Estados Unidos sale de la OMS: impactos para Colombia y la región

Vie, 23/01/2026 - 10:05
La salida formal de EE. UU. de la OMS reordena vigilancia, vacunas y cooperación. Colombia evalúa efectos en la región y su sistema de salud.
Créditos:
World Health Organization & EFE

La salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) quedó formalizada este 22 de enero de 2026, un año después de que la Casa Blanca activara el proceso de retiro. Para Colombia, el cambio no se mide solo en discurso diplomático: toca rutas concretas de vigilancia epidemiológica, cooperación regional y programas técnicos que se apoyan en reglas comunes. 

Un retiro con efectos más prácticos que simbólicos

Washington deja de participar en instancias técnicas y de gobernanza donde se negocian estándares, alertas y prioridades. Varios expertos han advertido que esa desconexión puede traducirse en menor acceso directo a flujos de información y coordinación que, en una emergencia, suelen ahorrar días valiosos. No es un detalle menor: en salud pública, un par de semanas a veces separan un brote controlado de uno que se riega por aeropuertos y fronteras. 

El retiro además llega con una discusión incómoda sobre plata y legalidad. La OMS sostiene que, para que la salida sea plenamente efectiva, EE. UU. debe cumplir condiciones históricas de su adhesión: un aviso de un año y el pago de obligaciones financieras. La cifra también está en disputa. Algunas notas hablan de "más de US$130 millones" en cuotas atrasadas, mientras reportes que citan documentos internos de la OMS elevan el monto hacia US$260 millones al sumar contribuciones evaluadas de 2024 y 2025.

La base legal y el siguiente paso en Ginebra

El punto jurídico viene de atrás: cuando EE. UU. ingresó a la OMS, el Congreso aprobó una resolución de 1948 que reconocía el derecho a retirarse con aviso previo, condicionado a ponerse al día con las obligaciones financieras del año fiscal correspondiente. Hoy, esa cláusula está en el centro de la pelea entre el gobierno estadounidense y la Secretaría de la OMS, y vuelve a abrir el debate sobre hasta dónde un presidente puede ejecutar el retiro sin aval legislativo. 

En paralelo, la OMS ya tiene calendario para tramitar el asunto en su gobernanza: el Consejo Ejecutivo sesionará del 2 al 7 de febrero de 2026 en Ginebra, con el tema sobre la mesa.

¿Qué cambia para Colombia en vigilancia y respuesta?

Colombia no depende de la OMS para "prender" su vigilancia interna, pero sí gana cuando el sistema global funciona sin fricción. Los Reglamentos Sanitarios Internacionales (RSI 2005) le asignan a la OMS una función de alerta temprana global y de coordinación de respuestas internacionales, además de apoyo técnico cuando un país lo solicita. Esa arquitectura es la que permite comparar señales, estandarizar reportes y acelerar cooperación cuando un evento cruza fronteras. 

El riesgo, entonces, no es un apagón. Es algo más gris: más acuerdos caso a caso, más negociación bilateral y menos automatismo para compartir información o coordinar medidas. En una región con movilidad constante y brotes recurrentes (respiratorios, arbovirales, zoonosis), ese "ruido" termina costando tiempo y plata.

Vacunas e influenza: el efecto indirecto

Hay un capítulo especialmente sensible: influenza. La OMS coordina el Global Influenza Surveillance and Response System (GISRS) y convoca reuniones periódicas sobre composición de vacunas, un insumo clave para la preparación estacional. Si se reduce la participación de un actor con músculo científico y financiero como EE. UU., el impacto puede sentirse en la oportunidad y calidad de ciertos insumos compartidos, aunque no sea un corte inmediato. 

Para Colombia, que toma decisiones de campaña y planificación con base en evidencia internacional, lo relevante es mantener acceso fluido a recomendaciones, vigilancia virológica regional y alertas comparables. Ahí entra con fuerza el papel de la OPS, que opera como oficina regional de la OMS para las Américas y mantiene presencia en el país. 

Cooperación y financiamiento: más presión sobre la región

La salida estadounidense también golpea por el lado presupuestal. Distintos análisis recuerdan que EE. UU. ha sido uno de los principales aportantes de la OMS, con participaciones que varían según el indicador (contribuciones y otras fuentes), pero que en todo caso pesan en la capacidad operativa del organismo. Menos recursos suelen traducirse en priorización más dura: qué misiones se financian, qué asistencia técnica se mantiene y qué programas quedan en pausa. 

En ese nuevo tablero, para Colombia la palabra clave es redundancia: fortalecer capacidades propias, blindar canales regionales vía OPS y evitar que la respuesta a una alerta dependa de una sola ventanilla internacional. Si el sistema se mueve hacia una lógica más bilateral, el costo real será la velocidad: coordinar de cero, una y otra vez, suele ser más lento y más desigual.

 

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