Los riesgos del deporte, la muerte de Ueli Steck, y los limites del riesgo

Los riesgos del deporte, la muerte de Ueli Steck, y los limites del riesgo

27 de mayo del 2017

El reciente fallecimiento del montañista extremo Ueli Steck fue toda una conmoción no solo para la comunidad de alpinistas en el mundo, sino para los deportistas en general.

Ueli Steck era un alpinista suizo reconocido por sus escaladas en roca y hielo en tiempo record. Ganador de varios premios como el famoso “Piolet de Oro”, la máxima nominación que un montañista puede aspirar a ganar.

Su última travesía se llamó la “Everest-Lhotse” que consistía en coronar la cima más alta del mundo”, (8.848mts) después de ello hacer la transversal por el hombro que comunica este monte con el Lhotse (8.516mts), travesía nunca antes hecha. Mientras se encontraba haciendo su aclimatación para subir, un resbalón aproximadamente a 7000 mts de altura le produjo una caída de casi 1 kilómetro de profundidad llevándoselo de este mundo.

Al ver los videos de Ueli se pueden entender la pasión por su carrera: “La intensidad de una experiencia no depende únicamente de la energía volcada en la misma, sino también de la asunción del riesgo”  Ueli también era consciente de que no existía el riesgo cero. “Eso deberíamos aceptarlo todos. Cuanto más debo invertir en algo, mayor es la intensidad con la que percibo un éxito, y por lo tanto más tiempo permanece presente en mi recuerdo”.

Tenía 40 años, nunca antes había sufrido percance alguno en la montaña, se caracterizaba por su optimismo, amabilidad y sencillez; el porvenir que se vislumbraba era comprometedor… sin duda alguna fue una muerte inesperada; Ueli se encontraba en la mejor forma física, era una persona conocida por ser muy metódica y muy práctica a la hora de planificar sus expediciones. Se había ganado el sobrenombre -que el mismo rechazaba- de “la maquina suiza”. En su caso puntual es  difícil enunciar un juicio determinante puesto que el montañismo es un deporte muy complejo; aparte de requerir una ardua preparación también existe algo que entre ellos llaman el peligro “residual” ese pequeño e impredecible margen de incertidumbre que puede acarrear una tragedia, ya sea el clima, una mala decisión o un inesperado quebranto de salud.

Lo realmente chocante fuera de la juventud y el futuro que prometía la víctima, es la forma como se despidió de este  mundo,  algo también que sucede frecuentemente en los deportes de alto rendimiento. los que vemos y acompañamos en nuestra vida cotidiana y un tema que vale la pena mencionar. En todas las ramas que demandan mucha exigencia como ciclismo, futbol, atletismo o algunas de las disciplinas olímpicas se ven deportistas brillantes que cuando llegan con éxito a la meta, son los más rápidos, anotan los mejores goles, lo que se ve o lo que muestran los medios es solo la punta del iceberg de un largo camino que han tenido que recorrer para poder llegar hasta este punto, un camino de entrenamiento constante, un sacrificio hasta el punto de los limites humanos que llega a rozar con la muerte.

Reinhold Messner, el primer montanista en coronar las 14 montanas más altas del mundo y autoridad en la materia afirma: “cuando te  presionas a ti mismo a los límites, en ese umbral de las fuerzas conocidas y desconocidas, saber medirse a sí mismo se convierte en un arte, en saber cuándo es el momento en que se debe parar”

Las muertes accidentales como esta son frecuentes en este ámbito y hay otras también muy tristemente ligadas que son las muertes súbitas

En 2003 durante un partido de la selección Colombia ante Camerún por la Copa Confederaciones fue tristemente célebre el deceso del medio campista Mark-Vivien Foe quien en el minuto 73 de juego se desplomo en solitario ante un estadio repleto y, ni los esfuerzos de sus compañeros de plantel, ni del médico nacional, Héctor Fabio Cruz fueron suficientes para evitar su partida.

Tampoco los más jóvenes se escapan de este fenómeno. Hace algunos años Antonio Puerta, defensor del Club Sevilla, club de la primera división española murió a los 22 años tras varios paros cardíacos mientras jugaba un partido.

En todo caso la  muerte súbita o accidental no es algo únicamente reservado para quienes lo hacen con un alto rendimiento sino que puede ocurrirle a cualquiera que desarrolle una práctica deportiva.

Que un futbolista, un atleta o escalador o un muera de esta forma realmente es una tragedia, sobre todo para sus seres queridos más cercanos; pero es importante saber que nadie está exento de este tipo de accidentes, hasta los especialistas en esta medicina siempre mencionan casos impredecibles y de difícil explicación científica y la actividad que se practique ya sea por afición o a nivel profesional siempre conlleva un grado de peligro.

También la gente que no es cercana a este tipo de disciplinas se pregunta, ¿hasta qué punto vale la pena tomar riesgos como estos? Y si se trata de una actividad suicida estimulada por una adicción a lo desconocido. Otros afirman que hay problemas mucho más importantes que resolver en este mundo mucho más allá de invertir dinero y esfuerzo en subir montañas.

El conocido montañista español Iñaki Ochoa de Olza también tenía una respuesta algo más atrevida a este dilema: “Prefiero vivir un día como un tigre que cien años como un cordero”…Agregaba Ochoa de Olza quién también murió “en su ley” a causa de la hipoxia dentro de  su carpa a 7000 metros de altura cuando intentaba conquistar la cima del Annapurna en el Himalaya.

Aun a pesar de esto Ueli Steck siempre se mantuvo fiel a su carrera y a sus sueños y como el mismo decía: “me he repetido a mi mismo y quiero hacerlo porque me apasiona escalar quiero hacerlo y lograrlo sin tener algún impedimento, cuando escalo me siento libre e irrestricto, lejos de cualquier presión social. Necesito la libertad para hacer las cosas que amo hacer no me preocupo por la otra gente , ya que no me dejo influenciar demasiado, intento hacer las cosas y no que las otras personas me digan lo que tengo que hacer

Es entonces comprensible que la escalada, entendida como una actividad “extrema” sea para sus protagonistas una razón que les da sentido a sus vidas, una filosofía, un cumplimiento de sueños, una comunión con lo trascendental, etc… aun cuando muchos de ellos infortunadamente perecen intentando cumplir su cometido.

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