LA NOVIA QUE ME QUITÓ LUIS C. RESTREPO

Lun, 05/03/2012 - 06:30
 
 Conocí a Luis Carlos Restrepo cuando él tenía 19 años y hacia su primer semestre de medicina en la “Nacho”. Me quitó una novia. Pero nunca le guardé
 

 Conocí a Luis Carlos Restrepo cuando él tenía 19 años y hacia su primer semestre de medicina en la “Nacho”. Me quitó una novia. Pero nunca le guardé resentimiento. Por el contrario, su “robo” despertó en mí una gran ternura y profundo agradecimiento. Y es que aquella novia me tenía totalmente aburrido, me sentía encartado y sin saber cómo acabar esa relación. Me faltaba carácter y personalidad para terminar con esa muchacha que, en mi concepto, era una “falsa movilización”: fingía orgasmos y sus movimientos amorosos eran puramente teatrales. Menos mal, Luis Carlos me hizo ese favor.

 Pero al poco tiempo de estar con la niña, Luis Carlos se dio cuenta del engaño y, como le corresponde a un hombre de temple, la despachó sin vacilación alguna. Así nació mi amistad con él, una amistad que se intensificó cuando terminó su especialización en psiquiatría. Tuve el honor de ser su primer paciente.

Luis C. Restrepo me enseñó varias cosas: a tener una visión distinta y original de la vida, a ser un patriota integral, a ser un hombre absolutamente noble y a mirar siempre la realidad con optimismo. Esas enseñanzas marcaron mi vida para siempre.

Por eso pertenezco a ese segmento de colombianos que piensan que Luis Carlos Restrepo no está huyendo de la justicia, sino que está huyendo de sí mismo, cosa que es muy distinta. Visión original.

 Por eso rechazo enérgicamente el planteamiento según el cual Lucho Charlie –como le digo cariñosamente- debería cambiarse el nombre por el de Luis Carlos Respeto por la Justicia. Porque no creo sinceramente que esté irrespetándola al supuestamente “huir”. Yo veo las cosas con otro lente: ocurre simplemente que le dieron injusta y anticipadamente el exterior por cárcel. Versión original.

 Por eso soy un colombiano que cree en su país. Más aún, uno de esos colombianos que cree que en estos lares sí hay héroes y superhéroes. Y pienso que Lucho Carlos es uno de ellos. La prueba: salió de Colombia volando como Supermán.

 Amo mi tierra. Y por eso tengo dolor de Patria: creo que con tanto uribista prófugo en el exterior, desafortunadamente nuestra nación nunca más volverá a ser el buen circo que alguna vez fue. Pero estoy seguro que todo cambiará. Versión de orinal.

 Como persona noble que soy y que he aprendido a ser, sería capaz de pedirle perdón al ex comisionado de Paz, en nombre de todos los colombianos, por las falsas, burdas y groseras imPUTAciones que le hizo la Fiscalía, así como Juan Manuel le pidió perdón a Belisario, el último dinosaurio. Perversión original.

A pesar de la aberrante y difícil situación en la que ha sido puesto Luis Carlos, orgullosamente puedo decir que soy optimista por tres razones:

 Primero, porque tengo absoluta fe de que Disney World le concedería asilo político –si fuera necesario- ; segundo, porque pienso que su huida de todas maneras no sería larga: en el peor de los casos terminaría el 21 de diciembre de 2012, como lo pronosticaron los Mayas. Y tercero, porque con la caída de la ex fiscal Morales –gracias a una patriótica zancadilla que le hicimos-, ya no habrá nadie que le ponga el cascabel a Luis Gato.

 Por eso no me cabe duda que el comandante Restrepo regresará en un santiamén, victorioso y afeitado, al país del Sagrado Corazón. Así que les pido un permiso, amigos: salgo ya mismo volado pal Aeropuerto Eldorado a esperarlo. Como cualquier colombiano, odio llegar tarde. Aversión original.

@dicksalazar

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