Vanessa Navarro, una vendedora compulsiva

Vanessa Navarro, una vendedora compulsiva

7 de Junio del 2012

Delante y detrás de las cámaras Vanessa Navarro Durán habla con el mismo tono fuerte y convincente que ha usado para vender los más variados productos de belleza en televisión desde 1989. Nadie es más reconocido en el negocio de las Televentas en Colombia.

Su oficina está situada cerca al exclusivo Parque de la 93, en Bogotá. Antes de entrar a su despacho hay una larga pared de vidrios superpuestos bañados por una fuente de agua. Conforme uno avanza la música del pianista Richard Clayderman va llenando el ambiente. Cerca a una camilla de masajes, sentada en un sillón morado en forma de corazón, con botas grises de tacón, pantalón satinado, y cinturón y collar con las iniciales de Carolina Herrera, allí está sentada Vanessa, sonriente pero distante.

Aunque nació en Bucaramanga, a los 10 años, su madre, la experta en belleza Stella Durán, prefirió venir a Bogotá y traer a la capital a su familia para abrir un segundo Centro de Estética.

A los 17 años Vanessa quedó embarazada. Nunca pensó en hacer una carrera profesional y prefirió estudiar cosmetología. Después del embarazo ganó varios kilos y empezó a acumular grasa.

Vanessa estaba atormentada con la gordura, sobre todo porque consideraba que la hija de una mujer que todos los días daba consejos para adelgazar en un programa radial de Todelar llamado ‘Belleza y algo más’ no podía tener sobrepeso.

Asegura que con ayuda de un producto llamado body-parch, traído desde Inglaterra, logró reducir 35 libras. Dice que no hace ejercicio por falta de tiempo y por pereza. Hoy acostumbra usar unos zapatos que, dice ella, aceleran el metabolismo y ayudan a quemar calorías.

Vanessa advirtió que en los productos adelgazantes había una mina de oro. Y la mejor de comercializarlos era la televisión. Pero comenzó desde abajo. Solía visitar pequeñas y medianas empresas, donde les vendía a los empleados cremas, geles, fajas, etc. A los 19 años creó Intermarkenting Express, una empresa que su mamá y su hermano ayudaron a materializar. Vanessa impulsó a su mamá a que crear tres centros de belleza más en la capital, además de los dos que ya tenía.

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Vanessa defiende todos sus productos y asegura su efectividad.

Vanessa notaba que las personas no tenían tiempo de ir al gimnasio, y las mujeres que llegaban al Centro de Estética de su mamá no adelgazaban. Esta mujer es tan buena negociante que, según su ex esposo, “por dinero es capaz de vender un hueco”.

Sus primeras apariciones en televisión eran muy cortas, se trataba de pequeñas cápsulas de pocos segundos. A mediados de los noventa Vanessa compró un espacio en el Canal Uno. Primero de veinte minutos, luego de una hora y después hasta de tres horas de duración.

Hasta la fecha, ha vendido 150 productos: geles, fajas, parches y hasta plantillas para hacer ejercicio y reducir peso mientras se trabaja. Incluso ha promocionado utensilios de cocina.

Hoy, en medio de su lujosa oficina, recuerda los días en que iba a las oficinas de Telecom y buscaba en los directorios telefónicos de varios países las empresas que podrían ayudarle a expandir su negocio. Gastaba una fortuna en las llamadas y en las correspondía, que tardaba más de un mes en ser respondida.

Vanessa tiene una capacidad de convencimiento de pastor evangélico. Pero no todo le ha salido bien. No habla de fracasos sino de tropiezos. Uno de ellos sucedió en 2002, cuando la Comisión Nacional de Televisión, por medio de un acuerdo, decidió que sus programas debían ser cancelados para darle cabida a los espacios financiados por la Comisión Nacional de Televisión.

Su empresa entonces quedó sin una plataforma que expandiera las ventas. Vanessa había tomado una decisión. Si en su país de origen no podía comercializar los productos por televisión, lo haría en otro lugar.

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Vanessa Navarro ha vendido desde plantillas para adelgazar hasta utensilios para cocina. 

Pensó en imitar el modelo de Home Shopping Networks, un canal de Estados Unidos dedicado a la venta de productos las 24 horas. En Ecuador encontró el espacio para desarrollar su propuesta. Allí el Canal Ecuavisa le vendió un espacio de 16 horas diarias, de 6 a.m. a 10 p.m. En ese mismo país tiene una revista, Bellísima, que recomienda tips de belleza va por el séptimo número.

Otro difícil momento ocurrió cuando hace no menos de dos meses la Superintendencia de Industria y Comercio la sancionó con la que, según ella, es la sanción más alta que se la ha impuesto a producto alguno. La entidad la multó con 56 millones de pesos porque Revertrex, el producto cuya imagen es Amparo Grisales, no ofrecía lo que promocionaba: la eterna juventud. Vanessa asegura que el producto sí es fuente de juventud.

Afirma que esa situación no afectó las ventas de Revertrex, que hoy en día se sigue vendiendo en almacenes de cadena y tiendas de belleza.

Amada y odiada, hoy día Vanessa tiene una cadena de 70 tiendas llamada T.V. Novedades T.V. Sigue teniendo negocios con su mamá, tres Centros de Belleza en Ecuador, cinco en Bogotá, uno en Medellín, uno más en Cali y otro en Bucaramanga. Los productos de Vannessa Navarro se comercializan en Rusia, Bélgica, Portugal, España, Holanda, Japón y 81 países más. El más exitoso de todos cuantos  ha vendido es la baba de caracol.

Vanessa espera llegar a su casa, tomarse un café sin azúcar, aplicarse Revertex y seguir pensando en que es la reina de las televentas no sólo en Colombia sino en toda Latinoamérica.