Una boda en tiempos de coronavirus

Publicado por: carol.velasquez el Jue, 26/03/2020 - 15:49
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Conozca la historia de una pareja que a pesar de la pandemia del coronavirus se casó.
Una boda en tiempos de coronavirus

La música suena, la novia camina hacia el altar del brazo de su padre, es una tarde soleada, los colores vibran al son de las notas musicales, el vestido blanco resalta entre el escenario y cada paso que da la acerca más a su futuro esposo.

Él la espera en la mitad de la iglesia, la recibe con una sonrisa y juntos caminan hacía el altar en donde está el cura que consagrará su amor para siempre.

Hasta el momento todo parece una boda normal ¿No? Pero hay un elemento que no cuadra en esa entrada perfecta. ¿Por qué están los asientos de la iglesia solos? ¿No invitaron a nadie? ¿Nadie llegó?

El mundo cambió

Mónica al comienzo no creía en la situación, no creía que era tan grave, no entendía la dimensión  de la problemática y pensó que era algo pasajero”, afirma Erwin Arias, el novio en esta historia y un conocido representante a la Cámara de Colombia.

Los días pasaban y cada vez era más y más las noticias que informaban la grave situación mundial que se estaba presentado a causa de un virus que podía llegar a ser mortal. Empezó en China, luego se extendió a Europa y de pronto llegó a América cobrando la vida de miles de víctimas por el Coronavirus, o Covid-19.

En menos de dos semanas llegó a Colombia, las noticias no eran consoladoras, este virus se convirtió en el mayor problema de salud pública que ha vivido nuestra generación hasta ahora.

Las medidas empezaron a aparecer en el país, prohibieron eventos masivos, las autoridades de salud se estaban alistando para recibir esta crisis, todos los sectores del país se vieron afectados por este virus que fue declarado como pandemia.

“Luego cuando vio que salían las resoluciones, las prohibiciones de grupos de más de 50 personas y demás, nos sentamos a hablar y decidimos que nos casábamos sí o sí, así fuera en privado, pero lo más importante era recibir esta bendición”, afirma Erwin.

Su boda estaba planeada desde el 20 de diciembre, todo estaba listo, prefirieron dejarlo en manos profesionales y contrataron a unos organizadores de bodas y así mismo se fue haciendo la lista de invitados. 

“Estábamos muy ilusionados con esta ceremonia”, dice el novio.

Adiós a la fiesta

“Les avisamos a través de WhatsApp, yo creé una lista de difusión en donde estaba cada uno de los invitados, ellos reaccionaron de la mejor manera, todos eran conscientes de que los desplazamientos hacia La Dorada (Caldas) estaban complicados, pero que era la mejor decisión y que estaban con nosotros”

Seguir adelante con este proyecto implicaba que ya no estarían esas personas que merecían acompañar el momento de “puede besar a la novia”, ir detrás de los novios mientras salen de la iglesia, de las palabras especiales, del baile, del “los felicito” y en el que la novia tiraba su ramo de flores a las demás chicas. Sin embargo, el tiempo apremia y la era digital es ahora, la compañía se podía hacer sentir de otra manera.

“Nos sugirieron que los transmitiéramos en vivo para ellos estar conectados”.

El momento llegó

“Con el nerviosismo de siempre, en mi casa, con mi familia. Siempre siente uno como nostalgia, le llegan varios sentimientos pero normal. Me puse el mismo traje como si fuera para la boda que estábamos planeando, y me vestí, fue cerquita de la casa, en el conjunto residencial donde vivimos, una capillita, llegué temprano”.

La novia se demoró una hora en llegar a la iglesia. Quizá es un cliché decir que las mujeres se demoran arreglándose, pero cómo no lo iba a hacer el día de su boda, el momento en el que uniría para siempre su vida con la persona que escogió como su compañero de vida.

“Fue maravillosa, ha sido el mejor día de mi vida, tal cual como lo quería. Para nosotros los cristianos católicos cuando hay crisis, es cuando necesitamos de la presencia de Dios y nosotros le dijimos sí a Dios en el sacramento así fuera en privado”.

“Creo que nunca lo olvidaremos, nuestra boda virtual en medio del coronavirus y le damos gracias a Dios, y esperamos que podamos contarle esta historia a nuestros hijos y nietos”, dice con una sonrisa esperanzadora.

Por: Carol Velásquez.