon, vocalista de la banda, estaba cansado de buscar un vocalista que “diera la talla”. No lo había. Y entonces, por casualidad encontró el vídeo de Pineda y quedó prendado de inmediato. Se comunicó con ellos para que Arnel fuera a Estados Unidos a una audición. Al principio el cantante no lo creyó, pero cuando oyó la voz de Shon al otro lado de la línea, se terminó de comer el cuento y, luego de los trámites migratorios viajó a San Francisco. Impactó a la banda de inmediato. Journey había encontrado lo que buscó por más de 5 años: un cantante de talla mundial.        Arnel Pineda debutó con éxito en el Festival de Viña del mar 2008. Sigue con Journey llenando estadios y vendiendo discos. Sueño cumplido.

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