Experimento de largo alcance

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Experimento de largo alcance

17 de abril del 2017

El fútbol femenino es como una hija pequeña privilegiada que cuida la FIFA y la lleva de a pocos para que aprenda a “caminar”, pero acá en Colombia le están dando la oportunidad como la consentida que se va a presentar en un espectáculo de gran magnitud, mirando si tiene éxito ante la presión del público.

Tuve discrepancias durante los últimos días con un colega sobre el tema del fútbol femenino: hacia la comparación con el fútbol masculino, decía que era un experimento fallido, que no valía la pena, que estaba desequilibrado y demás. Durante ese tiempo pensé mucho lo que me dijo (a pesar de que me sacó la ira) y me ratifiqué en mi posición de manera firme por los siguientes argumentos que escribí en una entrada anterior y daré de nuevo:

  1. La fisiología de las mujeres es diferente a la de los hombres: es pura lógica, las mujeres tienen un proceso corporal muy distinto al de sus compañeros, empezando porque ellas viven etapas como el periodo menstrual que afecta muchas veces sus estados de ánimo con cambios de humor diversos, el manejo de la potencia y la fortaleza para desempeñarse en el campo de juego con otras chicas que pueden ser muy diferentes a una jugadora (caso como ocurre con las brasileñas o venezolanas frente a las colombianas, aunque las colombianas parecen tener mejor pie).
  2. Es un proyecto con miras al futuro: Existe un interés mutuo por parte de la Dimayor y la Federación Colombiana de Fútbol de “probar” a las mujeres en las principales canchas de Colombia. Creo que los dirigentes a veces pecan por ansiosos y radicales en el sentido de tomar las decisiones y realizar acciones que a veces pueden ser de gran influencia para el deporte rey. Es por ello que, si se quiere mirar el fútbol femenino en el país con éxito, se debe tener dos cualidades fundamentales en la vida, porque no es fácil y lo presupuestado es para un periodo de largo plazo: persistencia y paciencia.

Así mismo, es gratificante ver cómo en cierta medida se acaban un poco de las estupideces que surgen de la idiosincrasia masculina (digo estupidez porque como hombre creo que una mujer tiene igualdad de condiciones como nosotros y es absurdo seguir pensando que son el “sexo débil” cuando la historia ha dictaminado lo contrario) que dicen frases sueltas como: los hombres en las canchas, las mujeres en la cocina.

Es por ello y más, que en los marcos mentales de la sociedad colombiana debería acabarse ese pensamiento de superhombres, cuando al final las mujeres también han callado muchas bocas como en este, es caso para decir que: es un experimento de largo alcance.

Por Carlos Pulido

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