La historia de la Ladrillera Santafé es también la historia del crecimiento de Bogotá. Hace siete décadas, cuando la ciudad no superaba el millón de habitantes, nació una empresa que hoy se consolida como líder en la industria de materiales de construcción en el país, con presencia internacional y una fuerte apuesta por la sostenibilidad.
Fundada hace 70 años en la localidad de Usme por el empresario José Gómez Pinzón, la compañía surgió con un propósito claro: responder a la creciente demanda de materiales de calidad que requería una ciudad en expansión. En los años 50, la producción de ladrillos en Colombia era mayoritariamente artesanal, pero su fundador apostó por transformar ese modelo.
Para lograrlo, viajó a Europa e incorporó tecnología de punta, posicionando desde el inicio a la empresa como un referente en innovación. Hoy, cuando Bogotá alcanza cerca de 8 o 9 millones de habitantes, esa visión resulta clave para entender el papel de la compañía en el desarrollo urbano.
De producción artesanal a una empresa nacional
Uno de los pilares de la Ladrillera Santafé ha sido mantenerse a la vanguardia tecnológica. A lo largo de su historia, la empresa ha garantizado que sus productos cumplan con altos estándares de calidad, estética y eficiencia, permitiendo abastecer proyectos de gran escala de manera constante.
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El crecimiento de la compañía estuvo estrechamente ligado al de la ciudad. Un momento determinante ocurrió en los años 60, cuando se unió con la Ladrillera El Asa, consolidando su operación en Soacha, que hoy es su principal centro productivo. Desde allí, distribuye materiales a todo el país y también al exterior.
El crecimiento no solo se refleja en infraestructura, sino también en generación de empleo. En sus inicios, la empresa contaba con entre 100 y 200 trabajadores. Actualmente, genera alrededor de 700 empleos directos y entre 1.000 y 1.700 empleos indirectos, contribuyendo significativamente al desarrollo económico de Soacha.
En términos financieros, la compañía ha mantenido una tendencia de crecimiento sostenido, incluso en años desafiantes para el sector. Hoy registra una facturación anual cercana a los 240.000 a 250.000 millones de pesos, consolidándose como la ladrillera más grande del país y un referente en Latinoamérica.
Apuesta por la sostenibilidad ambiental
Uno de los hitos recientes más importantes ha sido la implementación de un parque fotovoltaico con una capacidad de 5.4 megas. Este proyecto no solo fortalece la eficiencia energética de la empresa, sino que también reduce significativamente su impacto ambiental.
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Se estima que esta iniciativa permitirá disminuir entre 1.300 y 1.600 toneladas de CO2 al año, un avance clave dentro de su estrategia de reducción de la huella de carbono. En 2025, la compañía presentó su primer informe de sostenibilidad, en el que definió una hoja de ruta para seguir avanzando en este frente.
El futuro internacional que les esperan
Al frente de la organización se encuentra Juan Fermín, quien acumula 21 años en la compañía y siete como gerente general. Su trayectoria ha pasado por áreas financieras, operativas y estratégicas, consolidando un liderazgo enfocado en el crecimiento sostenido.
Bajo su dirección, la empresa ha fortalecido su proceso de internacionalización, con más de 32 años de presencia en el mercado de Estados Unidos y planes para expandir su alcance global.
Con una visión clara, la Ladrillera Santafé busca seguir siendo una marca reconocida por la calidad de sus productos, el impacto social de su operación y su compromiso con el medio ambiente. Su objetivo es continuar acompañando el desarrollo urbano, generar empleo digno y consolidarse como una empresa colombiana con proyección internacional.
