Cada 12 de febrero el mundo conmemora el Día de las Manos Rojas, una iniciativa internacional que busca generar conciencia y movilizar acciones para prevenir el reclutamiento, uso y vinculación de niñas, niños y adolescentes en conflictos armados.
La fecha recuerda la entrada en vigor, en 2002, del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de menores en conflictos armados, aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas en mayo de 2000 y ratificado por más de 150 países, incluido Colombia mediante la Ley 833 de 2003. Este instrumento internacional obliga a los Estados a prevenir el reclutamiento y a garantizar atención integral a quienes han sido víctimas.
En Colombia, las cifras reflejan la magnitud del impacto que ha tenido este delito en el marco del conflicto armado. De acuerdo con la Comisión de la Verdad, entre 1990 y 2017 al menos 40.828 niñas, niños y adolescentes fueron víctimas de reclutamiento, hechos que dejaron profundas afectaciones emocionales, sociales y en los proyectos de vida de miles de familias y comunidades.
La conmemoración del Día de las Manos Rojas se ha convertido en un espacio global de sensibilización en el que participan gobiernos, organizaciones sociales, comunidades y organismos internacionales con el propósito de visibilizar las consecuencias del reclutamiento infantil y promover estrategias de prevención, protección y reparación.
Cada año, miles de personas alrededor del mundo se suman a esta jornada para alzar la voz contra la vinculación de menores a la guerra y exigir acciones concretas que garanticen sus derechos. Más allá del simbolismo, la fecha busca impulsar compromisos reales que contribuyan a construir entornos seguros para la niñez y la adolescencia.
En un contexto donde persisten riesgos para niños y jóvenes en distintas regiones, el Día de las Manos Rojas se mantiene como un llamado urgente a la sociedad y a las instituciones para reforzar las acciones de prevención, fortalecer la protección de los menores y avanzar hacia escenarios de paz que alejen definitivamente a la niñez de la violencia armada.
