Era un día cualquiera del mes de noviembre de 2012.
Un importante evento comenzaba en un lujoso hotel de la Ciudad de Bogotá.
Sus organizadoras recibían a los participantes con generosas sonrisas y buscaban con cierto afán llamar la atención de estos elegantes e importantes extranjeros.
Era gracioso ver el protagonismo de estas dos damas en su más alto ridículo por lograr una conversación con los invitados... (Sino escribía eso me atoraba... ahora si prometo no criticar más, estoy en proceso de crecimiento interior).
Entró al recinto una persona que llamó mucho la atención del personal de seguridad del hotel. Era un hombre con un saco con capota, pantalón de paño, una camisa manchada en el cuello y una corbata que no combinaba ni con el tapete del salón que por cierto gozaba de un gran abanico de colores.
Noté a lo lejos cierta dificultad del señor de seguridad en la comunicación con aquel extraño ya que no hablaba una sola sílaba de español.
Atendí aquella situación acercándome a ellos y conté con la suerte de comunicarme con él en inglés y aquí comienza una de las historias de enseñanza más gratas de mi vida.
Su nombre es Bob, vive en Papua Nueva Guinea, un País que ocupa la mitad de la isla de Nueva Guinea al norte de Australia. En otras palabras, queda en la mismísima.... Oceanía.
Luego de una breve presentación descubrí que era igual de importante que los bien vestidos caballeros que asistían al evento y sobra decir que por su atuendo, no despertó el más ínfimo interés de aquellas desinteresadas Señoritas .
Desperté una gran curiosidad por este Señor y quería saber más acerca de él, de su País, de su vida. Me preguntaba si era millonario y si era así por qué ese atuendo como tan "mal fachado", ¿Por qué hablaba inglés tan fluido y su vocabulario era tan amplio?
A Bob le tocó aprender inglés ya que su País aloja más de 7 millones de habitantes y hablan 800 (ochocientos) dialectos diferentes!! Él solo sabe 4 dialectos, dos por parte de su Madre y dos por parte de su Padre y solo logra escribir uno de los dialectos. (Me cuesta trabajo entenderle a uno que otro acá en Colombia y ahora de solo imaginar lo que puede ser eso en ese País siento una huelga de neuronas muy bien fundamentada).
Me contó que vive con su esposa y sus padres, sus hermanos, sus primos y tíos y mentalmente me imaginaba la casa de Bob como un palacio con 14 habitaciones, lujosos carros, 5 neveras, 4 empleadas del servicio y mínimo 6 baños por aquello de la higiene ante semejante batallón de gente. No podía dejar de pedirle que quería ver una foto de su casa y él accedió..
Me mostró una foto donde estaba él con su primo en el "patio" de su casa. La cámara no alcanzó a cubrir la extensión del terreno que tienen pero solo puedo decirles que es un gran campo verde, con una arena blanca y al fondo el mar. Era inmensamente grande y es de él y su familia. No tenía un palacio, solo una casa de madera, su carro un honda viejo y su primo usaba unos atuendos humildes y así posaba con gran alegría para la foto.
El Tio de Bob es el Primer Ministro de Nueva Guinea, en otras palabras el Presidente de Papua Nueva Guinea y él tiene un alto cargo en el Gobierno de su País y yo no lograba entender nada...
Así poco a poco continuó una entrevista empírica nutrida por la curiosidad y buscando la mejor forma de entender por qué una persona tan importante en su País no tiene un carro lujoso y una mansión y elegantes trajes y mucho dinero..
Él con gran interés respondía a cada una de mis preguntas y yo no podía ocultar sorprenderme con sus respuestas. Logré entender que ellos no se preocupan por el dinero (Me tomó tiempo digerir eso y más en estos días..)
Si quieren comida tienen el mar para pescar, siembran sus legumbres y el tabaco que fuman. Ganan dinero y también el trueque hace parte de su economía. Bob vive su vida sin condición alguna por su color de piel, por el modelo de su carro y mucho menos por la marca de su ropa.
Ha estudiado, tiene un hogar con unos valores increíbles, cuidan sobre todas las cosas la naturaleza y su palabra tiene más validez que el más elaborado de los contratos.
En estos días de cambios en el universo llegó a mi este valioso ejemplo y la enseñanza de vivir y no sobrevivir como bien estamos acostumbrados a hacer día a día.
Nuestro afán debe ser por cuidar cada uno de los recursos de nuestro tierra, por valorar cada momento que la vida nos da y ser honestos en nuestros actos. Si bien aquellos maestros como el Sr Trump y el Sr Kiyosaki nos enseñan a que el dinero trabaje por nosotros y no nosotros por el dinero, qué alegría conocer otra historia donde en algún lugar del mundo hay alguien que lo tiene todo y no se afana por dinero, simplemente porque no lo necesita.
Sotero
@tatootero79
Quién lo tiene todo en esta vida.
Mar, 04/12/2012 - 20:40
Era un día cualquiera del mes de noviembre de 2012.
Un importante evento comenzaba en un lujoso hotel de la Ciudad de Bogotá.
Sus organizadoras recibían a los participantes con generosas so
Un importante evento comenzaba en un lujoso hotel de la Ciudad de Bogotá.
Sus organizadoras recibían a los participantes con generosas so
