¡La caja de pandora!

¡La caja de pandora!

9 de noviembre del 2018

Cuenta la mitología Helénica, que para vengarse de los hombres, Zeus, de la arcilla, da vida a una bella joven, a quien le da el nombre de Pandora, enviándola a la tierra y entregándole una caja que le advirtió no debía abrir, promesa que no cumplió, liberando a la postre todos los males en el mundo.

Guardando las proporciones y haciendo una especie de semblanza o símil, el proyecto de financiamiento o reforma tributaria, es similar a una peligrosa caja de Pandora, que al ser abierta traerá serias consecuencias y males no solo al pueblo; al comprometer su subsistencia y lucha por sobrevivir, sino también para el gobierno mismo, pues se constituirá en el más formidable ariete de lucha y combate dialéctico de la oposición, uniendo la izquierda, dándole discurso y vida al dirigente de la Colombia Humana y otros papayos populistas, generando malestar, rechazo, ira, resentimiento, paros, huelgas y marchas dirigidas; a las que se sumarán muchas personas de bien y del común, asqueadas y hasta el tope, de ser siempre los más débiles quienes tapan el hueco del despilfarro y la corrupción.

Es cierto, el fin de la reforma es loable; incentivar la economía, el empleo y el desarrollo, sanear las arcas maltrechas del derrochón e irresponsable gobierno anterior que dejó un déficit de 25 billones de pesos en el presupuesto para el año 2019; pero no a costa del pan de pueblo; nada que afecte más la fibra íntima del ciudadano del común, que subir el precio a su alimento, lo que convoca a la protesta airada y a un sentimiento antigobiernista; así los recursos obtenidos sean para invertir en obras sociales, emociones que serán hábilmente manipuladas por los enemigos políticos.

El Estado es similar a un organismo vivo; respira, palpita y siente a través de sus asociados, tiene arterias, venas y vasos comunicantes, por donde donde fluye, su sangre, en este caso, su economía, representada en progreso, bienestar y obras de infraestructura; pero al igual que el primero, puede enfermar y morir, como, cuando sus defensas son bajadas al máximo, en este caso, con asfixiantes tributos impagables.

Mientras las diferencias, brechas y escisiones sociales, sean más profundas, infames e insostenibles, mientras las riqueza y las tierras sigan en manos de minorías privilegiadas, mientras el sector bancario y empresarial sea una especie de pulgón gigante que se alimente de la sangre del trabajador mientras una familia común desfallezca de hambre, en un tugurio miserable, los pobres serán espejos de una dura realidad social que se quiere ocultar, es odiosa la pobreza pero es más odiosa una sociedad insensible y un Estado Desigual.

“Más peligrosa que la mano armada del sicario es la, no, satisfacción de las necesidades básicas de un pueblo por un gobierno indolente y alcabalero.”

El Ministro de Hacienda debe echar mano de su prodigiosa inteligencia, constituirse en una especie de Harry Potter, que apelando a las pócimas y mágicas preparaciones, encuentre los recursos necesarios para financiar el presupuesto de la Nación; ¿se ha pensado por ejemplo en reducir las asignaciones de los altos funcionarios del Estado, y las de los congresistas, o al menos congelarlas?, ¿en la expropiación y venta de los bienes de las Farc, además de que su sostenimiento y gravosa carga, sea asumida por la comunidad internacional, en especial los idílicos países bajos, quienes los ven como héroes y unos buenos muchachos?, ¿en reducir los gastos de confort de los funcionarios, y ahorro Estatal en todos los órdenes?, ¿sacar el bendito tesoro del galeón “San José”,? ¿incrementar la búsqueda de yacimientos minerales y crudo?, ¿ en venta de una empresa estatal?, ¿controlar la evasión?, por último sacar la ponchera fuera de la parroquia y solicitar ayudas económicas de las grandes potencias o préstamos blandos con intereses muy bajos y facilidades de pagos; pero imponerle tributo a un huevo o a un pedazo de salchichón, no es nada creativo así las cosas; hasta la empleada de mi casa podría llegar a ese ministerio.

“Evitar los impuestos es el único esfuerzo intelectual que tiene recompensa.” (John Maynard Keynes)

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