¿Golpe de Estado?

¿Golpe de Estado?

9 de noviembre del 2015

Por dignidad e indignación opté por practicar la abstinencia de opinión; el motivante, por supuesto, la censura de una de las entradas al blog, sería casi milagroso si publican esta entrada, ya lo veremos.

He visto con preocupación el video en el que el denominado patrullero Rubén Darío Rozo Giraldo y otros hombres encapuchados e igualmente vestidos con prendas propias de la Policía Nacional, hacen serios cuestionamientos a los superiores, incluido el presidente de la nación.

Las denuncias no son tan sorprendentes, la Policía Nacional ha sido una entidad asaz corrupta, mezquina, inequitativa y de no tan claras prácticas. Tales inequidades y prácticas se dan incluso desde los procesos de admisión de efectivos, para lo cual, el pago de coimas y las “recomendaciones” de oficiales de alto rango que provocan mejores posiciones de las carpetas de candidatos son muy comunes. Por ello, lo que manifiesta el patrullero Rozo no ha de extrañar, solo faltaría contrastar la información que da.

Lo que me preocupa es la gravedad de la inconformidad que sin duda es amplia en los efectivos de la Policía, muchos policías mal pagos, mal tratados desde los procesos de formación y con imposibilidad de ascenso en carreras de oficial; rangos que parecen exclusivos para ciertos círculos socioeconómicos, apellidos de tradición o recomendados políticos.

Para muchos policías el general Serrano no fue el adalid de la institución, ni el reformista; por el contrario, fue el que amplió la brecha entre los oficiales y los del “nivel ejecutivo”, que en la práctica debe ser entre comillas. Esa fuerza vulnerada, que se cuestiona como lo demostró el patrullero Rozo, es un peligro inminente en estos momentos coyunturales de, digámoslo con certeza: dudosos procesos de paz.

El que se esté pensando en extenderle la mano a los guerrilleros y reinsertarlos con ciertas prebendas es además de injusto una medida que marcará el poco triunfo del dichoso proceso.

Es una muestra de las soluciones que se toman en el país, medidas poco sopesadas y parcializadas, medidas que benefician más a unos que a otros y distorsionan el ya maltratado concepto de justicia que tenemos en Colombia.

Tengo tanto temor por el proceso de paz, como por lo que significa la insatisfacción de los policías, que creyendo haciendo el bien, en cualquier momento les da por irse a las calles a “defender” los derechos de los ciudadanos. El cambio real debe ser con educación y proyectos de resocialización bien fundados, el cambio y las necesidades deben ser para todos, para guerrilleros, para militares y policías, para todos los ciudadanos, debe ser un proyecto nacional, que no se soluciona únicamente con la cátedra de la paz que se dará desde el próximo año.

Aplaudo el reclamo de los policías y valoro su valentía, sobre todo la del patrullero Rozo, espero que no vaya a tener represalias que en nuestro país son la muestra de la intolerancia. Pero también espero que a esos policías de a pie, a los que se sacrifican a diario por sueldos ínfimos y por proteger al país, no les dé por salir a la calle a motu proprio, el temor de un Golpe de Estado.

Tengo la convicción de que ellos son mucho más sensibles y consientes de la realidad nacional que sus superiores y una probable toma en armas sería de los peor que lo podría pasar al país.

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