La cara oscura del racismo

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La cara oscura del racismo

23 de agosto del 2017

Hace pocos días, el mundo se estremeció con los eventos desafortunados ocurridos en Charlottesville (Virginia), luego de que supremacistas blancos protestaran ante la decisión de retirar una estatua del General Robert Lee, quien fuese un personaje reconocido de la guerra civil norteamericana, defensor por lo demás, de la esclavitud.

Sin embargo, esta no es la única situación ocurrida alrededor del racismo y la autodenominada “supremacia blanca”, se ha identificado un considerable aumento de casos de racismo luego de la posesión del presidente Tump en EE.UU, grupos supremacistas como el KKK, los Neonazis y el denominado Alt – Right o derecha alternativa, han mostrado un importante fortalecimiento de sus adeptos no solo en la unión americana, sino en todo el mundo.

Llama la atención, como incluso latinos o personas de otras razas han decidido unirse a estos movimientos de segregación racial, como es el caso del colombiano Jhonny Benitez, quien según la cadena hispana Univisión, pertenece al movimiento Alt-Right y quien organizara la protesta denominada American First en contra de los indocumentados. El mismo Benitez en entrevista dada el 23 de agosto a ‘La W’ , afirmaba que no estaba en contra de ninguna raza, pero que creía que debía regularse la entrada de inmigrantes a los países y en especial a Estados Unidos.

Todos estos movimientos ultraderechistas y promotores de la segregación racial, tienen elementos en común que deben observarse; la eugenesia, definida en la Real Academia Española de la Lengua, como “el estudio y la aplicación de las leyes biológicas de la herencia orientados al perfeccionamiento de la especie humana”, sin embargo, esta definición no esta lejos de lo planteado por el nazismo alemán y es en parte uno de los tantos sustentos científicos utilizados por los radicales raciales para su lucha.

Por otra parte, el discurso de los activistas raciales, suele utilizar términos relacionados con el patriotismo y elementos similares para justificar sus acciones, atacando a sus contrarios amparados en la defensa de lo tradicional y generalmente acompañado de argumentos religiosos y cristianos.

Aunque el caso norteamericano actual es el mas visible a nivel mundial, la experiencia no es ajena en Colombia, muchas personas se escandalizaron con el reciente caso de la periodista Ilia Calderon quien fue agredida verbalmente por el líder del KKK por su color de piel, o en nuestro país donde según la Fiscalía se han atendido 460 casos de discriminación en lo que va corrido del año.

De todas las denuncias presentadas, solo han habido tres casos que han llegado a fase de imputación de cargos y solo una condena efectiva, la realizada en contra del cabildante de Marsella (Risaralda) Fernando Antonio Delgado, luego de que en el 2014 dijera que “Siendo sinceros, grupos difíciles de manejar, como las negritudes, los desplazados y los indígenas, son un cáncer que tiene el Gobierno nacional, y mundial”, esta afirmación le valió el rechazo publico y una denuncia por discriminación.

Pero es mas preocupante que en ciudades como Cali, Santa Marta o Cartagena, donde hay presencia de un importante numero de población negra, se presenten casos de discriminación.

Está claro que este fenómeno esta mucho mas inserto en nuestra cultura que lo que reconocemos, frases como “trabajar como negro para vivir como blanco”, “humor negro”, “negro tenía que ser” o “conciencia negra” y otras frases que coloquialmente se utilizan para referirse a aspectos negativos de la persona, han sido históricamente naturalizadas, al punto que es común referirse a las personas de raza negra con términos despectivos y discriminatorios, nuestras comunidades negras siguen siendo miradas como minorías y son discriminadas, basta con mirar en la esfera publica, cuantas personas de la comunidad afrocolombiana se destacan en puestos importantes de gobierno.

El racismo mata, de diferentes maneras, físicamente como en los casos de Charlottesville o moral, política o socialmente, como pasa en Colombia con nuestras comunidades negras y aunque en Colombia existan leyes como la 1482 de 2011 o ley antidiscriminación, este fenómeno va mucho mas allá de lo sancionatorio, tiene que ver con lo que somos como colectivo.

Foto: Shutterstock

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Seguramente faltará mucho para que en Colombia tengamos un presidente negro, pero mientras eso ocurre, es necesario que reconozcamos la discriminación que promovemos con nuestras acciones, con nuestro pensar, con nuestro actuar, que menos personas en nuestro país sean excluidas por la diferencia y  que la inclusión y no la discriminación sea la que haga parte de nuestra lógica ciudadana.

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