Cada 28 de junio, el mundo conmemora el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, una fecha que nació como símbolo de resistencia frente a la discriminación y la violencia. Sin embargo, en Colombia, la conmemoración llega en medio de cifras que evidencian una realidad preocupante para las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas.
De acuerdo con el más reciente informe de Caribe Afirmativo, en 2025 fueron asesinadas 270 personas LGBTIQ+ en Colombia. Esto significa que, en promedio, una persona de esta población fue asesinada cada 32 horas en el país.
La cifra representa un fuerte aumento frente a 2024, año en el que la misma organización había documentado 164 homicidios de personas LGBTIQ+. Para Caribe Afirmativo, estos hechos no pueden entenderse como casos aislados, sino como parte de una violencia estructural marcada por el prejuicio, la discriminación, la falta de prevención y los altos niveles de impunidad.
Violencias que empiezan antes del homicidio
El informe advierte que la violencia contra personas LGBTIQ+ suele seguir una cadena que comienza con actos de discriminación y puede escalar hacia amenazas, violencia sexual, violencia intrafamiliar y homicidios.
Durante 2025, Caribe Afirmativo registró 1.184 víctimas de amenazas contra personas LGBTIQ+. Según la organización, muchas de estas intimidaciones funcionan como mecanismos de control social y territorial, especialmente en zonas con presencia de actores armados o economías ilegales.
A esto se suman 1.531 casos de violencia intrafamiliar y 628 casos de violencia sexual. Este panorama muestra que los riesgos no están únicamente en el espacio público, sino también en entornos familiares, comunitarios y digitales.
Las personas trans y hombres gais, entre los más afectados
Los reportes de organizaciones defensoras de derechos humanos han señalado que las mujeres trans y los hombres gais suelen estar entre los grupos más afectados por la violencia letal. En muchos casos, los ataques están relacionados con prejuicios sobre la identidad de género, la expresión de género o la orientación sexual de las víctimas.
Además, Colombia Diversa ha advertido que existe un subregistro en este tipo de violencias, pues no todos los casos son denunciados y muchas entidades aún no cuentan con sistemas completos para registrar variables como orientación sexual e identidad de género.
Esta falta de información dificulta conocer la magnitud real del problema y limita la capacidad del Estado para prevenir, investigar y sancionar los hechos.
Orgullo, memoria y exigencia de garantías
Aunque el Día del Orgullo suele estar asociado con marchas, celebraciones y actos de visibilidad, también es una fecha para recordar que muchas personas LGBTIQ+ siguen enfrentando barreras para vivir con seguridad, dignidad e igualdad.
Organizaciones sociales insisten en que la respuesta institucional debe ir más allá de los mensajes simbólicos. Entre sus llamados están fortalecer los sistemas de información, garantizar investigaciones con enfoque diferencial, prevenir amenazas y crear políticas públicas que atiendan las causas estructurales de la violencia.
En Colombia, el Orgullo no solo es una celebración de la diversidad. También es una exigencia de justicia, protección y garantías reales para que ninguna persona sea atacada por ser quien es.
