En medio de la controversia política desatada por la propuesta de la candidata presidencial Paloma Valencia de nombrar a Álvaro Uribe como ministro de Defensa en un eventual gobierno, el exmandatario respondió y dejó clara su postura: no está interesado en asumir ese cargo.
Durante una entrevista concedida a Noticias RCN este jueves 30 de abril, Uribe fue enfático al explicar las razones de su decisión. “Yo estoy muy viejo”, afirmó, descartando así cualquier posibilidad de integrar el gabinete en una eventual administración encabezada por Valencia y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo.
El exjefe de Estado no solo rechazó la propuesta, sino que también destacó las capacidades de la candidata del Centro Democrático para liderar directamente el sector Defensa. “Paloma es una mujer tan capaz que se puede llevar el Ministerio de Defensa para la Presidencia y ejercerlo ella misma”, aseguró. Incluso, en tono hipotético, añadió que, de aceptar un cargo en otra circunstancia, consideraría invitar a Oviedo como viceministro y delegarle funciones clave.
Las declaraciones de Uribe se producen en medio de un debate que ha generado divisiones dentro del mismo equipo político. La propuesta inicial de Valencia no solo provocó reacciones en la opinión pública, sino también un desacuerdo con su fórmula vicepresidencial. Juan Daniel Oviedo manifestó abiertamente su desacuerdo con la idea de que el expresidente asumiera el Ministerio de Defensa, marcando distancia frente a la iniciativa.
En conversación con Blu Radio, Oviedo señaló: “no, no me parece que sea el mensaje, y se lo dije a ella anoche, pero hay que respetarla”. Sus palabras evidenciaron una diferencia de criterio en la campaña, que rápidamente se convirtió en tema de discusión nacional.
Ante esta situación, Valencia respondió con firmeza, subrayando su autoridad como candidata presidencial. “La presidenta soy yo, la que va a nombrar los ministros soy yo”, afirmó en su momento. Además, explicó que su eventual gobierno buscaría integrar distintas corrientes dentro de su equipo, combinando figuras cercanas al uribismo con perfiles de centro, siempre priorizando la capacidad de resolver los problemas del país.
Pese a las tensiones iniciales, ambas figuras políticas sostuvieron una reunión en el Congreso en la que lograron limar asperezas. Según lo expresado posteriormente, el desacuerdo no representaba una ruptura, sino una muestra de las diferencias naturales dentro de un proyecto político que busca construir consensos entre visiones distintas.
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La polémica también tuvo origen en declaraciones previas de Valencia durante un evento público, en el que sugirió que le gustaría ver a Uribe liderando nuevamente la política de seguridad. “Yo quiero al presidente Uribe repitiendo la seguridad democrática”, dijo, haciendo referencia a una de las banderas más representativas de su gobierno.
Sin embargo, con la respuesta del expresidente, el panorama queda más claro: Uribe no contempla asumir el Ministerio de Defensa. Su negativa redefine el debate interno en la campaña y obliga a replantear las estrategias en torno a uno de los temas más sensibles del país, como lo es la seguridad, en un contexto marcado por la persistencia de grupos armados ilegales y el narcotráfico.
