El derecho (y deber) de proteger el Cauca

18 de julio del 2012

Aunque los indígenas piden la desmilitarización de su territorio, el Estado debe hacer presencia permanente. El Ejercito no se debe retirar.

Artículo originalmente publicado en elcentauro.co

Indignación, esa es la única palabra que podría describir lo que se siente al ver el trato que los indígenas del norte del Cauca le dan a los soldados. Aunque esos hombres arriesgan su vida por garantizar la seguridad en la región, los nativos los rechazan, maltratan y exigen que desalojen su territorio. La situación es tan tensa que se pasó de las amenazas verbales a la agresión física. ¿Que hacer? ¿Quién tiene la razón?Como si se tratara de criminales a punto de ser linchados, los indígenas (aprovechando su condición de civiles y superioridad numérica) protagonizaron un espectáculo digno de un cuento macondiano: arrastraron a militares, les echaron tierra y hasta los hicieron llorar (sí, los héroes también lloran). Reclaman que en su territorio no quieren presencia de ningún grupo armado (legal o ilegal) y mediante la fuerza pretenden que sus demandas sean cumplidas.Dicen los indígenas que la violencia vivida en el norte del Cauca debe ser ajena a ellos, que ni guerrilla ni ejercito debe permanecer en su tierra, tierra que es sagrada y que pertenece a ellos desde hace cientos de años. Argumentan que la Constitución colombiana garantiza la autonomía indígena y que basados en ese derecho pueden pedir la desmilitarización de su territorio.

Sin embargo, olvidan los indígenas que ellos también hacen parte del Estado colombiano, sus actos no pueden trasgredir las leyes internas y mucho menos lo estipulado en la Carta Política. El artículo 246 de la Constitución nacional es claro:

“Las autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y leyes de la República. La ley establecerá las formas de coordinación de esta jurisdicción especial con el sistema judicial nacional”.

James Anaya, Relator Especial de la ONU Para la Situación de los Derechos y Libertades Fundamentales de los Pueblos Indígenas, definió la autonomía indígena como la “facultad que tienen los pueblos indígenas de organizar y dirigir su vida interna, de acuerdo a sus propios valores, instituciones, y mecanismos, dentro del marco del Estado del cual forman parte”.

(Post relacionado: “En el Cauca todo está controlado” … pero por las FARC)

Bajo ese concepto, la pregonada (y hasta trillada) autonomía indígena, de ninguna manera podría servir de excusa para las prácticas ilegales que en los últimos días han venido realizando algunos habitantes del Cauca. Los indígenas, aunque no lo crean y pretendan desconocerlo, están bajo la autoridad del Estado colombiano (al igual que todos los habitantes del país) y así como exigen los derechos que los protegen, deben cumplir las obligaciones estipuladas en la Constitución.

“Esta es una humillación; esto no se le hace a un colombiano”

Por eso, es absurdo pensar que el gobierno de la orden de desmilitarizar un territorio indígena simplemente porque algunos miembros de esa comunidad así lo exigen. De hacerlo, no solo se estaría cometiendo un grave error militar (cediéndole espacio estratégico a grupos armados al margen de la ley), sino que también se estaría violando la ley.

Constitucionalmente, las Fuerzas Militares tendrán como finalidad primordial la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional (Art. 217). De ahí que los militares que intentan proteger a la población civil (aunque camuflados entre ellos estén muchos milicianos) tienen el derecho, pero ante todo el deber, de hacer presencia y combatir a las personas que estén quebrantando la ley.

¿Se terminarían las incursiones y ataques guerrilleros en el Cauca si el ejercito se fuera de la zona? Sí, y nunca más se escucharía de una bomba o de ráfagas en Toribio o Caloto. ¿Qué sentido tendría que las FARC atacaron un pueblo en donde son amos y señores? Pero siguiendo esa lógica (la de desmilitarizar territorio para lograr una paz artificial) la solución para acabar con la guerrilla sería simple: entregarles el Estado y dejar que sean ellos quienes gobiernen. Algo impensable.

Los indígenas cometieron un error político, lejos de ganar apoyo a su pedido (descabellado de por sí) despertaron la indignación de la mayoría de los colombianos y el rechazo a sus actos violentos. Por si fuera poco, quedó en el ambiente la sospecha de que algunos de sus líderes tiene vínculos con las FARC y le están haciendo un favor a la guerrilla.

El ejercito, en cambio, demostró su grandeza: no solo evitó una masacre (no respondió violentamente a los ataques) sino que demostró una vez más su compromiso con el Derecho Internacional Humanitario.

A los soldados de Colombia se les debe apoyar, respaldar y hacer respetar; son esos hombres valientes quienes hacen posible que muchos de nosotros vivamos en paz, intentando construir un país mejor desde la legalidad.

http://twitter.com/Jhoan123

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