El exterminio de la Unión Patriótica que dejó huérfana a una niña de 10 años

Vie, 17/04/2026 - 10:15
Un testimonio real sobre el exterminio de la Unión Patriótica que cambió la vida Hada y sus hermanas, reflejando el dolor del conflicto colombiano.
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Edición KienyKe.com

La historia de Hada comienza en medio de una familia atravesada por la política y el compromiso social. Sus padres, María Mercedes Méndez y José Rodrigo, se conocieron en un convento cuando ella era novicia y él trabajaba como pintor. Ese encuentro marcaría el inicio de una vida en común que más adelante estaría profundamente ligada a la historia del país.

Durante sus primeros años, Hada recuerda escenas cotidianas llenas de cariño: su padre jugando con ellas y su madre peinándolas. Sin embargo, esa tranquilidad pronto se vio interrumpida por el contexto de violencia que rodeaba a los militantes de la Unión Patriótica, movimiento político al que pertenecían sus padres.

 

La familia vivió en municipios como Puerto Rico, Meta y El Castillo, Meta, territorios donde el conflicto armado era constante. Su padre fue alcalde en Puerto Rico, mientras su madre ejercía liderazgo político en El Castillo, una zona marcada por la presencia de todos los actores armados.

A los siete años, Hada ya había presenciado balaceras. Recuerda una tarde, hacia las cinco o seis, cuando regresaban del hospital junto a su madre y una de sus hermanas. De repente, comenzó un enfrentamiento armado y tuvieron que esconderse detrás de un arbusto mientras el miedo se apoderaba de todas.

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Las amenazas eran constantes. Llegaban en papeles que dejaban en la casa o en advertencias indirectas. En una ocasión, fueron sacadas mientras dormían y trasladadas a otro lugar sin explicación. La vida se convirtió en una estrategia permanente de supervivencia: saber por dónde escapar, cómo reaccionar y cómo protegerse.

La tragedia llegó cuando Hada tenía apenas diez años. A ella y a sus hermanas les dijeron que debían viajar a Villavicencio porque su madre había sufrido un accidente. Sin embargo, al llegar, fue su padre quien les dio la noticia que marcaría sus vidas para siempre.

“La muerte de mi mamá fue una masacre”, recuerda. Ese día no solo fue asesinada María Mercedes Méndez, sino también otras personas: Willian Ocampo, alcalde electo; Rosa Peña, tesorera; Ernesto Saralde, funcionario de la Umata; y Pedro Agudelo, conductor del vehículo. Una sexta persona sobrevivió.

La escena quedó grabada en su memoria: la gente gritando “Sí señor, ¿cómo no? El gobierno los mató”, reflejando el dolor colectivo y la indignación.

Quedar huérfanas en medio del conflicto

Poco después, la violencia volvió a golpear. También asesinaron a su padre. El velorio de ambos se realizó en la Asamblea Departamental del Meta. En medio del duelo, las hermanas fueron llevadas de un lugar a otro, mientras la familia discutía quién se haría cargo de ellas.

Finalmente, quedaron bajo el cuidado de Luz Elena y Roberto, decisión que su madre había anticipado en caso de que algo ocurriera. A pesar de ello, el vacío fue inmenso.

Hada recuerda haber rezado con desesperación, pidiendo no quedar huérfana. La sensación que predominaba era una mezcla de angustia, miedo e incertidumbre sobre el futuro.

Durante años, el miedo se convirtió en una emoción constante en su vida. Aunque hoy se reconoce como una mujer valiente, asegura que esa sensación nunca desapareció del todo.

Con el tiempo, empezó a reconstruir la historia de sus padres. Comprendió que no fueron casos aislados, sino parte del exterminio sistemático de la Unión Patriótica, un episodio que dejó miles de víctimas en Colombia. Ese proceso no fue fácil. Implicó enfrentar preguntas dolorosas: si eran buenas personas, ¿por qué los mataron? La respuesta llegó con el entendimiento del contexto político y la violencia estructural del país.

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Memoria, reconocimiento y esperanza

Años después, al regresar a El Castillo, Hada escuchó a una mujer hablar con admiración de su madre. Ese reconocimiento le permitió resignificar su historia y entender el impacto positivo que María Mercedes Méndez tuvo en su comunidad.

Aunque reconoce avances en procesos de reparación, también señala que han llegado tarde. Para muchas víctimas, el camino ha sido largo y difícil en la búsqueda de justicia.

A pesar de todo, Hada mantiene la esperanza. Cree en la importancia de recordar, de reconocer a quienes lucharon por un país diferente y de seguir construyendo sociedad. Su historia es testimonio del dolor, pero también de la resiliencia y la necesidad de no olvidar.

 

Creado Por
Valerie Michelle Skinner Parra
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