Cría cuervos y te ningunearán los votos

16 de diciembre del 2013

En el mes de Noviembre del 2008, el entonces senador Gustavo Petro usó el siguiente argumento para justificar su voto, aún en contra de la directriz de su partido el Polo Democrático Alternativo, en favor de la elección del procurador Ordóñez: ¨Nuestro compromiso con los derechos humanos, el medio ambiente, las reivindicaciones de las mujeres y en especial las de las minorías en su condición de población más vulnerable, incluidas las minorías sexuales, constituyen la razón fundamental para que asumiéramos la decisión de votar en la elección del nuevo Procurador¨. Parece un chiste. Y uno muy malo, pues tres años después, en un acto de arrepentimiento, buscando votos claro está, pidió a sus electores que perdonaran su apoyo al Procurador: demasiado tarde, el daño ya estaba hecho.

Petro traicionó su ideario progresista al apoyar la elección de un procurador camandulero, carlista y lefebvrista, que resuelve problemas tan paganos como la corrupción rezando el rosario con la Biblia en la mano, es miembro de la Orden de la Legitimidad Proscrita que no reconoce al actual rey de España, atiende  todos los Domingos Misa Tridentina en Latín, y además se opone al aborto, a las uniones homosexuales, y a la libertad de expresión quemando libros o demandando publicaciones. ¨Ustedes saben a quién han elegido, no seré infiel a mis deberes constitucionales”, dijo Ordóñez al congreso una vez confirmada su reelección. Nuestro procurador representa lo mas rancio de esa edad media tardía que nos legó España, como bien dice William Ospina,  un pesado lastre que aún no hemos sido capaces  de aligerar.

Por supuesto Petro no fue el único que olvidando su ideario político votó por este procurador, pues su reelección contó con el apoyo de los 17 senadores del Partido Liberal y 7 de Cambio Radical y el guiño subrepticio del presidente Santos, de profunda estirpe liberal. Por eso venir ahora a rasgarse las vestiduras por sus actuaciones y reclamarle por su sectarismo, o pretender que actué de otro modo resulta una ridícula insensatez, pues gústenos o no, si hay algún funcionario público hoy en Colombia que actúa consecuentemente con sus idearios político-religiosos es el procurador Alejandro Ordóñez.

Deberíamos mejor reclamarle a todos esos senadores, al presidente y al mismo alcalde el haber elegido para la Colombia que tímida se asoma al siglo 21, a este fanático religioso de dogmas medievales, en una investidura de tanto poder, cuya responsabilidad es la de velar por el buen andar de los funcionarios públicos sin distingo de género, dogma o inclinación sexual, en un país constitucionalmente laico (que es lo que Ordóñez a veces parece olvidar).

Lo de Petro ahora son patadas de ahogado. Cuando tuvo la oportunidad de atajar a este inquisidor, decidió no hacerlo, ahora que sufra las consecuencias de su decisión. Le acabó su vida política en un chascar de dedos, pues con su improvisación administrativa le dio la excusa perfecta para legalmente destituirlo e inhabilitarlo. Además, creo que esto sienta un precedente gravísimo, pues el procurador todo-poderoso va a intimidar a cualquier funcionario público elegido por votos, inhibiendo así cualquier decisión que pueda comprometer su futuro político. Lo peor es que vamos a tener que soportar a este funcionario hasta el año 2017, y en medio de las conversaciones de paz con las farc, que a Ordóñez no le caen muy en gracia. Así pues, el gobierno va a tener que empezar a pensar como reconciliar la llegada de algún exguerrillero elegido por voto popular a algún cargo público, y la cacería de brujas que seguramente emprenderá la procuraduría, en cabeza de este señor, tratando de limitar o eliminar de la escena política a cualquiera que haya representado la izquierda armada.

Lo del alcalde Petro es el lamentable ejemplo de que en una democracia al que, traicionando su ideario político, alimenta y cría cuervos, le ninguniarán los votos.

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