Movistar, toda una empresa del hampa

30 de marzo del 2015

Dejando a un lado –de forma corta- el escribir sobre el país bipolar y esquizofrénico frente a los últimos acontecimientos del constante tire y afloje entre los pedestres morales de las ramas del poder público, se es necesario insistir en otro mal llamado cartel, que con su manada de reclutas –así como los delincuentes-, insiste […]

Dejando a un lado –de forma corta- el escribir sobre el país bipolar y esquizofrénico frente a los últimos acontecimientos del constante tire y afloje entre los pedestres morales de las ramas del poder público, se es necesario insistir en otro mal llamado cartel, que con su manada de reclutas –así como los delincuentes-, insiste en hacerle suscribir contratos no solicitados y cobros no debidos a ciudadanos comunes y corrientes, y que muchas veces caen en la trampa criminal de las empresas de telefonía celular: Movistar.

Hace más de 2 años -03/09/12-, un miembro –por cierto sargento activo- del Ejercito Nacional, fue notificado por parte de la gerencia de atención escrita de la empresa de telefonía celular Movistar, frente al requerimiento de cancelar la obligación por una suscripción de dos productos con los Nos. de cuenta 75502566-1444490340. Éste bastante extrañado y sobresaltado, se acercó a una de la sedes para solicitar información en razón a lo no solicitado; contrato de suscripción, autorización y/o poder para solicitar el servicio cobrado, firmas, petición, etc. La respuesta de atención al cliente en ese momento –como es costumbre-, fue que ellos no estaban autorizados para suministrar esa respuesta y que lo mejor era que firmará un acuerdo de pago para saldar la deuda.

El sargento, realizó su correspondiente Pqrs frente a esa situación, alegando el no pago de ese servicio por no haberse solicitado. La señorita (¿?) de atención al cliente le manifestó que por su negativa sería reportado ante las centrales de riesgo – como ello ocurrió-, y en efecto, le generó un perjuicio irremediable por la negación de un préstamo de vivienda con una entidad financiera.

El calvario comenzó después, cuando por llamadas telefónicas desde las 7 am, hasta altas horas de la noche, los extorsionistas de la empresa de cobranzas empezaron a señalarle que por el no pago se le embargarían y secuestrarían los salarios y bienes patrimoniales que a bien tuviera para saldar la obligación -15104286, 15102467-.

Pasado el tiempo, Movistar mediante comunicaciones del 14 y el 28 de julio de 2014 –respuestas a 4433140005697714, 4433140006160603-, se disculpó con el “cliente”, indicándole que por error, se le fue encartado un servicio que éste no pidió y que se realizarían los ajustes a su favor y la eliminación y posterior remisión de oficio para darle baja ante las centrales de riesgos. Hasta la fecha ni lo uno y ni lo otro, porque le siguen cobrando a mano armada con llamada a bordo, apareciendo reportado como deudor.

Definitivamente, los colombianos seguimos debiéndole una vela a cada santo desde la conquista española, la colonización de los sectores fríos y calientes, y la criminalización del brazo izquierdo y derecho.

—o—

La confesión del Presidente Santos de quitarle un contrato a un columnista antisantista, es la prueba del país del tráfico de influencias y del favorecimiento con la aceitada prosperidad. Los medios y el sistema guardan silencio frente al delito presidencial.

Los magistrados renunciados se van por la indignidad de la justicia cuando ya tienen el tiempo de servicios y la edad para pensionarse. -chiste-

@JorgePerezSolan

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