CONVERSACIONES CON EL MAESTRO

Mié, 01/06/2011 - 19:37
En días pasados leí una columna del poeta Jotamario Arbeláez, el poeta nadaista que escribe para El Tiempo, donde hacía referencia al maestro Nicolás Suescún y su supuesta pérdida de memoria. P
En días pasados leí una columna del poeta Jotamario Arbeláez, el poeta nadaista que escribe para El Tiempo, donde hacía referencia al maestro Nicolás Suescún y su supuesta pérdida de memoria. Pues en vista de semejante ludibrio me tome el trabajo de buscar por todos los medios la forma de conversar con el poeta Suescún, y grata sorpresa la que me lleve al encontrar a un hombre lucido y afable, que haciendo traducciones por cuenta propia para no perder la costumbre, pues desde hace más de un año no le llevan trabajo, nos aportó al debate sobre las editoriales, el futuro del libro, el ejercicio de la traducción en Colombia y por supuesto la literatura. Nicolás Suescún estudió humanidades, historia y literatura en la Universidad de Columbia (EE. UU.) y en la Escuela de Altos Estudios de París. Desde los años 60, su aporte al desarrollo cultural de la ciudad ha sido enorme: en esa década fue librero de la mejor librería de la época, la Librería Buchholz. Su obra literaria abarca libros de cuentos como El retorno a casa (1971), El último escalón (1974), y El extraño y otros cuentos (1980). También escribió la “antinovela” Los cuadernos de N (1994) y los libros de poesía La vida es (1986), La voz de nadie (2000) y Este realmente no es el momento (2009). Ha sido traductor del inglés y del francés de obras literarias de escritores claves como Rimbaud, de quién trasladó al español la mayor parte de su obra; y de Flaubert, de quién tradujo su gran novela Madame Bovary. A su vez, Suescún ha traducido al inglés poetas colombianos como Raúl Gómez Jattin, Mario Rivero, María Mercedes Carranza, Piedad Bonnett, Porfirio Barba Jacob, Fernando Charry Lara, Jota Mario Arbeláez y Fernando Denis. En otros géneros, como el periodismo, tradujo el conocido Los periodistas literarios, de Norman Sims, entre otros. Como periodista, fue jefe de redacción de la revista Cromos, en donde dejo huella con sus artículos sobre política y sobre la actividad cultural internacional. Dirigió la revista Eco y ha sido colaborador de El Tiempo El Espectador.   - Qué ha sido y que es la literatura para usted? Ha sido mi medio de vida, he vivido inmerso en la literatura desde que empecé casi que a aprender a leer, siempre me llamo mucho la atención la lectura, me gustaba leer libros, entonces eso siguió a lo largo de la vida, es una entrega total a la literatura, en los últimos 25 años me he ganado la vida haciendo traducciones, que eso indirectamente tiene que ver con la literatura pero… he publicado como 9 o 10 libros y con los libros pues he ganado muy poco, no hubiera podido vivir de los libros, porque en Colombia los únicos que pueden vivir de lo que escriben son unos contados novelistas, por qué contados?, porque digamos en España, en Argentina donde hay un mundo editorial mucho más grande, mucho más fuerte, pueden vivir los novelistas, pueden vivir de sus novelas, ni siquiera los cuentos tienen una buena salida; los cuentistas escriben novelas, en Colombia García Márquez… Cepeda Samudio… él publico libros pero él era un ejecutivo de Bavaria él no vivió de sus libros, novelista pero hacia otras cosas, por qué es esto?, porque el mercado del libro en Colombia es muy pequeño, no da para hacer grandes ediciones de libros, la edición de un libro es de mil ejemplares, de una novela también, claro si son escritores más reconocidos sacan más ejemplares, pero no da dinero, no da suficiente dinero, sobretodo periódicamente, no es como recibir un sueldo, a los seis meses le mandan a uno los derechos, los derechos a los seis meses de un libro de cuentos, es muy poco, porque los derechos los pagan sobre los libros vendidos; si es una novela te pueden dar un adelanto, pero el adelanto es muy pequeño, no hay una forma de vivir de la literatura, tampoco de la traducción de libros, digamos un libro de 300 páginas, pagarán… ya no me acuerdo bien, puede ser por hay 10 millones de pesos, por la traducción de un libro que te la pagan 2 meses después, algunos editores te pagan en un mes, pero es muy raro, no se puede.   - Cuantos años lleva usted en el ejercicio de la traducción? Como 25 o 30 años   - De esos 25 o 30 años, que usted nos nombra cuales son los autores que más recuerda, cuales son los libros que más recuerda, que lo enamoraron. De poesía, pues he traducido casi toda la obra de Rimbaud, La Temporada en el Infierno, Iluminaciones, los poemas sueltos son los que no he traducido, sólo El Barco Ebrio que es un poema, es el más famoso de él y uno de los más famosos de la literatura francesa. Ancora editores que fue la que me publicó las traducciones, le propuse sacar un libro con El Barco Ebrio que es un poema de cien versos solamente con una estrofa en cada página, una estrofa en francés enfrentada en la página siguiente a la traducción y con un prólogo largo y con notas sobre el poema. Entonces así hacer un librito, quedo muy bonito pero es sólo un poema… pero claro que es un poema muy bello y muy famoso. Yo he traducido mucha poesía colombiana al inglés.   - Usted tradujo a León de Greiff, cómo fue esa experiencia? Bastante complicado, por lo rico del idioma, las metáforas, el enorme vocabulario que maneja León de Greiff. Muy peculiar, escribe cosas que son muy propias. Yo traduje selecciones de 9 o 10 poemas. Estuvo entre más de 60 poetas que he traducido.   - Hoy después de 30 años que le puede decir a los traductores colombianos? Lo único que les recomendaría es tener paciencia. Traducir libros y en especial poesía tiene una condición necesaria, absolutamente necesaria que es que uno maneje bien el idioma del que traduce, que lo conozca a fondo porque sobre todo la poesía es complicada de traducir, muy complicada. Y la poesía en verso libre, por qué ahora quien escribe sonetos? Esa es mucho más complicada, para uno porque uno no tiene el manejo de la forma poética. Y sobre todo que la condición es que no se pongan a traducir sin saber bien el idioma; hay muchas personas que piensan que es una cosa fácil.   - Usted tiene ese manejo del idioma inglés gracias a su estadía en EEUU, cuando vuelve a Colombia tras no considerar la prestación del servicio militar en un país que no era el suyo, usted llega a trabajar en la Librería Buchholz, un espacio donde la presencia de intelectuales era normal en la época, nos gustaría saber cómo funcionaba la librería?, en esa época de oro. Ese momento fue gran cosa para mí, por el contacto con el mundo intelectual, allí tuve el contacto con la Revista ECO, de la cual fui redactor por varios años. Publique a los poetas de la época. La Buchholz era una librería increíble ya no hay una librería así, allí se aspiraba a satisfacer a todos los clientes y a las personas visitantes que llegaran a buscar libros de cualquier tema, se quería que todo estuviera y en realidad estaba. Era una librería donde llegaban desde intelectuales hasta electricistas, obreros que llegaban a buscar textos para sus oficios, era una librería universal. Esa fue una bella experiencia, quede fascinado con los libros, llegaban las novedades francesas y estaba muy pendiente, estaban escritores como Cepeda Samudio quien estaba muy interesado por la literatura americana y así empezó a ejercer la influencia de la literatura de habla inglesa.   -Cómo ve las editoriales, hacia dónde van en Colombia? Retomando lo que usted mismo decía que no había un mercado. Muy mal, es decir no es mucho lo que puedan hacer las editoriales, ellos dependen del mercado y sí el mercado es muy limitado. Yo no veo un buen futuro. La gente no puede comprar libros y tampoco adquiere el hábito de la lectura, la sociedad no lee libros lo único que hace es ver televisión. Ahora la mayor parte de los escritores de cuento y de poesía sacan los libros ellos mismos, van a una imprenta y lo imprimen y se quedan ahí con las cajas llenas de libros, hay unos que son buenos vendedores y los venden pero tampoco es mucha gente las que les compra   - Desde hace algún tiempo se viene escuchando la sentencia que augura que el libro se va a acabar y que ahora el futuro es el libro virtual, usted qué piensa de esto? Pues eso lo están diciendo desde hace mucho tiempo, desde que empezó la televisión, incluso cuando empezó la radio, es probable que en un futuro pero quien sabe cómo será, es muy difícil visualizar el futuro. Aquí en Colombia y en los países latinoamericanos tenemos un retraso tremendo, nosotros vivimos como en un mundo pasado.   - La pregunta que no puede faltar, cuál es el libro suyo por el que tiene más afectos? El libro que más he trabajado es los Cuadernos de N, es un libro sobre un personaje de fragmentos, que son como algoritmos, a veces como mini cuentos, a veces como poemas cortos, es un libro muy… es mi libro favorito y el otro es El retorno a casa que fue el primer libro que escribí.   - Muchos críticos comentan que Los Cuadernos de N está influenciada por Dostoievsky y por Kafka, que podría usted decir al respecto? Yo no sé si es influencia o si es que por ejemplo con Kafka uno siente en una ciudad como Bogotá y siendo yo como soy siento una cierta alienación, un cierto desconcierto ante el mundo, a veces las cosas me parecen absurdas y eso lo expreso en la literatura de alguna manera, es difícil analizarse uno asimismo.   - Cómo percibe la situación social, política y cultural en Colombia? Muy mal… muy mal. A Colombia se la está comiendo al corrupción hay tanta injusticia, tanta desigualdad y tanta corrupción, uno ve el periódico todos los días y se encuentra con que uno u otro robaron.   Tras un café que tomamos en el estudio de Nicolás Suescún y una charla de más de una hora, pude comprobar que somos muchos los que quisiéramos tener las capacidades que tiene Suescún y por supuesto tener la memoria con la que este maestro nos lleva a recorrer por las praderas del tiempo, mirando la contaminación de una Bogotá desde las ventanas de su apartamento y deleitándose con la sabiduría de un hombre que como dicen muchos no es el intelectual, él es el modelo de intelectual.
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